La pasta carbonara, el plato de comida preferido de Carlo Ancelotti

La pasta carbonara, el plato de comida preferido de Carlo Ancelotti

Fútbol

Vincenzo, chef italiano: "Para la mejor pasta carbonara: 150 g de guanciale y no lleva jamás nata. Es el plato favorito de Ancelotti"

El extrenador del Real Madrid y actual seleccionador de Brasil confesó que una de sus pasiones es cocinar este plato en sus días libres.

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P. M.
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Carlo Ancelotti ha ganado más Champions League que cualquier otro entrenador de la historia, pero cuando le preguntan por sus pasiones fuera del banquillo, el de Reggiolo no duda: la cocina italiana.

En una entrevista con WIRED, el exentrenador del Real Madrid y actual seleccionador de Brasil lo dejó claro: "Mi plato favorito es la pasta. Me encanta cocinar pasta en mis días libres, es una pasión que tengo. ¿Mi favorita? Pasta carbonara".

Así que, aprovechemos esa confesión del entrenador más laureado del fútbol europeo para replicar en casa la auténtica pasta a la carbonara romana.

Una receta cuyo verdadero secreto no está en la nata -que jamás debe llevar- sino en la temperatura a la que se mezcla la crema de huevo y queso con la pasta, tal y como enseña el chef italiano Vincenzo Prosperi, conocido como Vincenzo's Plate, con más de 6 millones de suscriptores en YouTube.

También podría hacerse con panceta ahumada como alternativa al guanciale -la carrillera de cerdo curada-, aunque el sabor del plato original depende en buena medida de esa grasa fundida que solo aporta el guanciale auténtico.

La pasta que Ancelotti cocina en sus días libres

Ancelotti no solo la come: la cocina. Hijo de una familia de granjeros de Reggiolo, en Emilia-Romaña, que se dedicaba a producir queso parmesano, creció entre fogones y campos de fútbol.

La receta que propone Vincenzo's Plate es como la carbonara que se come en cualquier trattoria de Roma: solo cuatro ingredientes principales -guanciale, huevo, pecorino y pimienta- trabajados con la técnica justa para conseguir una crema sedosa sin añadir nata ni leche.

Se trata de un plato rápido, contundente y perfecto para una cena entre semana, pues se prepara en el tiempo que tarda la pasta en cocerse y no necesita ingredientes difíciles de encontrar.

Ingredientes

  • Espaguetis (o rigatoni), 300 g
  • Guanciale (carrillera de cerdo curada), 150 g
  • Queso pecorino romano, 200 g rallado
  • Huevos, 4 (enteros)
  • Pimienta negra recién molida, al gusto
  • Sal gruesa (para la pasta)

Paso 1

Ponemos a hervir abundante agua con sal en una olla grande. Mientras sube la temperatura, retiramos la corteza al guanciale dejando la costra exterior especiada y lo cortamos en tiras gruesas.

Paso 2

Colocamos una sartén amplia a fuego medio-bajo y añadimos el guanciale sin aceite -la propia grasa de la carrillera será suficiente-. Lo dejamos dorar lentamente hasta que las tiras queden crujientes por fuera y tiernas por dentro. Reservamos.

Paso 3

En un bol aparte, batimos los 4 huevos con el pecorino romano rallado y una cantidad generosa de pimienta negra recién molida. Mezclamos enérgicamente con un tenedor hasta conseguir una crema espesa y homogénea.

Paso 4

Cocemos la pasta en el agua hirviendo siguiendo las indicaciones del paquete para que quede al dente. Antes de escurrirla, reservamos un buen cazo de agua de cocción: es la clave para ligar la salsa después.

Paso 5

Con unas pinzas, trasladamos la pasta directamente de la olla a la sartén del guanciale. Añadimos un chorrito del agua de cocción reservada y mezclamos a fuego bajo para que la pasta absorba la grasa. Retiramos del fuego por completo.

Paso 6

Con el fuego apagado, vertemos la crema de huevo y queso sobre la pasta y removemos con rapidez y decisión. Si la mezcla queda demasiado espesa, añadimos cucharadas del agua de cocción hasta lograr una textura cremosa y brillante. Servimos de inmediato con más pecorino rallado y pimienta negra por encima.

Un plato con más proteína de lo que parece

Desde el punto de vista nutricional, la carbonara auténtica es una combinación equilibrada de proteínas completas, grasas de calidad e hidratos de carbono de liberación lenta.

Los huevos aportan proteína de alto valor biológico y colina, un nutriente esencial para la función cerebral y muscular. El pecorino romano, elaborado con leche de oveja, suma calcio, fósforo y una concentración proteica superior a la de muchos quesos de vaca.

El guanciale contribuye con grasas monoinsaturadas procedentes de la carrillera del cerdo -un perfil lipídico más favorable que el de la panceta convencional- y aporta un sabor umami difícil de replicar con cualquier otro ingrediente.

Como advierte Vincenzo Prosperi en su receta: "El agua de la pasta es la clave. Ayuda a combinar bien todos los ingredientes y se pegarán mejor a la pasta".

En definitiva, la carbonara que Carlo Ancelotti cocina en sus días libres demuestra que los grandes clásicos de la cocina italiana no necesitan complicaciones: cuatro ingredientes, técnica precisa y el mismo instinto que el entrenador aplica en el banquillo para sacar lo mejor de lo que tiene delante.