El once titular del Real Madrid en la final de la Youth League

El once titular del Real Madrid en la final de la Youth League EFE

Fútbol

Del 'héroe' Javi Navarro al 'crack' Diego Aguado: las caras de la segunda Champions de La Fábrica del Real Madrid

El equipo juvenil del Real Madrid conquistó este lunes el título de la Youth League tras ganar en los penaltis al Brujas.

Más información: El Real Madrid se proclama campeón de la Youth League al imponerse al Brujas en la tanda de penaltis

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El Juvenil A del Real Madrid ha vuelto a colocar a La Fábrica en el foco del fútbol europeo con su segunda Youth League.

Un título que no se entiende sin la colección de personalidades que se han asomado en Lausana: un portero con aura de héroe, un central con jerarquía de veterano, centrocampistas de mando y delanteros que viven a gusto en el alambre de las grandes noches.

Un equipo que resume mejor que ningún discurso el proyecto de cantera del club.

En el origen de todo aparece la figura de Javi Navarro. El guardameta ha levantado la Youth League a base de detener penaltis y de transmitir una calma impropia de su edad.

En semifinales, ante el PSG, sostuvo al equipo en los peores momentos y se convirtió en muro en la tanda. En la final, frente al Brujas, repitió papel protagonista con nuevas paradas decisivas y otra actuación impecable desde los once metros, hasta el punto de ser bautizado como el 'nuevo Courtois' por su impacto bajo palos.

Más allá del recurso fácil de la comparación, Navarro se ha ganado el rol de símbolo de esta generación: da puntos, contagia seguridad y se agiganta cuando el título se decide en un detalle.

Por delante de él se ha consolidado el liderazgo silencioso de Diego Aguado, el central que bien justifica el apelativo de 'crack' para un defensa. Ha sido el eje de una zaga que apenas ha concedido ocasiones claras en toda la fase final y, cuando todo se redujo a una tanda de penaltis, asumió la responsabilidad de lanzar el disparo definitivo. Lo convirtió con una frialdad absoluta, como si una final europea fuese un partido más de liga.

Javi Navarro y Diego Aguado, durante la final de la Youth League

Javi Navarro y Diego Aguado, durante la final de la Youth League EFE

Su perfil encaja con el central moderno que busca el club: domina el juego aéreo, sale con personalidad desde atrás y no se esconde cuando el escenario quema. Es el tipo de jugador al que un vestuario mira cuando las piernas pesan.

Joan Martínez, Fortea...

A su lado, Joan Martínez ha ejercido de socio perfecto. Menos vistoso, más sobrio, ha sido el central de las coberturas, el que aparece para apagar fuegos y equilibrar al compañero más dominante. Entre ambos han construido una pareja complementaria que ha permitido al equipo mantener un plan valiente, con la línea adelantada y muchos metros a la espalda.

En las bandas, el peso ha recaído en laterales de clara vocación ofensiva. Jesús Fortea, en la derecha, ha sido una vía constante de salida, un lateral de recorrido interminable que mezcla agresividad en la presión con precisión en sus incorporaciones. Si La Fábrica lleva años produciendo laterales de alto nivel, Fortea encaja perfectamente en esa tradición.

La línea defensiva se completa con la irrupción precoz de Álvaro Lezcano. A su edad, muchos de sus compañeros de generación aún viven en la comodidad del fútbol cadete, pero él ya se ha visto en una final continental.

Su presencia en el once habla tanto de su potencial como de la apuesta del club por acelerar a los talentos que destacan. Fuerte físicamente, con buena lectura de los duelos, representa el futuro inmediato de un proyecto que no se conforma con ganar hoy.

Los jugadores del Real Madrid celebran el título de la Youth League.

Los jugadores del Real Madrid celebran el título de la Youth League. EFE

En el centro del campo, la batuta ha sido para Cestero, uno de los 'veteranos' del grupo. Desde la posición de mediocentro, ha sido el faro que ordena la salida de balón, da el primer pase limpio y sujeta al equipo cuando el rival aprieta.

No necesita alzar la voz para liderar; le basta con estar bien colocado y elegir siempre la opción adecuada. Su figura conecta la generación que se marchará pronto al Castilla con la que asoma desde atrás.

A su alrededor, la energía la ha puesto Beto, interior de ida y vuelta que ha llegado con claridad a las dos áreas y no se ha arrugado a la hora de lanzar su penalti en la final. Es el pulmón del mediocampo, el que corrige cuando el equipo se parte y el que aparece en segunda línea para rematar.

A su lado, Carlos Díez ha aportado ese punto de creatividad tan necesario en las noches igualadas. Mediocentro ofensivo o mediapunta, ha vivido entre líneas, conectando con los puntas y asumiendo también responsabilidad en la tanda. Su forma de perfilarse, de recibir y girar, le convierte en un enlace natural entre la sala de máquinas y el gol.

En tres cuartos se mueve también uno de los grandes nombres propios del torneo: Liberto Navascués. Ha aparecido en los momentos que definen temporadas, con goles en los cruces y sangre fría para abrir la tanda de penaltis en la final.

Su perfil, a medio camino entre el extremo y el mediapunta, le permite llegar desde segunda línea y sorprender. Es el tipo de jugador que no se esconde cuando el marcador aprieta, que pide la pelota y se ofrece como solución.

Arriba, el área ha tenido un protagonista muy claro partiendo desde banda: Daniel Yáñez, el extremo derecho de referencia. Su partido no se mide solo por los goles o los remates, sino por todo lo que genera alrededor. Fija laterales y centrales, ataca la espalda, abre espacios para las llegadas de Liberto, Alexis o Jacobo y, cuando la eliminatoria se decide desde los once metros, también cumple.

Es el perfil de atacante de banda que gusta en La Fábrica: amenaza constante al espacio, buen golpeo y compromiso en la presión, con la capacidad añadida de actuar como delantero cuando el plan lo exige.

Jacobo Ortega celebra su gol en la final de la Youth League ante el Brujas

Jacobo Ortega celebra su gol en la final de la Youth League ante el Brujas EFE

Por fuera, Alexis Ciria ha aportado electricidad. Extremo joven, vertical, ha obligado constantemente a los laterales rivales a correr hacia atrás. Su descaro contrasta con la sobriedad de otros compañeros, pero encaja como un guante en un equipo que agradece tener desborde en los duelos cerrados.

Y en la última línea ofensiva aparece Jacobo Ortega, otro de los 'hermanos mayores' del vestuario. Más curtido, más maduro en sus movimientos, ha dado pausa en los apoyos y criterio en la presión alta, ayudando a ordenar al equipo desde el frente de ataque.

La segunda Youth League del Real Madrid no es un accidente. Es la confirmación de un modelo que combina talento precoz, formación exigente y una convivencia natural con escenarios de máxima presión.

En Lausana se ha visto el presente de La Fábrica, pero, sobre todo, se ha intuido el futuro: aquel en el que los apellidos de Navarro, Aguado, Fortea, Cestero, Ortega o Yáñez empiecen a asomarse, más pronto que tarde, a la élite.