Lío Ibiza, la bacanal del siglo XXI.

Lío Ibiza, la bacanal del siglo XXI.

Vinos

Lío Ibiza, el restaurante en el que cada noche es una bacanal

Nos colamos en la bodega de Lío Ibiza, la que más factura cada verano en toda la isla para descubrir por qué se está armando tanto 'lío'.

Cuatro meses, 550 comensales por noche, 60.000 personas al año, 500 kilos de langosta, 6.000 ostras, 30.000 botellas de vino, 4.800 de champagne. Estas son solo algunas cifras que resumen las fiestas gastronómicas que se montan cada noche en Lío Ibiza, el restaurante club cabaret del grupo Pacha que más factura a nivel mundial cada temporada. Hablamos con su director de sumillería para descubrir una carta llena de vinos únicos, elegidos con sumo cuidado para seguir la línea de glamour y exclusividad que impera en este impresionante local del puerto deportivo de Ibiza que, tras nueve temporadas, sigue sin pasar desapercibido.

Todo preparado para la gran fiesta de Lío.

Todo preparado para la gran fiesta de Lío.

En una sala en la que el Dom Pérignon se bebe como agua del grifo debe ser complicado recomendar vinos. Más aún cuando el público está absorto hacia al escenario y comparte coreografías con el elenco artístico desde que se sienta a la mesa. Pero a pesar de los agitados movimientos de la gente al son de la canción ‘Sopa de Caracol’ (flaschmob incluido), Alessandro Boscolo consigue abrirse paso entre las mesas y vender cada noche las más altas referencias enológicas del mundo. Incluso cuando los precios no se muestran en la carta. Quizás esta sea la clave.

"A Lío no se viene a cenar, se viene a pasarlo bien, y el vino forma parte del espectáculo", asegura el sommelier italiano mientras ojeamos una carta plagada de etiquetas exclusivas. En ella, Vega-Sicilia Único, Château Lafite Rothschild, Pétrus o Pingus comparten protagonismo con champanes de alta gama como Krug o Dom Pérignon, y descubrimos hasta un inaccesible Louis Roederer Cristal Cuvée Orfèvre 2002, en botella de tres litros, con un precio que supera los 20.000€. Para hacernos una idea de lo que aquí ocurre, cabe recordar que Pacha es uno de los mayores clientes de Dom Pérignon, con un consumo de 8.000 botellas por temporada, de las cuales 2.500 se despachan en Lío, que este restaurante también tiene un cupo elevado de Único de Vega Sicilia, con 500 botellas anuales a 800€, y que es por todo esto que Pingus sale a 2.600€ y Lafite 2003 -con 100 puntos Parker- a 3.300€. Pero no vamos a hablar de precios.

Alessandro Boscolo, director de sumillería de Lío Ibiza.

Alessandro Boscolo, director de sumillería de Lío Ibiza.

"Lío no se caracteriza por el precio de los vinos ni de sus platos, ya que en ese coste va implícita una experiencia única", nos aclaran desde el grupo Pacha. "En todas las mesas siempre se recomienda el vino en función del cliente y los precios no es algo que se suela valorar demasiado durante la elección". Por supuesto que no, porque a estas alturas el comensal que acude a disfrutar de Lío ya sabe que el consumo mínimo para poder formar parte de tan exclusiva fiesta es de 200€ por cabeza. A eso hay que sumar los platos del menú y las botellas de vino que sea menester. Uno no puede quedarse sentado simplemente a ver el show, obvio. No puede porque, una vez atrapado por el ambiente de esta 'Fête Sauvage', no querrá perder bocado.

Ni tampoco perder trago. Que se lo digan a todos los famosos que han pasado por Lío y que regresan cuando tienen ocasión. Messi, Rafa Nadal, Chiara Ferragni, Anne Hathaway, Valentino, Leonardo DiCaprio, Cristiano Ronaldo… Todos sentados codo con codo y junto al resto de los mortales, porque en Lío no existen los reservados. Nadie quiere perderse lo que pase en el que sin lugar a dudas es el hot spot del verano en Ibiza. El place to be de la temporada, o lo que es lo mismo, el lugar en el que ver y ser vistos alcanza la categoría de arte en forma de modelitos fascinantes, bronceados imposibles y un derroche de estatus que el equipo de Lío se encarga de hacer parte del show.

¡Que no pare la fiesta!

¡Que no pare la fiesta!

Lo hemos visto: en un momento de la noche los bailarines sacan un ‘coche’ lleno de botellas de champán, 20 para ser exactos, al ritmo de la música y bajo la espectacularidad de las bengalas. Todo el mundo mira. Son 20 botellas de Dom Pérignon y se dirigen a una sola mesa cuyos comensales celebran su llegada entre vítores y bailes. No saben el precio. No hace falta. Han ido a Lío para vivir la experiencia de sus vidas.

Porque Lío Ibiza es una fiesta, o mejor dicho, La Fiesta. Un espacio en el que tiene lugar un rompedor show-cabaret, un restaurante de moda con una bodega increíble y un club nocturno para seguir dándolo todo hasta la madrugada. Así lo imaginaron Joan Gracia y su grupo de emprendedores y directivos del arte, el espectáculo, la hostelería y el entretenimiento en 2011, y así lo hicieron posible. Desde entonces, todo ha sido un no parar.

Lío Ibiza en la copa

Lo normal es que los comensales se decantan por las marcas Premium más conocidas. Una cámara capaz de enfriar hasta 9.000 botellas junto al escenario se encarga de dar buena muestra de estas etiquetas y nos hace la boca agua. Sin embargo, a la hora de elaborar la carta, Alessandro Boscolo se ha dado algún que otro capricho personal. "Yo no tengo una relación normal con el mundo del vino. Es básicamente mi mundo, mi zona de confort para decirlo de forma moderna. Es el cofre de mis recuerdos más bonitos, mi forma de expresar mis sentimientos. En la carta de Lío he incluido vinos que están conmigo no solo porque son buenos o se venden bien, sino porque me acompañan en mi vida privada. Está el vino favorito de mi madre, el de mi padre y también el vino de Margherita, una mujer muy importante para mí".

Boscolo busca vinos singulares para dibujar la carta de Lío.

Boscolo busca vinos singulares para dibujar la carta de Lío.

Se refiere a un vino de Argiolas, una bodega cerca de Cagliari en Cerdeña, que la pareja descubrió en una de sus vinotecas favoritas del centro de la isla. "Se llama Iselis, me lo ofreció el dueño del local. Procede de una uva que se estaba perdiendo, la Nasco de Cagliari, y que se está intentando recuperar".

Etiquetas singulares, con personalidad propia, buscadas por todo el mundo con el único objetivo de sorprender a un comensal ávido de espectáculo. En lo que refiere a España, el sumiller destaca joyas enológicas de pequeños productores que ha ido encontrando por el camino: La Reina de los Deseos (D.O. Madrid), El Sequé (D.O. Alicante), Ignios Orígenes (D.O.P. Islas Canarias), elaborado con uva listan negro y procedente de Canarias, Bhilar de Phinca Encanto (D.O.P. Sierra de Salamanca).

"El vino es un microcosmos en el que las relaciones entre las personas tienen un enorme valor. Creo se debe al hecho de que quien hace o trabaja con el vino tiene siempre una historia, un vínculo con la tierra, el campo, la sencillez", comenta Boscolo. "El vino nos acerca entre nosotros. El único secreto para encontrar referencias especiales es rodearse de personas especiales que saben lo que buscas y te ayudan a hacer tu trabajo. Para descubrir grandes vinos hay que viajar. Conocer los espectaculares entornos donde están los viñedos, hablar con sus gentes, absorber su esencia. Este conocimiento es clave a la hora de trasmitir esas sensaciones al cliente final y llevarlo contigo allá donde estuviste, a ese momento, con aquellas personas".

Lío en la copa, en la mesa y en el escenario.

Lío en la copa, en la mesa y en el escenario.

Mucha responsabilidad para una sola persona. La venta de vino supone el 60% de la facturación de Lío Ibiza. Y está en sus manos, por eso el sumiller acostumbra a viajar por el mundo en busca de perlas líquidas capaces de satisfacer los gustos de sus exclusivos clientes (un 80% internacionales) y dar forma cada temporada a una carta de 500 referencias que después se venderán, recuerden, a 'precio Ibiza'.

Eso sin olvidar el 'postureo Ibiza'. "Hay botellas que no se piden para beber, sino para pagarlas. Algunos quieren demostrar su poder adquisitivo invitando a las mesas de alrededor". El profesional nos cuenta que un cliente se gastó 130.000€ en una botella de 30 litros de champán Armand de Brignac que ni siquiera probó. Señoras y señores, esto es Ibiza.

Lío Ibiza en la mesa

Íñigo Rodríguez, chef ejecutivo del grupo, es el responsable de la carta de este año, ejecutada por el cocinero Josetxo Arrieta. En la misma línea que los vinos, la propuesta gastronómica apuesta por producto de primera (caviar iraní, jamón ibérico Joselito Gran Reserva, ostras Amélie aderezadas), y platos para gustos exigentes como la ensalada thai con cecina de vaca vieja, el carpaccio de gamba ibicenca con avellana, piña y fruta de la pasión, la lubina asada en arcilla de Ibiza (como manda la tradición) o el lomo alto de Black Angus a la parrilla de carbón.

La gastronomía en Lío Ibiza también se cuida al detalle.

La gastronomía en Lío Ibiza también se cuida al detalle.

Lío en el escenario

Mientras los asistentes comen y beben, un elenco de artistas de primera fila que han participado en musicales como El Rey León o en programas de televisión como La Voz se encargan de crear el ‘lío’ que da nombre al espacio. Una maestra de ceremonias nos invita a entrar sin miedo y sin prejuicios en un mundo de coreografías, acrobacias, disfraces, humor y, este año, inspiración ‘salvaje’.

Para no desvelar más, volvemos a las cifras: 36 artistas (actores, bailarines y cantantes), 75 artistas invitados (acróbatas, contorsionistas y clowns), 5 coreógrafos, 8 estilistas y 600 piezas de vestuario en ocho temporadas. Este año la 'Fête Sauvage' cuenta con un total de 60 coreografías. En Lío, literalmente, se cena bailando.

Este verano Lío Ibiza es una 'fiesta salvaje'.

Este verano Lío Ibiza es una 'fiesta salvaje'.

Verlo para creerlo. ¡Sopa de caracol, eh!