Álvaro Arbeloa blinda el vestuario del Real Madrid

Álvaro Arbeloa blinda el vestuario del Real Madrid Diseño: Deportes EE

Fútbol

El blindaje de Arbeloa del vestuario del Madrid frente a los roces en una temporada tensa: Ceballos, Asencio, Carvajal…

El técnico del Real Madrid ha resuelto de puertas para adentro todos los conflictos que ha tenido con sus jugadores en sus cuatro meses al cargo.

Más información: Arbeloa se muerde la lengua con Ceballos: "Lo primero que aprendí es que lo que pasa en el vestuario se queda dentro"

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"Hace más de 20 años que entré en este vestuario y lo primero que aprendí es que lo que pasa en el vestuario se queda en el vestuario". Álvaro Arbeloa lo repitió este sábado en la previa del partido ante el Espanyol como si fuera el único principio que necesita para gobernar un vestuario en ebullición.

Lo llevaba aprendido de memoria, pero en esta temporada ha tenido que aplicarlo más de una vez. Porque los roces han existido, las tensiones han llegado a la prensa y el técnico ha optado siempre por la misma respuesta: el silencio hacia fuera y la gestión hacia dentro.

La herencia que recibió cuando tomó el mando en enero no era sencilla. Su predecesor, Xabi Alonso, dejó el club con una fractura enquistada con tres pesos pesados del vestuario: Vinicius Jr, Federico Valverde y Jude Bellingham.

El arranque de Arbeloa sobre ese suelo minado fue, paradójicamente, uno de sus mayores méritos. Los tres futbolistas han rendido a mejor nivel desde su llegada y el entrenador logró reconducir una situación que amenazaba con envenenar el ambiente en Valdebebas.

Fue su primera gran prueba de gestión interna y la superó con nota, aunque sin reconocerlo en público: Arbeloa nunca ha mencionado ese episodio en sala de prensa.

Sin embargo, apagar ese fuego no supuso el fin de las turbulencias. Desde enero, el técnico se ha encontrado con nuevos focos de tensión, distintos protagonistas y la misma filosofía para afrontarlos.

La más reciente de las disputas ha llegado en las últimas semanas con Dani Ceballos. Según informó MARCA, el centrocampista utrerano solicitó una reunión con Arbeloa en su despacho tras ser descartado de manera continuada para las convocatorias y de ese encuentro emergió una ruptura difícilmente reparable.

Dani Ceballos, en el banquillo del Real Madrid

Dani Ceballos, en el banquillo del Real Madrid Europa Press

Ceballos habría comunicado a sus propios compañeros que había pedido al entrenador no mantener ningún tipo de relación con él, asumiendo que su etapa en el club llegaba a su fin.

Arbeloa, preguntado directamente este sábado por el asunto, volvió a escudarse en el código que lleva dos décadas aplicando: "No entro en debates públicos con las situaciones con mis jugadores".

Antes de Ceballos, otro nombre había protagonizado un episodio similar. Raúl Asencio, uno de los jugadores más señalados de la temporada por sus errores defensivos, tuvo un encontronazo con el técnico después de que una reacción suya no sentara bien al salmantino.

El incidente trascendió a los medios pero, de nuevo, Arbeloa no abrió ninguna ventana pública para comentarlo. Desde la rueda de prensa no hubo ni un gesto, ni un matiz que permitiera interpretar el estado de esa relación.

Solo silencio y la defensa genérica de sus jugadores que repite como mantra: "En esta silla les defenderé siempre".

La gestión con Carvajal

El caso más delicado, quizás por su dimensión simbólica, es el de Dani Carvajal. El capitán blanco y el entrenador nunca han tenido la complicidad que cabría esperar entre un técnico y el hombre que lleva el brazalete del club.

Carvajal, peleando contra el tiempo para llegar al Mundial en condiciones óptimas y acabando contrato con el Madrid en junio, ha vivido con frustración la gestión de sus minutos. Su sensación es que merecía más protagonismo.

Dani Carvajal, en el banquiillo del Real Madrid

Dani Carvajal, en el banquiillo del Real Madrid Europa Press

Arbeloa, en cambio, se ha reafirmado en que sus decisiones obedecen únicamente a criterios deportivos y llegó a irritarse públicamente la semana pasada cuando la prensa le buscó un trasfondo personal en sus elecciones: "Estáis intentando poner un papel en esta situación más que injusto".

La reacción fue la excepción que confirma la regla: fue el único momento en el que el técnico perdió la compostura ante los periodistas en relación a un conflicto interno.

Lo llamativo del perfil de gestión de Arbeloa es precisamente esa consistencia. Mientras las informaciones se acumulan y los nombres se repiten, él mantiene una postura pública inamovible: defensa de sus jugadores en sala de prensa y silencio absoluto sobre lo que ocurre dentro.

No es ingenuidad ni falta de reacción. Es una posición meditada, forjada en dos décadas como futbolista profesional, que el técnico aplica con la misma disciplina con la que pide a sus jugadores que afronten los partidos. "Lo llevo desde hace 20 años y lo mantengo", dijo este sábado, sin fisuras.

El resultado es un vestuario que hierve por dentro pero que, hacia fuera, presenta una imagen de unidad que Arbeloa cuida con esmero.

Si hay fractura con Ceballos, no la reconoce. Si Carvajal ha pedido más minutos, no lo confirma. Si Asencio tuvo un choque con él, tampoco lo admite. La información existe y llega a los medios por otras vías, pero el entrenador se niega a ser él quien alimente el relato.

Esa muralla tiene sus grietas. La sucesión de noticias sobre conflictos internos en apenas cuatro meses -primero los tres pesos pesados heredados, luego Asencio, después Carvajal y ahora Ceballos- dibuja una temporada de alta tensión emocional en Valdebebas.

Arbeloa lo sabe y, a su manera, también lo ha reconocido: "Seguramente se han dado situaciones que debemos saber manejar mejor". No apuntó a nadie. No dio nombres. Pero la frase, dicha en voz alta ante los micrófonos, es la mayor concesión que este entrenador está dispuesto a hacer. Todo lo demás, queda dentro.