Calles de Peratallada (Girona)

Calles de Peratallada (Girona) iStock

Reportajes gastronómicos

El pueblo ideal para comer un arroz de lujo y visitar su castillo medieval: Conjunto Histórico del siglo XI con 430 habitantes

Un pueblo de ensueño en Cataluña con una despensa "mar y montaña" ideal para una escapada que es como visitar un museo al aire libre.

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A medida que uno se adentra en este pequeño pueblo del Baix Empordà, el siglo XXI, estéticamente, se va quedando atrás.

Peratallada (Girona), el destino de nuestra escapada de hoy es como un túnel del tiempo a hora y media de Barcelona, escondido unos kilómetros hacia el interior de la Costa Brava, en lo que los locales llaman el "Triángulo de Oro" del Empordà.

Porque, mientras las calas de la costa se llevan la fama, uno de los tesoros de la comarca está aquí, esculpido en una sola roca. No es una exageración, su nombre en latín, Petra Scissa, significa literalmente "piedra cortada".

Un pueblo de postal

Con menos de medio millar de vecinos, Peratallada destaca por su atmósfera tranquila. Esa escasa población ha contribuido a proteger su patrimonio y a mantener el encanto que le valió la declaración de Conjunto Histórico-Artístico.

El juego visual entre sus robustas murallas defensivas y la delicadeza de las flores en balcones y ventanas convierte el paseo por sus calles en una sucesión de postales.

Es, sin duda, uno de los pueblos más fotogénicos de Cataluña, pero sin parecer un decorado artificial. Precisamente por esa autenticidad, sus calles medievales han servido como escenario para rodajes de época.

Un viaje al siglo XI

Lo primero que impone es la Torre del Homenaje, que domina el horizonte desde el corazón de la villa.

El castillo, documentado desde el siglo XI, fue el palacio residencial de la poderosa familia Peratallada, una de las más influyentes de la Cataluña medieval.

En el siglo XIII, la unión de la heredera Guillema de Peratallada con el caballero Gilabert de Cruïlles consolidó al pueblo como una potencia regional del Baix Empordà.

Aquí, lo que más llama la atención es el foso. No fue excavado en tierra como era habitual, sino tallado directamente en la roca arenisca.

Los canteros medievales extrajeron bloques de piedra para levantar las murallas y, al mismo tiempo, dejaron un foso defensivo de hasta cinco metros de profundidad que rodea todo el casco antiguo.

Es una de las obras de ingeniería militar más singulares que se conservan en Europa.

El pueblo está diseñado como si fuera una enorme matrioska defensiva con tres recintos de murallas concéntricos. Y la mejor forma de visitarlo es dando un paseo por la Calle de la Roca.

¿Qué comer en Peratallada?

Peratallada está pegada a Pals, la zona arrocera por excelencia de Girona y eso se nota en la mesa. El plato estrella es el arròs a la cassola (arroz a la cazuela), con ese sofrito concentrado que es la marca de la casa en el Baix Empordà.

En El Borinot (C/ del Forn, 15), instalado en una masía de 1594, cocinan con producto local respetando los tiempos de ese sofrito legendario. Sus menús de mediodía y noche cambian diariamente según la disponibilidad del mercado y las materias primas adquiridas a productores locales en un radio no superior a 20 kilómetros.

Y en Fonteta, a menos de 10 minutos en coche, se fabrica el famoso Recuit de Fonteta, un queso fresco artesanal de textura cremosa y sedosa que se sirve con miel y es el postre obligatorio después de cualquier arroz en la zona.

¿Cómo llegar a Peratallada?

Que sea un tesoro oculto no quiere decir que sea desconocido, por lo que en los meses de verano suele haber mucha afluencia turística durante los fines de semana. Conviene tenerlo en cuenta.

A la hora de planificar el viaje, existen varias opciones:

En coche desde Barcelona, por la AP-7 dirección Girona/Francia (salida 9, Vidreres/Lloret), luego C-35 y C-31 dirección Palamós. Son unos 145 km, aproximadamente hora y media.

El centro del pueblo es peatonal, pero hay aparcamientos habilitados en la entrada del pueblo (zona azul en temporada alta, gratuitos en temporada baja).

En transporte público, tren hasta Flaçà (línea Barcelona-Portbou) y desde allí autobús de Moventis hasta Peratallada o La Bisbal d'Empordà. Eso sí, las frecuencias son limitadas y no hay servicio los fines de semana, por eso el coche es la opción más recomendada.