Julián Álvarez junto a sus padres.

Julián Álvarez junto a sus padres.

Fútbol

Julián Álvarez (26), futbolista: "De pequeño, mi padre nos decía que nada de tatuajes, alcohol ni cigarrillos"

El futbolista del Atlético de Madrid siempre ha llevado una vida discreta y sin excentricidades a pesar de ser una estrella mundial.

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En el vertiginoso mundo del fútbol de élite, donde los lujos y las luces suelen deslumbrar a las jóvenes promesas, Julián Álvarez emerge como un oasis de sencillez y valores tradicionales.

El delantero del Atlético de Madrid, apodado mundialmente como "La Araña", no solo destaca por su voracidad en el área, sino por una disciplina férrea que hunde sus raíces en Calchín, un pequeño pueblo cordobés de menos de 3.000 habitantes donde el trabajo y la palabra de la familia lo eran todo.

La clave de su conducta profesional, que lo ha llevado a conquistar desde el Mundial hasta la Champions, reside en la educación recibida en casa.

En una entrevista concedida al diario francés L'Équipe, el atacante recordó los pilares éticos que su padre, Gustavo Álvarez, le inculcó desde que apenas era un niño que correteaba por las canchas del Club Atlético Calchín.

Fue allí donde Julián pronunció la frase que define su estilo de vida: "De pequeño, mi padre nos decía que nada de tatuajes, nada de cigarrillos ni de alcohol. No lo hago para ser diferente, sino por lo que aprendí".

Julián Álvarez es felicitado por su gol en el Camp Nou.

Julián Álvarez es felicitado por su gol en el Camp Nou. EFE

Para Julián, estas no eran simples prohibiciones, sino una hoja de ruta hacia la excelencia y el respeto por su propia carrera. Gustavo, quien se desempeñó como camionero y trabajador en una fábrica de cereales, junto a su madre Mariana, maestra jardinera, formaron un entorno donde la humildad no era negociable.

Esta formación se puso a prueba muy pronto. A los 11 años, Julián viajó a España para probarse en el Real Madrid. A pesar de deslumbrar a los ojeadores, el joven decidió regresar a su pueblo: no se sentía preparado para alejarse de los suyos. El arraigo familiar siempre pesó más que la ambición prematura.

Esa misma naturalidad es la que mantiene hoy en el Atlético de Madrid. Julián ha confesado en diversas ocasiones que prefiere mantenerse alejado de las polémicas y las redes sociales invasivas, optando por una vida tranquila junto a sus hermanos, Rafael y Agustín.

Su infancia, marcada por tardes enteras pateando el balón y el apodo que le puso su hermano mayor por su capacidad para "atraparlo todo", sigue siendo su refugio mental.

La "Araña" no olvida de dónde viene; por eso, con su primer gran sueldo, no compró un coche deportivo para él, sino una camioneta para su primer entrenador en Calchín, quien la necesitaba para trabajar. Al final del día, Julián Álvarez sigue siendo aquel niño que escucha los consejos de su padre, demostrando que para llegar a lo más alto no hace falta romper con los valores de la infancia.