Coqui, cocinera china en un montaje de El Español

Coqui, cocinera china en un montaje de El Español

Saludables

Coqui, cocinera: "Los mejores calabacines crujientes no se fríen, se hacen en la sartén con 1 huevo y 1 pizca de harina"

Una receta rica, fácil y ligera que es perfecta para una cena de verano.

Más información: Un chef con estrellas Michelin, rotundo sobre la receta con calabacín más sabrosa del verano: "Huele que alimenta"

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El calabacín no tiene por qué acabar siempre a la plancha o en una crema insípida para ser un plato saludable. En España, donde esta hortaliza forma parte de la dieta de muchas casas, una receta como la que propone Coqui puede resultar indispensable.

Según datos del Ministerio de Agricultura, cada persona consume de media más de 3 kilos al año, una cifra que además ha ido creciendo en los últimos años.

No es de extrañar, porque el calabacín es barato, versátil y se encuentra durante todo el año hasta en el súper del barrio.

Sin embargo, cuando pensamos en un menú ligero, casi siempre nos lo comemos igual. Y ahí es donde conviene aprender que el calabacín rebozado y frito, tan clásico de las abuelas españolas y tan irresistible, también puede prepararse en versión saludable, sin frituras y sin complicaciones.

Calabacín crujiente y ligero

En Corea llevan siglos preparando un delicioso aperitivo que se conoce como hobak jeon y que, en 2026, no hay necesidad de freírlo en un litro de aceite, sino que puede cocinarse con apenas un "hilillo" y conseguir que quede crujiente y delicioso.

Coqui, la cocinera china criada en España que acumula cientos de miles de seguidores en Instagram con su perfil @cocinaconcoqui, propone una alternativa a la preparación coreana original -con una fritura como la de la abuela- que resulta mucho más saludable.

"Puede que tengas un calabacín en la nevera y no sepas qué hacer con él. Te dejo esta idea, así pruebas una forma diferente de hacerlo", explica la cocinera. "Los trozos de calabacín quedan tiernos, jugositos y un pelín dulces".

La clave de esta receta reside en tres pasos que marcan la diferencia frente a un rebozado convencional. El primero es salar las rodajas de calabacín y dejarlas reposar unos 10 minutos. Durante ese tiempo, la sal extrae parte del agua del calabacín por un proceso de ósmosis.

"Pasado ese rato verás que habrán soltado bastante agua, como si hubiesen sudado", señala Coqui. Este pequeño truco es clave para que el rebozado quede como debe; si no se retira ese exceso de líquido, no se adhiere bien y el resultado final será un calabacín blando y sin textura.

El segundo paso es enharinar las rodajas de calabacín ya secas y, acto seguido, pasarlas por huevo batido. La capa de harina, que no debe ser excesiva, permite que el huevo no resbale y así consigamos ese acabado crujiente que buscamos.

Pero el verdadero truco de la receta llega en el momento de la cocción. En lugar de sumergir las rodajas en abundante aceite, Coqui las cocina en una sartén antiadherente con una fina capa de aceite a fuego medio-bajo.

"Mi único consejo aquí es que lo hagas en una sartén antiadherente, porque si no, la experiencia puede ser terrorífica", advierte. Con unos 3 o 4 minutos por cada lado, las rodajas se doran sin necesidad de freírlas, lo que reduce considerablemente el aporte calórico del plato.

El calabacín aporta apenas 17 kcal por cada 100 gramos, es rico en agua, potasio y vitaminas del grupo B, y tiene un índice glucémico muy bajo. Cocinado de esta forma, el plato se convierte en una opción muy recomendable desde el punto de vista nutricional tanto para cenas ligeras como para aperitivos o como guarnición.

La salsa que lo acompaña, una sencilla mezcla de soja y vinagre blanco con sésamo (opcional), aporta el contrapunto umami y ácido que equilibra la suavidad del calabacín. Coqui recomienda servirlo junto a un bol de arroz blanco y algo de proteína para completar el menú.

Ingredientes

Para el calabacín

  • Calabacín, 1 ud
  • Harina de trigo, 2 cucharadas
  • Huevo, 1 ud
  • Aceite de oliva, cantidad suficiente
  • Sal, una pizca

Para la salsa

  • Salsa de soja, 1 cucharada
  • Vinagre blanco, 1 cucharada
  • Sésamo, 1 cucharadita (opcional)
  • Ajos tiernos picados, 1 cucharadita (opcional)

Paso 1

Cortamos el calabacín en rodajas de medio centímetro de grosor aproximadamente. Espolvoreamos una pizca de sal por ambos lados y dejamos reposar 10 minutos.

Paso 2

Secamos el exceso de agua que han soltado las rodajas con papel de cocina. No es necesario que queden completamente secas.

Paso 3

Enharinamos las rodajas de calabacín por ambos lados. Nos aseguraremos de que quedan bien cubiertas. Sacudimos para retirar el exceso de harina.

Paso 4

Batimos el huevo en un plato hondo. Calentamos una sartén antiadherente a fuego medio y añadimos una fina capa de aceite de oliva.

Paso 5

Pasamos las rodajas enharinadas por el huevo batido y las colocamos en la sartén. Cocinamos unos 3-4 minutos por cada lado, hasta que estén bien doradas. Si fuese necesario podemos añadir un poco más de aceite.

Paso 6

Preparamos la salsa mezclando la soja, el vinagre blanco, el sésamo y los ajos tiernos picados.

Paso 7

Servimos el calabacín rebozado acompañado de la salsa y, si lo deseamos, un bol de arroz blanco.

El jeon, tradición coreana

El jeon es una de las categorías más amplias y populares de la gastronomía coreana. Se trata de preparaciones rebozadas y cocinadas en sartén con poco aceite, que pueden llevar desde verduras y tofu hasta marisco o carne.

A diferencia de la tempura japonesa, que exige una fritura en aceite abundante, el jeon se puede cocinar con una cantidad mínima de grasa.

El hobak jeon -hobak significa calabacín o calabaza en coreano- es una de las variantes más sencillas y extendidas. Se prepara habitualmente en días festivos como el Chuseok (la festividad de la cosecha coreana) o el Año Nuevo Lunar, y forma parte del conjunto de platos que se disponen en la mesa como ofrenda y celebración.

En la vida cotidiana, sin embargo, es un recurso rápido y económico que se sirve como banchan (acompañamiento) junto al arroz.

La llegada de la cocina coreana a los hogares españoles, impulsada por el fenómeno del hallyu, que ha expandido la cultura coreana por todo el planeta gracias a series como El juego del calamar o películas como Parásitos, y por creadoras de contenido como Coqui, ha puesto de relieve recetas como esta, que conectan con ingredientes de uso diario en nuestra despensa.