Una de las calles empedradas de Valldemosa, en Mallorca.

Una de las calles empedradas de Valldemosa, en Mallorca.

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El pueblo español perfecto para una escapada: 2.000 habitantes, Patrimonio de la Humanidad y monasterio del siglo XV

Michael Douglas y su mujer, Catherine Zeta-Jones, quedaron enamorados de este lugar, enclavado en plena Sierra de Tramontana, en Mallorca.

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Marco Almodóvar
Publicada

Es uno de los lugares más bellos y mágicos de Mallorca. El tiempo parece haberse detenido entre paredes de piedra caliza y macetas de flores que adornan cada fachada.

El laberinto de las empinadas calles empedradas crea una atmósfera única que convierten este enclave en el ideal para hacer una escapada en plena primavera.

Hablamos de Valldemosa, un municipio de 2.000 habitantes que se encuentra enclavado en el corazón de la sierra de Tramontana, al oeste de la isla de Mallorca y a solo 20 minutos en coche desde la ciudad de Palma.

Este pueblo puede presumir de ser el más alto de Mallorca, al situarse a 413 metros sobre el nivel del mar. De hecho, algunas zonas de la sierra se elevan hasta los 500.

Por Valldemosa han pasado diferentes culturas. Para empezar, el nombre proviene de la época musulmana, pues se dice que un noble árabe llamado Mussa fundó una alquería, es decir, un pequeño asentamiento agrícola. De ahí el Vall de Mussa.

Panorámica del pueblo de Valldemosa, en Mallorca.

Panorámica del pueblo de Valldemosa, en Mallorca.

Además de su entorno natural, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011, la gran joya de Valldemosa es su Cartuja, un antiguo palacio real que actualmente funciona como un centro cultural.

Tras la reconquista cristiana, en el año 1229, el rey Jaime II puso sus ojos en este lugar por su clima fresco con el fin de construir una residencia para que su hijo, Sancho I, mejorara del asma que padecía.

Durante años, esta fue el hogar de los reyes de Mallorca. Sin embargo, cuando el reino se unió a la Corona de Aragón, esta edificación pasó a convertirse en un monasterio cartujo.

Se convirtió así en un sitio de la espiritualidad y del saber. Sin embargo, en el siglo XIX los monjes fueron expulsados y el monasterio quedó deshabitado.

Vista áerea de la Cartuja de Valldemosa.

Vista áerea de la Cartuja de Valldemosa.

Fue entonces cuando el lugar pasó a ser un refugio de artistas que encontraron en Valldemosa un sitio para inspirarse en sus trabajos.

En una de las celdas de la Cartuja se alojaron el compositor polaco Frédéric Chopin y la escritora francesa George Sand. Su estancia data durante el invierno de 1838.

Su paso por Valldemosa fue breve, pero imborrable. Aquí, Chopin compuso sus famosos Preludios.

Sand, por su parte, escribió Un invierno en Mallorca, una obra que, pese a sus críticas a la sociedad local de la época, situó al pueblo en el mapa romántico de Europa.

Qué hacer en Valldemosa

Todo aquel que pasee por las preciosas calles de Valldemosa verá cómo en cada puerta, una pequeña baldosa de cerámica homenajea a Santa Catalina Tomás, la 'Beateta', nacida en el pueblo en el siglo XVI y figura central de la devoción mallorquina.

Otros lugares de interés son la Plaza Mayor, el Palacio del Rey Sancho, los jardines del Rei Joan Carles o el Camí de s'Arxiduc, una ruta que ofrece unas espectaculares vistas sobre los acantilados de la costa norte.

Camí de s'Arxiduc, en los alrededores de Valldemossa.

Camí de s'Arxiduc, en los alrededores de Valldemossa.

A pocos kilómetros del pueblo, se halla su puerto. Es pequeño y coqueto, pero en la antigüedad fue un importante enclave comercial. El trayecto en coche es muy sinuoso y estrecho.

La experiencia en Valldemosa también se siente, se huele. El aroma que impregna el aire suele provenir de las panaderías locales, donde se elabora la famosa coca de patatas.

Se trata de un bollo, ligero y esponjoso, que se ha convertido en un imprescindible de cualquier visitante. Tradicionalmente se toma acompañado de un chocolate a la taza o un helado de almendra, dependiendo de la estación.

Como curiosidad, se sabe que el actor Michael Douglas y su mujer, Catherine Zeta-Jones poseen una propiedad con viñedos en Valldemosa.