Rodri celebra la victoria de España ante Francia.

Rodri celebra la victoria de España ante Francia. Europa Press

Fútbol

Rodri y la fórmula de Flick que emula al Barça de Guardiola: 5 campeones del Mundo para culminar otro trienio ganador

El madrileño se une a Cubarsí, Pedri, Olmo y Lamine como estrellas en el Mundial 2026. En 2010 lo fueron Piqué, Puyol, Xavi, Iniesta, Busquets y Villa.

Más información: El Barça llega a un principio de acuerdo con el Manchester City para fichar a Rodri por 75 millones entre fijos y variables

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Traer a Rodri Hernández al Barça se convirtió en el gran culebrón del verano azulgrana, pero la historia ha acabado con final feliz. La negociación con el Manchester City exigió un pulso diplomático de semanas, donde la firme voluntad del mediocentro madrileño por regresar a España terminó inclinando la balanza.

Tras intensos tiras y aflojas en las cifras -cerradas finalmente en una operación estructurada en torno a los 65 millones de euros más variables-, Joan Laporta y Deco lograron amarrar el fichaje estrella de la ventana estival.

Se trata de una contratación que busca dar el retoque definitivo para un equipo que, tras encadenar dos Ligas consecutivas bajo la batuta de Hansi Flick, busca la pieza que termine de consolidar su hegemonía en el campeonato doméstico y le de el salto a conquistar la Champions.

La llegada de Rodri no pretende revolucionar lo que ya funcionaba, sino darle una marcha más al engranaje de Flick. El Barça venía de tiranizar el torneo nacional con un estilo frenético y vertical.

Sin embargo, la llegada del flamante Balón de Oro aporta una variante estratégica fundamental para el día a día liguero: la capacidad de congelar partidos, enfriar el ritmo y asegurar puntos en esos compromisos atascados donde el mero intercambio de golpes resulta traicionero.

Rodri aterriza para compartir galones, dar respiro y aportar ese empaque que permite sostener la regularidad a lo largo de un calendario muy exigente.

El espejo de 2010

El aficionado culé no puede evitar sentir un cosquilleo de nostalgia al contemplar la configuración de la plantilla actual. La estampa remite inmediatamente al verano de 2010.

Aquella temporada, tras coronarse en Sudáfrica, el Barça de Pep Guardiola cimentó sus éxitos en la imponente espina dorsal de la selección española: Gerard Piqué, Carles Puyol, Xavi Hernández, Sergio Busquets, Andrés Iniesta y David Villa.

Dieciséis años después, tras la brillante victoria de España en el Mundial 2026, el vestuario azulgrana vuelve a albergar al núcleo duro de la selección campeona del mundo. Con el aterrizaje de Rodri, ya son cinco los internacionales españoles titulares en la final del Mundial ante Argentina que conforman la columna vertebral indiscutible de Hansi Flick.

Los jugadores del Barça presentes en el Mundial 2010.

Los jugadores del Barça presentes en el Mundial 2010. RFEF

El paralelismo entre ambos bloques impresiona por su precisión táctica. En la retaguardia, Pau Cubarsí encarna la precocidad y el temple en la salida de balón que en su día simbolizaron Piqué y Puyol.

En el círculo central, la incorporación de Rodri rescata el liderazgo posicional de Sergio Busquets, actuando como el ancla ideal para liberar de cargas a Pedri y Dani Olmo.

La visión de juego de Pedri y el colmillo entre líneas de Olmo reeditan la mítica sociedad interior que inmortalizaron Xavi e Iniesta, mientras que en la banda derecha, la electricidad y el desborde impredecible de Lamine Yamal asumen la responsabilidad goleadora y desequilibrante que en 2010 firmaba David Villa.

Estos cinco futbolistas comparten códigos, automatismos y una fe ciega en el compañero forjada en la máxima exigencia internacional.

Para Flick, disponer de este bloque nacional no solo agiliza la circulación del balón en el terreno de juego, sino que garantiza un vestuario con liderazgo, madurez y capacidad para afrontar los momentos de máxima presión durante el campeonato.

Batir a Mourinho

Más allá de nombres y esquemas, el verdadero motor que impulsa este proyecto es la conquista de un hito histórico: sellar el trienio en La Liga. En el fútbol español, enlazar tres campeonatos de forma consecutiva es una hazaña reservada a contadísimas épocas doradas.

De hecho, nadie ha sido capaz de ganar tres Ligas seguidas en los últimos 15 años. El último equipo en lograr semejante tiranía fue, precisamente, el Barça de Pep Guardiola al encadenar los títulos de 2009, 2010 y 2011.

Aquella tercera corona se levantó en el curso inmediatamente posterior al Mundial de Sudáfrica. Hoy, Hansi Flick se encuentra a las puertas de reproducir exactamente la misma hazaña tras haber conquistado con autoridad las ediciones de 2025 y 2026.

Sin embargo, culminar este trienio liguero exigirá superar una oposición feroz. El Real Madrid ha reaccionado con agresividad ante el dominio culé y ha decidido apurar sus opciones devolviendo a la banqueta del Santiago Bernabéu a su figura más competitiva: José Mourinho.

El técnico portugués ha regresado a la capital para armar un bloque áspero, vertical y ultracompetitivo, respaldado por una inversión millonaria en el mercado.

Dumfries, Cucurella, Konaté, Bernardo Silva, Diomande, Espí... seis refuerzos con los que el Madrid parece preparado para dejar atrás dos temporadas consecutivas sin levantar ningún título.

En la acera azulgrana, conscientes de que para amarrar una tercera Liga consecutiva ante el Madrid de Mourinho no bastaba únicamente con el fichaje de Rodri, la dirección deportiva también ha movido ficha con determinación.

A la llegada del madrileño se han sumado Anthony Gordon, Adeyemi y Bisiwu, todos ellos hombres de ataque tras las salidas de Lewandowski y Ferran Torres.

Al combinar el colmillo táctico de Rodri, los refuerzos de perfil alto y la química imbatible de los cinco campeones del mundo, el técnico germano reúne todos los ingredientes para poder hacer frente al nuevo Real Madrid y sellar, quince años después, un trienio liguero memorable.