Samanta Vallejo-Nágera, chef, en un montaje de El Español

Samanta Vallejo-Nágera, chef, en un montaje de El Español E.E.

Saludables

Samantha Vallejo-Nágera, chef: "Las lentejas más ricas no llevan jamón; usa medio calabacín, dos zanahorias y un puerro"

La cocinera y exjurado de MasterChef demuestra que este clásico del recetario español no necesita ningún embutido para ser una delicia. Un buen sofrito y unas patatas son suficientes.

Más información: Vero Gómez, cocinera: "Las lentejas más ricas se hacen con 40 g de jamón y 200 g de calamares"

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Hay platos que de niños nos costaba mirar con entusiasmo y que, con los años, acaban convertidos en el mejor remedio contra un mal día. Las lentejas son probablemente el ejemplo más claro.

Aquella legumbre parduzca con la que tanto nos hemos lamentado en la mesa familiar resulta, de adultos, uno de los guisos más reconfortantes que existen; un plato barato, nutritivo y con esa capacidad única de devolverte el calor desde el primer cucharón.

Samantha Vallejo-Nágera, cocinera, exjuez de MasterChef, a la que recientemente hemos visto también en el concurso Decomasters, lo tiene clarísimo: "No me digáis que, en invierno, unas lentejas calentitas, no te arreglan el cuerpo. En casa, todas las semanas caen".

Su versión no lleva chorizo, ni morcilla ni el eterno hueso de jamón ni falta que les hace, Samantha apuesta por una carga generosa de verduras que convierte este potaje en una opción mucho más ligera sin sacrificar nada de sabor.

La clave: un buen sofrito

La receta de Vallejo-Nágera empieza con un pequeño paso que marca la diferencia: picar todas las verduras muy finas y darles tiempo en la sartén. Se puede usar una picadora manual y el truco es dejarlas que se sofrían a fuego lento hasta que se caramelicen.

Una vez que el tomate triturado ha reducido y ha cogido color, se añaden el pimentón y el comino, dos especias que siempre mejoran las lentejas, y se incorpora la legumbre junto con el caldo de verduras y agua.

El segundo truco de Samantha Vallejo-Nágera son las patatas chascadas, es decir, terminarlas de romper a mano en vez de cortadas solo con cuchillo. "Para que suelten el almidón y que quede bien espesito", explica la chef.

Ingredientes

  • Lentejas, 250 g
  • Cebollas, 3 ud
  • Dientes de ajo, 6 ud
  • Pimiento verde, 1 ud
  • Zanahorias, 2 ud
  • Puerro, 1 ud
  • Calabacín, ½ ud
  • Tomates, 3 ud
  • Patatas monalisa, 2 ud
  • Caldo de verduras, 1 litro
  • Agua, 1 litro
  • Hojas de laurel, 2 ud
  • Pimentón, 1 cucharada
  • Comino, 1 cucharada
  • Aceite de oliva virgen extra, al gusto
  • Sal, al gusto
  • Pimienta, al gusto

Paso 1

Trituramos los tomates con una batidora y reservamos.

Paso 2

Picamos todas las verduras bien finitas. Para hacerlo rápido podemos utilizar una mandolina que tenga accesorio para cortar en tiras finas o una picadora manual. Si usamos un robot de cocina, habrá que tener cuidado para que no acaben hechas un puré.

Paso 3

Doramos el ajo en una olla con aceite de oliva y añadimos las hojas de laurel.

Paso 4

Incorporamos la cebolla, después la zanahoria, el pimiento verde, el puerro y el calabacín. Dejamos que se dore todo bien a fuego medio.

Paso 5

Añadimos el tomate triturado, mezclamos y dejamos que reduzca hasta que coja algo de color.

Paso 6

Echamos el pimentón y el comino, removemos e incorporamos las lentejas.

Paso 7

Vertemos el caldo de verduras y el agua. Dejamos hervir a fuego medio durante unos 30 minutos.

Paso 8

Añadimos las patatas chascadas y cocinamos otros 30 minutos o hasta que estén hechas. Rectificamos de sal y pimienta y servimos bien calientes.

Con las verduras que más te gusten

Estas lentejas con verduras, que en otros tiempos eran conocidas como lentejas viudas por la falta de proteína animal, son un plato muy completo desde el punto de vista nutricional.

La legumbre aporta proteínas vegetales, fibra, hierro y ácido fólico, mientras que las zanahorias y el pimiento verde suman betacarotenos y vitamina C, que además favorece la absorción del hierro de las lentejas.

No obstante, hay que tener en cuenta que esta vitamina se reduce mucho durante la cocción, por lo que, para hacer el menú redondo, tomar una naranja o un kiwi de postre es una opción magnífica para asimilar mejor el mineral.

El calabacín y el puerro añaden fibra extra con un aporte calórico mínimo. Al prescindir de embutidos y carnes grasas, una ración ronda las 300-350 calorías, considerablemente menos que un cocido de lentejas tradicional.

El sofrito admite variaciones según la temporada o el gusto personal: una berenjena cortada en dados sustituye bien al calabacín en verano, y un nabo o un trozo de chirivía pueden aportar un punto dulzón en los meses más fríos.

En cuanto a las sobras, las lentejas del día anterior son un recurso fantástico. Se pueden triturar con un poco de caldo para convertirlas en una crema reconfortante, usarlas bien escurridas como relleno de unas empanadillas al horno o simplemente recalentarlas con un huevo escalfado encima, que es una cena resuelta en cinco minutos.