Carolina Marín.

Carolina Marín. Europa Press

Bluper

Carolina Marín abre las puertas de su casa en Madrid: estilo lujo silencioso con 2 plantas, huerto, barbacoa y piscina

La deportista ha anunciado en sus redes sociales que se retira del bádminton a los 32 años.

Más información: Carolina Marín (32), jugadora de bádminton, sobre el plato con el que se mantiene en forma: "Una receta rápida y sencilla"

Publicada

Carolina Marín es una leyenda del bádminton mundial y una de las deportistas más importantes de la historia de España. Nacida en Huelva en 1993, rompió el dominio asiático al convertirse en la primera jugadora no asiática en proclamarse campeona olímpica.

Tras una trayectoria histórica, la deportista ha anunciado recientemente su retirada del bádminton a los 32 años, poniendo fin a una carrera marcada por la superación y el éxito.

Lejos de la exigencia de la alta competición, la onubense encuentra su refugio en su casa de Madrid, una vivienda de estilo moderno, minimalista y funcional pensada para el descanso.

La casa se distribuye en dos plantas: una dedicada a las zonas comunes como el salón y la cocina, y otra reservada a los dormitorios y baños, creando un espacio sereno y tranquilo que actúa como desconexión del estrés deportivo.

El salón es uno de los rincones más especiales de la vivienda. Un gran ventanal conecta directamente con el jardín, permitiendo la entrada de luz natural y ampliando visualmente el espacio.

La televisión se integra en paredes blancas, manteniendo la estética limpia, mientras que el sofá, de tejido denso y con mucha textura, se convierte en la pieza protagonista sin necesidad de decoración adicional.

Detrás de él, una mesa de madera con una planta en el centro aporta calidez, y un cuadro de un atardecer refuerza esa sensación de paz, evocando posiblemente una puesta de sol en alguna de sus playas favoritas de Huelva.

La cocina, integrada con el salón, apuesta por un minimalismo casi escultórico. Cuenta con encimera blanca, muebles en negro y una gran isla central con placa de inducción donde la deportista disfruta cocinando.

Es una "cocina invisible": el uso del mismo material en encimera y frontal crea un bloque monolítico y la ausencia de tiradores refuerza su diseño limpio, priorizando la estética y la luminosidad del conjunto.

El jardín continúa esa idea de refugio privado. Está rodeado de setos artificiales y enredaderas naturales que protegen del exterior, con césped artificial, flores, plantas y un pequeño huerto donde Carolina Marín cultiva hortalizas.

Una mesa con sillas permite desayunar al aire libre, mientras que una hamaca invita al descanso. También dispone de una piscina desmontable y una zona de barbacoa para disfrutar del buen tiempo.

La entrada a la vivienda se realiza por un camino de piedras blancas con baldosines revestidos de pizarra, reforzando la armonía natural del conjunto.

La decoración no busca el contraste a través del color, sino mediante la luz, las sombras y los materiales, dejando que el protagonismo lo tengan las plantas y el veteado natural de la piedra.

El baño, de estética más clásica, mantiene tonos blancos y azulejos cerámicos, siguiendo la línea limpia y funcional del resto de la casa.

Un hogar sencillo, luminoso y tranquilo que refleja a la perfección el carácter de Carolina Marín: disciplina, calma y equilibrio tras años en la élite del deporte.