Montaje de Unai Simón y su pueblo.

Montaje de Unai Simón y su pueblo.

Fútbol

El refugio de Unai Simón en un pueblo español: 150 habitantes, una iglesia neoclásica y una red de manantiales y pozos de agua

El portero del Athletic acude a desconectar al lugar donde se encuentran sus raíces familiares.

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G.E.
Publicada

El guardameta de la selección española y del Athletic Club, Unai Simón, encuentra su paz lejos de los grandes lujos y el ruido mediático. Su auténtico santuario se sitúa en San Marcial del Vino, una pequeña pedanía zamorana de la comarca de la Tierra del Vino que apenas supera el centenar de habitantes en su censo, ofreciendo un oasis de absoluta tranquilidad.

Aunque Simón nació en la localidad alavesa de Murgia, sus raíces paternas están fuertemente ancladas en este discreto rincón de Castilla y León. Este municipio es el lugar de nacimiento de su padre y la residencia de sus abuelos paternos, Carmen y Juan.

En este entorno rural, el guardameta ha pasado tradicionalmente los veranos de su infancia, compartiendo con los vecinos la sencillez de la vida castellana y blindándose de la presión del deporte de élite.

El paisaje urbano de este tranquilo pueblo está presidido por la emblemática Iglesia parroquial de San Marcial. Este templo de estilo neoclásico, levantado en su mayor parte durante el siglo XVIII, destaca por su sobriedad arquitectónica y su retablo mayor, erigiéndose como el principal monumento histórico y punto de encuentro visual de la comunidad local.

El edificio representa el gran patrimonio de una localidad que, administrativamente, depende hoy en día del ayuntamiento de El Perdigón.Sin embargo, el secreto más fascinante de San Marcial del Vino discurre en absoluto silencio bajo sus calles y sus fachadas de piedra jarreña.

Unai Simón: 6

Unai Simón: 6 Reuters

La localidad esconde una compleja red natural de manantiales y pozos de agua en su subsuelo. Históricamente, esta infraestructura hidráulica artesanal permitía que casi cada vivienda tuviera acceso directo a galerías subterráneas de agua potable. Se trata de un oasis hídrico en medio de una comarca marcada por los campos de secano y los viñedos que otorgan su nombre a la región zamorana.

El estrecho vínculo de Unai Simón con el pueblo sigue tan vivo que el Bar El Cruce se ha transformado en un santuario deportivo en su honor, decorado con camisetas donadas por el propio futbolista. Desde allí, los escasos vecinos celebran cada parada del portero de la Roja en el torneo mundialista.

Mientras tanto, en las afueras, el viejo frontón local donde el guardameta detuvo sus primeros balones de niño permanece vacío, esperando pacientemente el regreso veraniego de su vecino más ilustre.