Lamine Yamal, en un calentamiento con el FC Barcelona.

Lamine Yamal, en un calentamiento con el FC Barcelona. Europa Press

Fútbol

Lamine Yamal: "Aunque tenga 19 años, la que manda es mi madre. Es la que me ha cuidado siempre y ha estado conmigo"

El futbolista del Barça valora los esfuerzos que ha hecho su madre para que hoy pueda disponer de una posición privilegiada.

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Carlos Serrano
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La trayectoria de Lamine Yamal avanza a una velocidad difícil de comparar. Con apenas 19 años, el canterano azulgrana ya ha acumulado una colección de títulos al alcance de muy pocos a su edad. Ha conquistado todos los trofeos nacionales posibles y también sabe lo que es levantar una Eurocopa y un Mundial con la selección española.

Todavía quedan dos grandes objetivos por alcanzar para completar ese palmarés: la Champions League y el Balón de Oro. Este último vuelve a aparecer entre sus grandes aspiraciones después de una temporada sobresaliente tanto con el Barça como con España, que le ha situado nuevamente entre los principales candidatos al galardón individual.

El ascenso de Lamine ha sido vertiginoso y, con él, también ha llegado una exposición enorme. A esa edad, no resulta sencillo convivir con la exigencia constante de tener que rendir al máximo, especialmente cuando cada actuación es analizada al detalle.

Tampoco lo es gestionar la fama, el dinero o las situaciones de racismo que el futbolista ha denunciado en diferentes ocasiones.

Sin embargo, el joven atacante ha demostrado una madurez poco habitual para alguien de su edad. Y buena parte de esa estabilidad tiene un origen claro: su familia.

Sheila, el ancla de Lamine

Su madre, Sheila, ha desempeñado un papel fundamental en su crecimiento personal y profesional. El propio Lamine ha reconocido en varias ocasiones que, pese a haber alcanzado ya el estatus de estrella mundial, en casa sigue teniendo claro quién pone las reglas.

"Aunque tenga 19 años, igualmente manda ella", explicaba el futbolista en DAZN durante su participación con España en el Mundial de este verano. Sheila estuvo presente durante la competición junto a otros familiares y amigos, acompañando de cerca a su hijo en uno de los momentos más importantes de su todavía corta carrera.

Lamine nunca ha escondido el agradecimiento que siente hacia sus padres. Es consciente de los sacrificios que tuvieron que realizar para sacarlo adelante en un contexto económico complicado y en un entorno en el que llegar a la élite del fútbol parecía una posibilidad muy lejana.

Sobre su madre, el jugador ha hablado siempre con especial cariño: "Es la que me ha cuidado siempre, la que ha estado ahí conmigo y quiere lo mejor para mí. A veces más que yo, la quiero mucho".

Sheila, por su parte, también ha explicado cuál es el mensaje que intenta transmitirle para evitar que el éxito cambie su personalidad. Su principal consejo es sencillo: mantener los pies en el suelo y seguir comportándose como siempre, independientemente de todo lo que ocurra fuera del campo.

"Le digo que sea siempre él. Sobre todo, que pise el suelo y que no se le suba nunca", explicaba la madre del futbolista al mismo medio.

Mounir, siempre presente

La figura de su padre, Mounir, tampoco ha desaparecido de este proceso. Aunque no pudo acompañar físicamente a Lamine durante el Mundial disputado en Estados Unidos, ambos mantuvieron el contacto diario durante la competición.

Desde la distancia, Mounir siguió de cerca los pasos de su hijo y no dudó en transmitirle su orgullo por la evolución que estaba experimentando tanto dentro como fuera del terreno de juego.

"Me dice que está orgullosísimo de mí, que me estoy haciendo un hombre y que me quiere mucho", explicaba Lamine durante el torneo.

En una carrera marcada por los récords, los títulos y una exposición mediática extraordinaria, el entorno familiar se mantiene como uno de los principales puntos de apoyo de Lamine Yamal.

Su madre y su padre representan ese vínculo con sus raíces que le permite afrontar el éxito sin perder de vista quién es y de dónde viene.