La cocina de Ramón Freixa llega a una de las calas más idílicas de Formentera.
La nueva aventura de Ramón Freixa fuera de Madrid: en una isla paradisíaca y con uno de los mejores atardeceres
El cocinero catalán se pone al frente de la dirección gastronómica del Hotel Cala Saona con dos espacios: un chiringuito y un restaurante donde cenar mientras se ve el atardecer.
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Ramón Freixa ha encontrado el escenario perfecto para su nueva aventura gastronómica fuera de Madrid.
El cocinero catalán desembarca este verano en Formentera con un ambicioso proyecto en el emblemático Hotel Cala Saona, un refugio suspendido frente a uno de los atardeceres más codiciados del Mediterráneo.
Aunque el desembarco pueda parecer una sorpresa, lo cierto es que Freixa lleva más de quince años veraneando en la isla y conoce bien ese carácter silencioso y magnético que convierte a Formentera en un destino casi emocional.
"Ya sabéis que soy un enamorado de Ibiza-Formentera. Y por eso no me puede hacer más ilusión el nuevo proyecto que verá la luz muy pronto", dejaba caer hace unas semanas el chef en su perfil de Instagram.
Este lunes, el cocinero desvelaba finalmente la noticia por ese canal: ¡Estábamos deseando anunciarlo...y ya es una maravillosa realidad!
Freixa se pone al frente de un proyecto renovado haciéndose cargo de la dirección gastronómica de este hotel que hasta entonces había sido cosa de Mauro Rivas y Armand Vidal, dos jóvenes cocineros que cerraban el círculo con Clara Campoamor, a cargo de la pastelería.
Ramón Freixa se mimetiza con Formentera, donde lleva su cocina.
Ahora, esa relación íntima que Freixa construyó con el paisaje se transforma en cocina. Y lo hace a través de dos espacios concebidos para dialogar con el mar, la calma y la luz cambiante de Cala Saona.
La alianza con Joan Costa —cuarta generación de la histórica familia Platé, vinculada a la hostelería balear desde 1922— busca convertir el hotel en un nuevo referente gastronómico de las Pitiusas.
'El chiringuito' de Freixa
El primero de los conceptos, Restaurante Cala Saona Ramón Freixa, abrirá al mediodía como un sofisticado chiringuito de autor frente al mar.
Un espacio pensado para quienes entienden el lujo desde los placeres sencillos: producto impecable, brasas precisas y recetas que respetan el sabor mediterráneo.
La propuesta se apoya en pescados, mariscos y materias primas locales trabajadas con el sello que le caracteriza al cocinero catalán.
En la carta aparecen preparaciones como la langosta a la parrilla, las espardeñas braseadas o el carabinero con sobrasada, en un equilibrio constante entre tradición isleña y mirada contemporánea.
La langosta, una reina en la propuesta de Ramón Freixa en Sol Post.
También destacan los arroces de fondo intenso y espíritu marinero, desde el arroz seco con gamba, butifarra y pulpo hasta el arroz de bogavante azul.
Hay algo especialmente coherente en esta nueva etapa de Freixa: lejos de la solemnidad urbana de la alta cocina madrileña que practica en Tradición y RF Atelier, aquí el chef parece perseguir una gastronomía más esencial, vinculada al entorno y al placer pausado de las sobremesas infinitas frente al mar.
El lujo de cenar frente al atardecer
Cuando cae la tarde entra en escena el segundo acto del proyecto: Sol Post Ramón Freixa, el espacio nocturno del hotel. Su propio nombre —“puesta de sol” en mallorquín— resume la filosofía del lugar.
La experiencia gira alrededor del atardecer, esa hora dorada en la que Cala Saona se convierte en un anfiteatro natural de colores cálidos y silencio elegante.
Allí, Freixa propone una cocina gastronómica contemporánea para acompañar uno de los espectáculos naturales más bellos de Baleares. Cenar mientras el sol desaparece lentamente sobre el horizonte mediterráneo se convierte así en parte esencial del menú.
Incluso los postres hablan el lenguaje nostálgico de los restaurantes de costa: ensaimada con crema quemada y helado de nata, flan de vainilla o el clásico pijama reinterpretado desde la sensibilidad de un cocinero acostumbrado a convertir la memoria en alta cocina.