Carmen Lomana en la presentación de 'Las Berrocal'.

Carmen Lomana en la presentación de 'Las Berrocal'. Gtres

Corazón

Carmen Lomana (77 años): "Desayuno un té con tortilla francesa y plátano machacado con zumo de naranja"

La empresaria y colaboradora de televisión explica cúal es su mejor rutina para mantenerse joven a su edad.

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Carmen Lomana ha convertido el desayuno en su mejor truco anti edad, una rutina tan hedonista como disciplinada que explica por qué a los 70 y tantos sigue siendo uno de los rostros más en forma de la vida social española.

Ella misma confiesa que el día empieza mucho antes de que suene cualuquier flash: "Madrugo muchísimo, hay días que me levanto a las 6.15, pero siempre con la ilusión del desayuno, es algo que me motiva, pensar lo que voy a desayunar".

Le gusta hacerlo sin prisas, "escuchando la radio, leyendo el periódico", un ritual que convierte la primera hora del día en un pequeño lujo doméstico. No siempre toma lo mismo, pero el patrón se repite: calma, disfrute y cero culpas.

La rutina de Lomana

Lomana ha contado que muchas mañanas se inclina por "más proteína, como una tortilla francesa y siempre con pan y bollos". Eso sí, matiza entre risas que adora los dulces: "Estamos hablando del café, pero a mí me encanta el chocolate...y los tortoles, me gustan todo". 

En su mesa nunca falta la fruta en pieza porque "la fruta prefiere tomarla en pieza a tomarla en zumo, para no comenzar ya con tanto azúcar desde la mañana".

Kiwis, papaya o plátano forman parte de su lista favorita y ahí aparece una de sus confesiones más tiernas: "Me gusta el plátano machacado con zumo de naranja y un chorrito de leche condensada, como los niños". Completa el cuadro con miel, que considera esencial: "La miel es muy buena, es muy bueno tomar miel en el desayuno".

Aunque muchas veces se habla de su idilio con el café, Lomana matiza que suele decantarse por las infusiones suaves: "Suelo tomar té con el café me pongo nerviosa".

En redes, sin embargo, ha mostrado otro de sus desayunos estrella en bandeja de hotel: "Me acaban de subir el desayuno. Kéfir que no falte. Siempre tomo mi té inglés con un poquito de leche y tostadas con mantequilla".

La parte más sorprendente llega cuando explica cómo se cuida sin parecer estar a dieta eterna. "Yo como muy bien porque pienso que la mañana es muy, muy importante. Salir a trabajar con energía, habiendo desayunado, no salir corriendo sin enterarte de lo que está pasando en el mundo", resume.

Detrás de este desayuno hay una estrategia muy clara, proteína más que fibra para mantener la energía estable y la sensación de saciedad durante horas.

Ese equilibrio le permite presumir de figura y vitalidad a cualquier edad, sin recurrir a dietas milagro ni a sacrificios extremos. Ella misma insiste en que no hay fórmula mágica, solo una rutina muy disciplinada: "Desayuno fuerte, ceno pronto y cuido cada detalle de lo que como".