Casas de O Barqueiro

Casas de O Barqueiro iStock

Reportajes gastronómicos

El pueblo ideal para recorrer a pie y comer buen pescado fresco: patrimonio industrial y un dique romano del siglo II a.C.

O Barqueiro, en la desembocadura del río Sor y rodeado de naturaleza, es el destino perfecto para una excursión.

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Visto desde lejos, a uno le viene a la mente Positano, ese pueblo que ilustra la típica postal de la costa amalfitana. En O Barqueiro, también hay casas de vivos colores tapizando una ladera que descansa sobre el agua; pero aquí no huele a limoncello, sino a salitre y a marisco recién salido del mar.

Capital del concello de Mañón, O Barqueiro se encuentra en el estuario del río Sor, donde el Atlántico y el Cantábrico se dan de bruces frente a Estaca de Bares, el cabo más septentrional de la península ibérica.

Con menos de 500 habitantes, este pequeño enclave coruñés, enamora a quien lo visita con un anfiteatro de fachadas marineras en torno al puerto, tres puentes sobre la ría, una gastronomía memorable y un patrimonio industrial que pocos esperarían encontrar junto a un pueblo de apenas un puñado de calles.

Un puerto milenario

Aunque la foto de postal sean sus casas escalonadas, el verdadero tesoro histórico de O Barqueiro está a pocos kilómetros, en la península de Bares.

Allí se levanta El Coído, un dique de escollera de 292 metros de longitud y casi 70.000 m³ de volumen formado por colosales bolos de granito.

Durante décadas, el erudito local Federico Maciñeira defendió un origen fenicio, vinculado a las rutas del estaño hacia las islas británicas, pero las investigaciones modernas han reescrito esa narrativa romántica.

Las monedas que Maciñeira identificó como púnicas resultaron acuñadas bajo dominio romano entre los siglos I y II a.C., y el consenso arqueológico actual sitúa la construcción del dique en época romana tardoantigua.

No fue un muelle cualquiera. En las inmediaciones de la playa de Bares, los arqueólogos excavaron en los años noventa la villa romana de Igrexa Vella, con un pavimento de mosaico que evidencia un nivel de romanización insólito en estas latitudes.

El complejo incluía factorías de salazón para producir garum, la codiciada salsa de pescado fermentado que se exportaba por cabotaje hacia el sur del Imperio. Un documento del año 916 ya cita el señorío de Bares, concedido por el rey Ordoño II al obispo de Mondoñedo.

Patrimonio industrial: los tres puentes sobre el Sor

Si hay una imagen icónica de la ría de O Barqueiro, aparte de sus alegres fachadas, es la de los tres puentes que cruzan el estuario uniendo las provincias de A Coruña y Lugo. Cada uno representa una época y una forma de entender la ingeniería civil.

El más emblemático es A Ponte Vella, el elegante puente de celosía de hierro inaugurado en 1901, obra de la empresa barcelonesa La Maquinista Terrestre y Marítima.

Sus 152 metros de longitud exigieron una proeza técnica, pues hubo que diseñar una cimentación profunda hincada hasta 20 metros bajo el lodo, donde los operarios trabajaban en cámaras de aire comprimido.

Su apertura supuso el fin del oficio que dio nombre al pueblo: el barquero que transportaba personas y mercancías de una orilla a otra de la ría.

Restaurado en 2005, hoy es una pasarela peatonal idílica que conecta Mañón con la playa de Arealonga, ya en O Vicedo.

A su lado, el puente ferroviario de los años sesenta fue construido para la línea de vía estrecha que une Ferrol con Gijón.

Y el tercero, el viaducto de hormigón de los ochenta, soporta el tráfico de la carretera AC-862, vertebrando las comunicaciones entre Viveiro, O Vicedo y Ortigueira.

¿Qué comer en O Barqueiro?

La despensa de esta ría es un reflejo directo de la biodiversidad marina del estuario.

Históricamente, la economía local combinó la pesca de bajura con el marisqueo artesanal en los arenales: berberechos, almejas finas y los célebres longueiróns (navajas) alimentaron durante décadas a la comarca.

Aunque la alteración de las corrientes provocó una caída de la producción de bivalvos a partir de 1997, las agrupaciones mariscadoras, lideradas mayoritariamente por mujeres, han reconducido su actividad hacia el cultivo de ostra rizada.

Hoy, la calidad del producto de la ría del Barqueiro sigue siendo reverenciada en toda la cornisa cantábrica, y cada año se celebra la multitudinaria Festa do Marisco da Ría do Barqueiro, que ya supera las treinta ediciones.

El visitante puede comprobarlo personalmente en el propio puerto. Ahí, el Hostal O Forno ofrece cocina marinera de producto con vistas a la dársena: pescado blanco y azul fresco de la lonja, marisco de temporada y una carta que se adapta a los ritmos del mar.

Recomendables también A Sobreposta, otro restaurante con excelentes pescados y mariscos, y el Talín, una pequeña tasca marinera junto a la lonja, perfecta para tomarse un aperitivo con los vecinos del pueblo.

Rutas a pie: un día entre acantilados

El entorno de O Barqueiro es un paraíso para el senderismo costero. Estas son tres rutas que pueden combinarse en una jornada intensa o repartirse en un fin de semana:

  • Estaca de Bares y el faro. Desde la Praia de Porto Chico parte un recorrido circular de 6,18 km (unas 2 horas) con vistas simultáneas al cabo y al puerto de refugio. Para caminantes más exigentes, la travesía hasta el faro de Estaca de Bares recorre 13,3 km con 460 metros de desnivel acumulado (unas 4 horas). No te pierdas el mirador de O Semáforo, una antigua estación de señales marítimas reconvertida en atalaya panorámica.
  • Acantilados de Loiba y el "banco más bonito del mundo". Hacia el oeste, la Ruta de las Algas conecta Espasante con O Barqueiro a lo largo de unos 15 km de senda litoral salpicada de calas salvajes como Praia do Carro o Praia de Picón. A medio camino, el famoso banco instalado en 2009 por el vecino Rafael Prieto Fernández al borde del abismo se ha convertido en un fenómeno viral, con vistas a cabo Ortegal y a las afiladas formaciones rocosas de Os Aguillóns.
  • O Fuciño do Porco (Punta Socastro). Aunque administrativamente pertenece a O Vicedo (Lugo), esta ruta es prolongación natural del entorno turístico de O Barqueiro. Un sendero lineal de 2,8 km (ida y vuelta en unos 90 minutos), gratuito y abierto todo el año, que culmina en un tramo de pasarelas de madera suspendidas sobre el vacío del acantilado. La punta albergó en el siglo XVIII la mina de Testa de Ferro, cuyo mineral abastecía los históricos altos hornos de Sargadelos.

¿Cómo llegar a O Barqueiro?

  • En tren. O Barqueiro tiene apeadero propio en la línea de vía estrecha Ferrol–Gijón, operada por Renfe (antigua FEVE). Desde Ferrol, el trayecto dura aproximadamente 1 hora y 40 minutos, con varias frecuencias diarias. El recorrido, serpenteando entre acantilados, viaductos y túneles, es de los más espectaculares de la península. Consulta horarios actualizados en renfe.com.
  • En autobús. La empresa Arriva conecta O Barqueiro con Ferrol, Ortigueira y Viveiro a través de la línea que recorre la costa (Ferrol–Ortigueira–Viveiro). Las frecuencias varían según el día de la semana; conviene consultar la web de Arriva Galicia o la app Moovit para planificar el viaje.
  • En coche. Desde A Coruña, la opción más rápida es la AG-64 hasta Ferrol y luego la AC-862 por la costa (unos 120 km, aproximadamente 1 hora y 40 minutos). La alternativa para los que quieren ir sin prisas y disfrutando del paisaje es seguir la AC-862 desde Ferrol bordeando los acantilados, un trayecto algo más largo pero inolvidable. Desde Viveiro, O Barqueiro queda a apenas 20-30 minutos por la LU-862.