Álvaro Arbeloa, en rueda de prensa

Álvaro Arbeloa, en rueda de prensa EFE

Fútbol

Arbeloa se muerde la lengua con Ceballos: "Lo primero que aprendí es que lo que pasa en el vestuario se queda dentro"

El técnico del Real Madrid compareció este sábado en rueda de prensa en vísperas del partido de La Liga contra el Espanyol.

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Arbeloa trató de no alimentar la polémica y, aun así, el 'caso Ceballos' lo sobrevoló todo en la previa del Espanyol-Real Madrid.

En su comparecencia de este sábado, el técnico blanco se aferró a un viejo código de vestuario para esquivar la polémica desatada tras las informaciones de MARCA sobre su desencuentro con el centrocampista.

"Hace más de 20 años que entré en este vestuario y lo primero que aprendí es que lo que pasa en el vestuario se queda en el vestuario", recordó, dejando claro que no va a alimentar el incendio en público.

El contexto, sin embargo, es ya conocido. Según publicó el citado medio, Ceballos pidió una reunión con Arbeloa en su despacho de Valdebebas y de ese cara a cara salió la ruptura definitiva.

El utrerano habría trasladado a sus compañeros que había solicitado al entrenador "no tener ningún tipo de relación" con él y asumía que no volvería a entrar en una convocatoria.

En el Madrid se interpreta que el jugador ha forzado el conflicto para facilitar su salida en verano tras una temporada de poco protagonismo y errores sonoros, como el que costó un gol ante Osasuna.

Ceballos, con contrato hasta 2027, apunta así a despedirse sin volver a vestirse de corto con la camiseta blanca.

Arbeloa, en rueda de prensa

Arbeloa, en rueda de prensa EFE

Con ese telón de fondo, a Arbeloa le preguntaron directamente por el 'caso Ceballos' y su respuesta fue tan breve como contundente: "No entro en debates públicos con las situaciones con mis jugadores".

El entrenador insistió en que lo que tenga que hablar con sus futbolistas se hará puertas adentro y se mantendrá ahí. Evitó cualquier reproche y también cualquier gesto de acercamiento público, fiel a la línea de cerrar filas hacia fuera mientras, por dentro, la relación con el utrerano está rota y su salida es cuestión de tiempo.

El asunto Ceballos se mezcla con un clima general de revisión profunda del proyecto, después de dos cursos sin grandes títulos y de varios episodios de tensión en el vestuario.

Al ser cuestionado por la supuesta falta de jerarquía del grupo, Arbeloa matizó el diagnóstico: reconoció que "somos un equipo muy joven", pero defendió que no falta personalidad, sino experiencia en según qué escenarios.

Asumió que se han producido situaciones mal gestionadas, propios "pecados de juventud", aunque recalcó que hay líderes y jugadores con carácter dentro del grupo.

El futuro de Gonzalo

En paralelo, el entrenador fue preguntado por el futuro de Gonzalo, otro de los nombres recurrentes en las quinielas de salidas. Se desmarcó de cualquier decisión, pero dejó un elogio con sabor a despedida: aseguró que el delantero "está jugando menos de lo que merece", destacó sus "capacidades excepcionales" y recordó la enorme competencia que afronta en su puesto.

La sensación es que el club y el jugador deberán resolver su situación en verano, con el mercado atento y la puerta abierta a un adiós ante el regreso de Endrick de su cesión al Lyon.

Gonzalo García celebra un gol con el Real Madrid

Gonzalo García celebra un gol con el Real Madrid EFE

Arbeloa también tuvo palabras para Mastantuono. Habló de un futbolista que "podría estar jugando en el juvenil" pero que ya se desenvuelve con madurez en el primer equipo, al que alabó por talento, mentalidad y compromiso.

El técnico subrayó, además, la buena adaptación histórica de los argentinos al Real Madrid y deslizó su deseo de "poder disfrutarle muchos años", mensaje que encaja con la apuesta del club por construir parte del futuro alrededor de este perfil de jugador.

En su diagnóstico de la temporada, Arbeloa no se escondió. Admitió que los resultados "están lejos de lo que debe ser el Madrid" y que el equipo ha "dejado escapar puntos contra rivales" a los que estaba obligado a ganar.

Habló de la necesidad de mejorar en lo colectivo, de ir más allá del talento individual y de consolidar "un plan, una estructura, cómo desorganizar al rival". Es, en definitiva, un reconocimiento de que al Madrid no le basta con bajarse del autobús y que el peaje de esa mentalidad ya se ha pagado en la clasificación.

Sobre su propio futuro, rodeado de nombres y rumores para el banquillo, el técnico repitió el mismo mensaje una y otra vez: "El futuro es mañana". R

echazó entrar en el debate sobre candidatos y se limitó a insistir en que su única preocupación es el partido ante el Espanyol y sumar tres puntos que mantengan vivas las escasas opciones ligueras. "Cada partido para mí es la vida", recalcó, sin dejar resquicios a distracciones sobre lo que pueda pasar en junio.

En plena discusión pública sobre el rumbo del equipo, sobre los líderes, los jóvenes, las salidas y los traspasos, Arbeloa ha elegido un lugar para atrincherarse: el vestuario. Lo que pase dentro, no saldrá de su boca.

Mientras Ceballos hace las maletas en silencio, el entrenador se muerde la lengua en la sala de prensa y se agarra al campo como único juez de un proyecto que encara sus últimos exámenes del curso