Me encanta experimentar en la cocina, no lo puedo negar, pero hay veces en las que no hay nada mejor que la tradición. A pocos días de que comience el verano y con una ola de calor intentando hacer que sudemos la gota gorda, esta receta de gazpacho andaluz tradicional es justo lo que necesitamos.

Ingredientes

  • Miga de pan o pan de corteza blanda, 50 g
  • Tomates tipo pera, 1 kg
  • Vinagre de Jerez, 35 – 50 ml
  • Sal, 1/2 cucharadita aprox.
  • Ajo, 1 diente
  • Cebolla, 50 g
  • Pimiento verde, 50 g
  • Pepino, 100 g
  • Aceite de oliva virgen extra, 100 – 150 ml
  • Agua muy fría, opcional

Fácil, rápido, sin complicaciones y muy muy refrescante. El gazpacho andaluz original, sin adornos, es perfecto para tomar prácticamente a cualquier hora del día.

Cómo preparar una receta de gazpacho andaluz tradicional

1: Preparar las verduras

Lavamos bien las verduras y pelamos aquellas que sea necesario, es decir, los tomates -al final del post os explico cuáles son las mejores formas de hacerlo-; el diente de ajo, al que también retiraremos el germen; la cebolla, que picaremos en trozos grandes que no tienen por qué ser regulares y, el pepino, al que aparte de la piel le retiraremos también las semillas.

2: Triturar los ingredientes

Para triturar el gazpacho, a mí lo que más me es una batidora de vaso, pues con ella se puede hacer bastante cantidad y tiene la ventaja de que se evitan las salpicaduras. Por supuesto, cualquier robot de cocina tipo Monsieur Cuisine Plus o Thermomix también es perfecto. Y si lo que tienes en casa es una batidora de brazo, pues también te puedes hacer un delicioso gazpacho si en vez de usar el vaso que suele venir con la batidora pones todos los ingredientes en un bol amplio y profundo y te armas de un poquito de paciencia.

Pero a lo que vamos, ponemos el pan lo primero, y encima los tomates pelados y cortados en dos o tres trozos. Dejamos que repose unos 10 minutos para que los jugos del tomate empapen el pan.

Añadimos el vinagre de Jerez, la sal, el diente de ajo sin el germen, la cebolla, el pimiento verde y el pepino. Trituramos hasta tener una crema de textura homogénea.

Para terminar, integramos el aceite de oliva virgen extra que lo iremos añadiendo poco a poco en forma de hilo mientras seguimos batiendo. En el caso de usar una batidora de brazo, como tendremos una mano ocupada en sujetar la batidora y la otra lo más probable es que nos haga falta para sujetar el bol, lo que haremos será incorporar el aceite en tandas y batir hasta que se mezcle todo bien entre tanda y tanda.

Si queremos una textura más líquida, en este momento podemos añadir unas cuantas cucharadas de agua muy fría -si vives en una zona de aguas muy duras, utiliza agua mineral para que el agua del grifo no arruine el sabor del gazpacho-, si no, es el momento de probar y, si es necesario, rectificar el punto de sal y el de vinagre.

Una vez que está listo nuestro gazpacho lo dejamos en la nevera hasta el momento de servir, pues cuanto más frío, más rico estará.

3: Servir el gazpacho

Se sirve muy frío, bien solo, o junto algunos tropezones que prepararemos con los mismos ingredientes que hemos usado en la preparación, lavándolos bien y cortándolos en trocitos de unos cinco milímetros.

Unos cuantos trucos para disfrutar aún más del gazpacho

Aunque se trata de una de las recetas más sencillas del mundo, hacer un buen gazpacho también requiere no descuidar pequeños detalles como la correcta elección de los tomates y el aceite, la proporción de los ingredientes,…

Si no te va a dar tiempo a que se enfríe

Aunque el gazpacho está más rico reposado y las horas en la nevera le sientan genial no solo para que esté fresquito. Ahora bien, si vas con prisa y tienes que servirlo recién hecho puedes añadir unos cubitos de hielo o, si eres un gazpachófilo irredento de esos que se hacen una jarra de gazpacho en cuanto se acaba la anterior, una buena idea es tener el congelador unos cuantos cubitos de hielo de tomate hechos con zumo natural de tomate o tomate fresco rallado.

Si no quieres que te repita nada de nada

Para que no repita el gazpacho tienes que acordarte siempre de dos cosas, la primera, retirar el germen del diente de ajo y, la segunda, retirar las semillas del pepino. Si lo que te suele repetir es la cebolla, puedes solucionarlo de dos maneras, blanqueando la cebolla en agua hirviendo, o bien, dejándola unos minutos a remojo con agua y un poco de sal.

Los mejores tomates para gazpacho

Sobre esto no hay discusión, los mejores tomates para gazpacho son los tomates tipo pera que estén bien maduros. Esto es así porque los tomates pera son muy carnosos y tienen muy pocas semillas, por lo que cunden mucho para preparar este tipo de platos. Además, son muy fáciles de pelar. Los tomates raf también dan buen resultado, pero suelen ser mucho más caros y no compensan.

Como encontrarse pielecillas de tomate es un poco desagradable, lo mejor es pelarlos bien con un pelador de tomates  como el del enlace superior, que es como un pelador de verduras tradicional pero con hoja serrada o, si quieres hacerlo rápido, escaldándolos en agua hirviendo.

Pelar tomates escaldándolos es muy sencillo, solo tienes que darles un corte en forma de cruz en la parte inferior, sumergirlos durante un minuto en agua hirviendo e, inmediatamente pasarlos a un bol con agua fría y cubitos de hielo para cortar la cocción. La piel saldrá con suma facilidad tirando de cada una de las cuatro esquinas que se forman en el corte.

El mejor aceite para preparar gazpacho

Esto va un poco en gustos, pero hay que tener en cuenta que el gazpacho debe saber precisamente a eso, a gazpacho, sin que ningún ingrediente destaque especialmente sobre los demás, por eso van genial los virgen extra que no son excesivamente picantes, sino más suaves como los de las variedades arbequina o royal. Aunque en ocasiones un aceite de sabor más intenso como el de la variedad picual, puede ser interesante, más adelante veremos por qué.

El orden de los ingredientes

Tal como os cuento en la receta, la mejor forma de hacerlo es con el pan en el fondo para que se empape con los jugos del tomate, aunque hay quien lo empapa en agua o en el vinagre.

El aceite siempre se añade después de haber triturado todas las verduras. Respecto a la sal y al vinagre, yo soy partidaria de añadir muy poco al principio y rectificar al final, pues los tomates, pese a que estén maduros, no siempre tendrán el mismo grado de acidez y eso hará que necesiten más o menos vinagre.

Trucos para conseguir un gazpacho más ligero o gazpacho fitness

El gazpacho original andaluz aunque es una de las joyas de la dieta mediterránea no se puede considerar que sea una receta ligera, pues una sola ración supone una ingesta de entre 25 y 40 gramos de grasa, suficientes para cubrir la cantidad diaria recomendada y que se traducen en un buen número de calorías, por eso, si estamos a dieta o necesitamos controlar el peso, conviene no abusar de este plato o buscar la manera de hacerlo más ligero.

Para conseguir un gazpacho con pocas calorías pero igualmente delicioso podemos hacer lo siguiente:

  • Sustituir el pan por un calabacín cocido que aportará muy pocas calorías pero permite mantener la textura untuosa que se consigue al añadir pan. Con esto además tendríamos un gazpacho apto para celíacos sin necesidad de buscar ningún pan especial.
  • Reducir la cantidad de aceite de oliva virgen extra a unos 40 ml y emplear una variedad de sabor más intenso como el picual y casi no notaremos la diferencia.

Espero que todos estos consejos os resulten útiles para preparar gazpachos deliciosos con los que refrescar vuestros veranos.