Abbondanzieri, durante un partido de su etapa en e Getafe

Abbondanzieri, durante un partido de su etapa en e Getafe LaLiga

Fútbol

La vida de Abbondanzieri, 53 años, lejos del fútbol: una fuerte inversión como agricultor con su propia flota de maquinaria

El mítico portero argentino, que pasó por las filas del Getafe y de Boca Juniors, ahora dedica su vida al campo.

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J. P.
Publicada

La vida de Roberto 'Pato' Abbondanzieri transcurre hoy muy lejos de los focos del fútbol y mucho más cerca del ruido de las cosechadoras.

El exportero de Boca Juniors, del Getafe y de la selección argentina eligió dar un giro definitivo a su rutina: se instaló en el campo, en su Santa Fe natal, y apostó fuerte por la producción agropecuaria con una inversión que lo ubica como contratista rural con flota propia de maquinaria.

El cambio no fue improvisado. Hijo de una familia ligada al trabajo rural, Abbondanzieri siempre habló del campo como una especie de destino pendiente. Durante su carrera, ya imaginaba ese horizonte: terminar con los guantes y volver a la vida de pueblo, ligada a la tierra.

Una vez retirado, el proceso fue gradual. Primero combinó trabajos en cuerpos técnicos y apariciones vinculadas al fútbol con escapadas a su zona de origen. Con el tiempo, esas escapadas se convirtieron en residencia y luego en negocio.

Hoy su día empieza temprano, lejos de los vestuarios y las concentraciones. En lugar de diagramar partidos, revisa pronósticos de lluvia, precios de los granos y el estado de las máquinas.

Su apuesta fue clara: invertir fuerte en equipos de última generación para ofrecer servicios de siembra y cosecha a otros productores, además de trabajar sus propios lotes.

No se trata solo de tener un terreno, sino de gestionar una empresa que depende del clima, del mercado y de la eficiencia en cada jornada.

Abbondanzieri, en sala de prensa, durante su etapa en el Getafe.

Abbondanzieri, en sala de prensa, durante su etapa en el Getafe. Reuters

Abbondanzieri suele contar que trasladó al campo el mismo nivel de exigencia que tenía bajo los tres palos. Si en la Bombonera la concentración era innegociable, arriba de una cosechadora, también.

La diferencia es que ahora el error no se mide en goles, sino en rendimiento, en pérdidas por una mala decisión o en el costo que implica detener una máquina de alto valor en plena campaña. Esa presión la abraza como parte de su nueva vida empresarial.

En este presente, la inversión en maquinaria es el corazón de su proyecto. El exarquero se armó con cosechadoras, tractores y equipos que le permiten trabajar sus tierras y, al mismo tiempo, brindar servicio a campos vecinos.

Ese esquema le exige planificación, logística y una lectura fina de cada campaña. En épocas de sequía o malas cosechas, el impacto es directo y lo obliga a ajustar números y estrategias, algo que él asume como un desafío más dentro de su etapa postfútbol.

Lejos del ruido de las tribunas, Abbondanzieri encontró una rutina más silenciosa, pero no por eso menos intensa. Cambió los viajes internacionales por recorridas entre lotes, los cánticos por el motor de las máquinas y las grandes noches de Copa por jornadas largas de trabajo rural.

Su nueva vida se sostiene en una decisión clave: arriesgar capital, tiempo y nombre propio para construir un futuro en el campo, con la misma seriedad con la que alguna vez defendió un arco.