Michael Olise, con la selección de Francia en el Mundial.

Michael Olise, con la selección de Francia en el Mundial. Reuters

Fútbol

Michael Olise: "Vengo de 4 países: Francia, Argelia, Nigeria e Inglaterra. Mi sueño de niño era ir con la selección francesa"

La estrella del combinado galo, que juega en el Bayern Múnich tiene padre nigeriano-británico y madre franco-argelina.

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Michael Olise vive estos días en el epicentro del fútbol mundial. El extremo del Bayern Múnich se ha convertido en una de las grandes irrupciones del Mundial con Francia, donde su desequilibrio y su producción ofensiva le han situado como algo más que un simple escudero de Kylian Mbappé.

Su impacto en la Bundesliga, donde viene de firmar una temporada sobresaliente con el Bayern, ha activado el interés de gigantes europeos y le ha colocado en la agenda del Real Madrid como uno de los grandes objetivos de futuro para reforzar el ataque blanco.

Detrás del talento que hoy deslumbra en Estados Unidos hay una historia de raíces múltiples y una relación muy particular con la identidad. Nacido en Londres en 2001, hijo de padre nigeriano-británico y madre franco-argelina, Olise creció rodeado de acentos, idiomas y banderas distintas en su día a día.

Esa mezcla se ha convertido en una de las claves de su relato personal. En una entrevista con la revista oficial del Bayern, el futbolista lo resumía así:

"La nacionalidad te dice de dónde vienes. Y yo procedo de cuatro países: Francia, Argelia, Nigeria e Inglaterra. Me considero muy afortunado por tener estas cuatro partes, todas ellas me enriquecen. Siento cada una de mis partes, he desarrollado vínculos con todos mis países".

Esa idea de pertenencia múltiple está muy presente en la vida de Olise: "Tengo una conexión sentimental con 4 países, mi padre es nigeriano-británico y mi madre franco-argelina", explicó.

Un patrimonio cultural que le acompaña allá donde va. De hecho, el propio jugador ha reconocido que visitó Argelia, Nigeria y Francia durante su infancia mientras crecía en Londres, y que en casa su padre le hablaba en inglés y su madre en francés, aunque él solía contestar en inglés.

Michael Olise, con la selección de Francia en el Mundial.

Michael Olise, con la selección de Francia en el Mundial. Reuters

La elección de selección nacional era, inevitablemente, un tema sensible. Por sus raíces y lugar de nacimiento, podía representar a Inglaterra, Nigeria o Argelia, además de Francia.

Sin embargo, Olise ha contado que su decisión fue clara desde muy joven: "Siempre he tenido una conexión con la selección francesa, por eso juego para Francia. Es mi sueño desde que era niño".

Admirador de leyendas como Zinedine Zidane y Thierry Henry, creció viendo a la selección francesa y proyectándose con esa camiseta, aunque su formación futbolística se produjera por completo en Inglaterra, pasando por canteras como Arsenal, Chelsea, Manchester City y Reading antes de explotar en el Crystal Palace.

Hoy, mientras encadena actuaciones decisivas con Les Bleus en el Mundial y consolida su estatus de estrella en el Bayern, Olise se presenta ante el gran público como algo más que un extremo eléctrico.

Es también el rostro de una generación de futbolistas para los que la identidad ya no se mide con una sola bandera, sino con la suma de todas las historias familiares que los han traído hasta aquí.