El refugio de Joao Neves.

El refugio de Joao Neves. EE

Fútbol

El pueblo donde Joao Neves desconecta: a solo 25 km de España, un puente medieval y una isla con playa de arena fina

El futbolista portugués del PSG, entre los nombres vinculados al Real Madrid en el mercado, tiene sus orígenes pegados a la frontera española.

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J. P.
Publicada

João Neves nació en Tavira, en el este del Algarve, y su lugar de origen tiene poco que ver con el tópico de rascacielos y turismo de masas.

Es una ciudad de algo menos de 14.000 habitantes, dentro de un municipio que ronda los 27.000, situada a unos 25 kilómetros de la frontera española y a tiro de piedra de Huelva.

Un punto medio perfecto entre el Atlántico, la ría y el interior, que encaja bien con la imagen de un jugador que se ha hecho grande sin perder el aire de chico de barrio costero.

El corazón de Tavira late en torno al río Gilão, que parte en dos el casco histórico. Un puente de origen medieval, conocido popularmente como "puente romano", une las dos orillas con una sucesión de arcos bajos sobre la lámina de agua.

A los lados, casas blancas, balcones de hierro y tejados a dos aguas componen una estampa que recuerda más a una ciudad andaluza que al Algarve de postales saturadas.

Por encima asoman las torres de iglesias como Santa Maria do Castelo o Santiago, y los restos del viejo castillo de época islámica, prueba de la mezcla de capas históricas que se acumulan en muy pocos metros.

La otra mitad del encanto de Tavira está hacia el mar. La ciudad no tiene playa directa: se asoma a la Ría Formosa, un sistema lagunar protegido, y la arena está en la isla de Tavira, una barrera de dunas a la que se llega en barco.

Joao Neves celebrando en la final de la última Champions League.

Joao Neves celebrando en la final de la última Champions League. Reuters

Allí se abre una playa larguísima, de arena fina y aguas relativamente tranquilas, que combina chiringuitos, zonas casi vírgenes y rutas a pie entre vegetación baja y pasarelas de madera. Es el tipo de paisaje que permite a cualquiera perderse un día entero sin ver más que mar, cielo y pescadores.

Tavira presume además de un ritmo mucho más pausado que otras localidades del Algarve. Todavía se percibe la huella de la pesca y de la salina, en forma de barcos pequeños, salinas blanqueadas al sol y mercados donde el marisco compite con el pescado fresco del día.

Para un futbolista que ahora vive rodeado de focos en París, el pueblo de origen ofrece una salida clara: desconectar en una ciudad pequeña, a 25 kilómetros de la frontera española, cruzar una y otra vez el puente medieval sobre el Gilão y desaparecer en una isla de arena fina donde el fútbol es solo una conversación más de terraza