Cultura NOBEL DE LITERATURA

Bob Dylan, un Nobel con pocas lecturas

Su discurso está salpicado de referencias a músicos y escritores populares que le marcaron, como Buddy Holly o Herman Melville.

Ya puede cobrarlo. La Academia del Nobel ha hecho el ingreso del casi millón de euros a la cuenta de Bob Dylan: el músico ha mandado su discurso a la organización del premio literario más importante del mundo (seis días antes de cumplir el plazo de entrega).

El discurso, grabado a viva voz, es una disertación que arranca con el músico Buddy Holly y pasa por las lecturas del colegio, las que le “marcaron”: el Quijote de Miguel de Cervantes, Ivanhoe (de Walter Scott), Robnison Crusoe (de Daniel Defoe) e Historia de dos ciudades (de Charles Dickens).

El polémico Nobel de Literatura se detiene, de una manera muy literal, en las tres lecturas que más han influido en su vida y en su carrera como músico: Moby Dick, de Herman Melville, Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque, y la Odisea, de Homero.

Dylan arranca preguntándose cómo se relacionan sus canciones con la literatura y continúa con una divagación llena de rodeos y pocas concreciones. Es al recordar al músico Buddy Holly cuando se muestra más certero y cuenta que desde el primer momento en que lo escucha siente que toca la música que le gustaría tocar a él. Rock, country y blues. Tres estilos fusionados y entrelazados en un único estilo. “Era el arquetipo de todo lo que yo quería ser”.

Buddy Holly "era poderoso y eléctrico"

Lo vio una vez, un poco antes de su fallecimiento. “Era poderoso y eléctrico”. Dylan estaba cerca de él durante el concierto y se sintió deslumbrado por el cantante con gafas negras, su traje y la puesta en escena.

Holly le pareció mayor de los 22 años que tenía. "Y de repente me miró directamente a los ojos y me transmitió algo. Y sentí un escalofrío". Días después escuchó Cottonfields y desde ese momento su vida cambia: le transportó a un mundo en el que nunca había estado. Caminaba por la oscuridad y, de repente, todo se iluminó.

"Sólo conocía la jerga del folk"

No hay entre sus lecturas un hecho que diera un vuelco a su vida como aquella canción de Holly. “Cuando empecé a escribir mis propias canciones sólo conocía la jerga del folk”. De los libros aprendió la naturaleza humana y tomó un punto de vista. "Llevé todo eso conmigo. Cuando empecé a componer las letras, los temas de estos libros llegaron a las canciones de manera natural", dice. "Creía escribir canciones que nunca nadie había oído".

Pasa a contar a los académicos suecos Moby Dick y se detiene en los detalles de la novela de Melville, sin ir más allá de la literalidad. Le parece un libro fascinante, lleno de pasajes y diálogos dramáticos. Asegura que con su argumento directo y franco, la novela le hizo un hombre.

“Este libro cuenta cómo los hombres reaccionan de manera diferente tras vivir la misma experiencia”. Le llama la atención que Melville incluya mitos hindúes, religión judía, mitología griega, religión católica, leyendas paganas, filosofía clásica, “todo mezclado para cazar una ballena”.

Odisea tras la guerra

En la Odisea encuentra a un hombre que trata de llegar a casa después de la guerra, condenado a vagar, en un camino lleno de trampas. “A ti también te han echado droga en el vino. También has compartido cama con la mujer equivocada. También has sido hechizado por voces mágicas, voces dulces de extrañas melodías”, cuenta Dylan para que entendamos que, en realidad, la literatura no pasa y se repite constantemente.

El Premio Nobel de Literatura explica, al final de su discurso, que ha escrito sobre todo tipo de cosas en sus canciones y lo importante es que se mueve, que no importa lo que significan.