El pueblo español donde Luis Enrique se refugia

El pueblo español donde Luis Enrique se refugia EE

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El pueblo español donde Luis Enrique se refugia: una pequeña aldea con menos de 100 habitantes y naturaleza virgen

El técnico asturiano tiene arraigo familiar y sentimental en una diminuta aldea pegada al Cantábrico que pertenece al concejo de Navia.

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J. P.
Publicada

Luis Enrique tiene su rincón más íntimo en el occidente asturiano.

Lejos de los focos de París, Barcelona o de cualquier gran estadio europeo, el técnico asturiano se refugia cuando puede en Soirana, una diminuta aldea pegada al Cantábrico, donde el paisaje y el silencio tienen mucho más peso que los sistemas tácticos o las ruedas de prensa.

Soirana pertenece al concejo de Navia, dentro de la parroquia de Puerto de Vega, y se asoma al mar desde la rasa litoral, en una especie de balcón verde a unos 40 metros sobre el nivel del Cantábrico.

Las cifras ayudan a entender el tipo de refugio del que hablamos: en torno a 30 viviendas, menos de cien vecinos y una estructura de caserío compacto rodeado de prados, eucaliptos y sendas que llevan a los acantilados.

Es un paisaje típico del occidente asturiano, pero aún al margen de la masificación que sí alcanza a otros enclaves más conocidos de la región.

El fútbol aparece aquí solo en las conversaciones, no en pancartas ni museos. No hay grandes monumentos ni hoteles de lujo, aunque sí alguna casa rural y pequeños alojamientos que aprovechan el tirón del turismo tranquilo.

Lo que distingue a Soirana es la sensación de estar en un extremo del mapa: carreteras estrechas, pocas luces por la noche y ese ruido de fondo que pone el océano cuando rompe contra la costa baja y rocosa.

Luis Enrique, serio durante el partido ante el Sporting CP

Luis Enrique, serio durante el partido ante el Sporting CP Reuters

Para alguien como Luis Enrique, acostumbrado a la presión cotidiana del banquillo, es un escenario perfecto para desaparecer unos días y recuperar rutinas sencillas.

Uno de los símbolos naturales del entorno es la llamada Isla de Vega o de Soirana, un islote rocoso frente a la costa que funciona casi como emblema local.

Es muy frecuentado por pescadores y marcado en las rutas de la Senda Costera Naviega, pero sigue preservando un aire salvaje: acceso complicado, mar bravo y vistas limpias hacia un horizonte en el que rara vez se ve más que barcos de pesca o algún carguero lejano.

Alrededor, los senderos permiten caminar durante kilómetros bordeando acantilados y prados, sin encontrarse con más gente que algún vecino o turistas muy repartidos.

El aislamiento relativo de Soirana tiene también una capa histórica. En los alrededores se sitúa el llamado Castiel de Soirana, restos de un antiguo recinto fortificado que recuerdan el pasado estratégico de esta franja de costa.

Hoy, sin embargo, la 'batalla' es otra: la de mantener viva una aldea pequeña en una Asturias rural que pierde población, mientras se intenta aprovechar un turismo respetuoso que valora la autenticidad y el paisaje por encima del ruido.

Para Luis Enrique, el vínculo con este rincón va más allá de lo anecdótico: forma parte de su arraigo familiar y sentimental asturiano, un lugar donde se diluye la figura pública del entrenador y queda, simplemente, el vecino que pasea, monta en bici o mira el mar como uno más.