Los buñuelos o buñuelos de viento son un postre típico de Semana Santa, Carnaval y Todos los Santos que consiste en una masa tipo choux de sabor bastante neutro, que se fríe y se infla en el proceso y que luego se embadurna con azúcar y/o canela o que se rellenan. También existen versiones de buñuelos en las que a la masa se le añade otro tipo de ingredientes. Los más famosos son los buñuelos de bacalao, que por el propio interés que suscita este ingrediente en tiempo de Cuaresma y Vigilia se preparan tradicionalmente por Semana Santa.

Ingredientes

Para los buñuelos

  • Leche entera, 125 ml
  • Harina, 100 g
  • Azúcar avainillado, 30 g
  • Mantequilla, 75 g
  • 3 huevos
  • Azúcas glass
  • Una pizca de levadura en polvo (2 g aprox.)
  • Una pizca de sal
  • Aceite de girasol o aceite de oliva suave

Para la crema de limón

  • 4 yemas de huevo
  • 1 huevo entero
  • El zumo de dos limones (150 ml aproximadamente)
  • La rayadura de 1/2 limón
  • Azúcar, 200 g
  • Mantequilla, 80 g
  • Almidón de maíz, 40 g

Hoy vamos a preparar unos buñuelos de viento rellenos de una original crema de limón o lemon curd. Veréis como es una elaboración muy sencilla, aunque vale la pena hacer hincapié en algún truquillo, especialmente durante la fritura de los buñuelos, para que el resultado sea perfecto.

Cómo hacer unos originales buñuelos de viento rellenos de crema de limón o lemon curd

01: Comenzamos a elaborar la crema de limón o lemon curd al baño María

Antes de nada, vamos a elegir un recipiente adecuado para cocinar al baño María que nos entre en la otra cazuela u olla en la que preparemos el baño de agua hirviente (puede ser de cristal, metal o incluso ser otra cazuela de menor diámetro que quepa en la que hemos puesto con el agua a hervir, como fue mi caso).

Introducimos en ese recipiente el zumo de los dos limones junto con la ralladura del medio limón. Es importante que cuando ralléis la piel de limón no os vengáis arriba dale que te dale y os llevéis la parte blanca, porque amargaría. Ponemos el zumo de limón al baño María para que vaya calentando.

Por otro lado, disponemos en otro bol aparte las yemas de huevo y el huevo entero. Añadimos el almidón de maíz y mezclamos bien con los huevos con la ayuda de unas varillas, para que el almidón se disuelva perfectamente y no quede ningún grumo.

Vertemos el zumo de limón una vez se haya calentado sobre el almidón de maíz y los huevos y mezclamos rápida y continuamente, para que ambos líquidos se mezclen a la perfección sin que el huevo comience a cuajarse.

Si vais con prisa, podéis pasar al plan B y optar por la receta de lemon curd en microondas.

02: Volvemos a añadir la mezcla al baño María y cocemos la crema de limón

Cuando la mezcla esté perfectamente diluida, volvemos a verter el contenido sobre el recipiente en el que hemos calentado el zumo de limón y su piel y volvemos a introducir al baño María. Mientras cocemos la crema de limón o lemon curd poco a poco y removemos constantemente con las varillas para que quede bien lisa y fina, notaremos rápidamente cómo poco a poco la crema va espesando y cogiendo cuerpo. Seguimos cociendo la crema de limón a fuego lento hasta que esta esté perfectamente cocida y haya quedado bien densa. Tened en cuenta que vamos a utilizar esta crema de limón o lemon curd que estamos preparando para rellenar un buñuelo, así que debe ser lo suficientemente espesa para aguantar tal cometido sin desparramarse.

A continuación sacamos la crema de limón del fuego y dejamos que pierda temperatura 1-2 minutos, o hasta que llegue a unos 60º C. Llegado ese momento añadimos la mantequilla fría, removemos bien para que se funda e integre por completo y dejamos templar.

03: Vertemos la crema de limón a una bandeja y dejamos enfriar

Cuando haya enfriado un poco la crema de limón o lemon curd con la que vamos a rellenar los buñuelos de viento, la echamos sobre un bol o bandeja con la ayuda de una lengua de repostería y la tapamos con film de manera que este toque la superficie de la crema, y así no exista contacto directo con el aire que pueda resecar la capa superior. Enfriamos la crema de limón en el frigorífico, al menos durante 2-3 horas.

04: Preparamos la masa de los buñuelos, una pasta choux

Para preparar la masa que freiremos para hacer los buñuelos de viento debemos elaborar una pasta choux. La preparación de esta masa es muy sencilla, rápida y limpia, siempre que sigáis las cantidades y los pasos tal y como os los relato.

Colocamos en una olla la leche, la mantequilla y el azúcar y llevamos al fuego hasta que la mantequilla funda y la leche rompa a hervir.

A continuación, bajamos el fuego al mínimo y añadimos de golpe toda la harina y la levadura, previamente tamizadas. Mezclamos bien con la ayuda de una cuchara de madera o una lengua (no uséis varillas para preparar esta masa) hasta que todos los ingrediente se integren y se forme una pasta densa que se despega de las paredes de la olla ella sola. Movemos la masa choux continuamente, manteniendo el fuego mínimo durante un par de minutos para que la harina se cocine. Sacamos del fuego.

Esperamos unos instantes a que la masa pierda un poco de temperatura y añadimos los huevos de uno en uno. Añadiremos el primer huevo, mezclaremos perfectamente hasta que se integre en la masa de los buñuelos, y así sucesivamente con los tres huevos. El resultado final de la masa de buñuelos es una pasta choux que debe tener una textura como de corbata cuando la levantamos y la dejamos caer.

05: Formamos y freímos los buñuelos de viento

Ponemos al fuego una sartén o cazuela ancha y con cierta profundidad llena de una buena cantidad de aceite de girasol o de aceite de oliva suave. Calentamos a fuego medio.

Lo bueno de la masa de buñuelos es que no necesita reposo, por lo que la podemos freír justo después de prepararla. Como es una masa con consistencia endeble y pegajosa que hace que no la podamos manipular directamente con las manos, nos vamos a servir de un par de cucharillas para formar los buñuelos.

Cogemos un poco de masa (no demasiado, tened en cuenta que luego se inflan mucho doblando al menos su volumen y que una vez fritos deben tener un tamaño de bocado) y con la ayuda de las dos cucharas intentamos darle a la masa una forma redondeada. Aunque es característica de los buñuelos cierta amorfidad y una presencia irregular y con una serie de picos y salientes, para que os queden redonditos y vistosos y sean fáciles de rellenar un truco es ir mojando las cucharas en el aceite mientras vamos formando los buñuelos, para que así no se pegue la masa a la cuchara y sea mucho más moldeable.

Debemos añadir los buñuelos al aceite cuando este esté caliente pero no tanto como si se tratara de una fritura a toda leche. Si de temperatura hablamos, lo ideal es realizar la fritura a 150-160 º C. Así el buñuelo flotará en el aceite y se freirá, se cocerá e inflará y aumentará su volumen poco a poco mientras se cuece por dentro y se dora paulatinamente. Si freís los buñuelos en un aceite muy caliente, estos se quemarán rápidamente por la parte externa, no se inflarán bien y no quedarán huecos en su interior y, además, os quedarán crudos por dentro.

Veréis cómo los buñuelos flotan en el aceite al freírlos y se van hinchando poco a poco. Además tienen la virtud de que, una vez están cocinados por una cara, tienden a darse la vuelta ellos mismos. De todas las maneras, cuando veáis que están dorados por una parte id ayudándolos dándolos la vuelta para que se frían uniformemente. Al hincharse, crean una cavidad hueca en su interior que nos facilitará su rellenado y con la cocción llegan incluso a romperse un poco. No os preocupéis, es señal de que se han frito a la perfección y es el momento de sacarlos.

Retiramos los buñuelos y los escurrimos en papel absorbente.

06: Rellenamos los buñuelos de viento con la crema de limón y servimos

Sacamos la crema de limón ya fría y rellenamos una manga pastelera con ella. Para rellenar los buñuelos, podemos cortarlos a la mitad, rellenarlos y cerrar con la otra mitad (opción recomendable especialmente si, por el motivo que sea, los buñuelos no se han frito e hinchado bien y no están lo suficientemente huecos en su interior), o rellenarlos practicando un orificio e introduciendo la crema a través de él. De esta última manera, haciendo un pequeño corte con las tijeras o una puntilla en el buñuelo y llenándolos de crema hasta que estén bien repletos y esta rebose, quedarán simplemente espectaculares. Tened en cuenta además que, si posteriormente los posamos sobre el orificio en el que reposa la crema, estos parecerán a la vista unos buñuelos normales y corrientes pero sorprenderán al comensal una vez se los lleven a la boca, haciendo explotar todo su relleno de crema de limón en el primer bocado.

Tanto si se rellenan como si no, podemos decorar los buñuelos de viento con azúcar y/o canela, o con azúcar glass. En el primer caso, una vez estén fritos y escurridos los buñuelos pero aún permanezcan calientes los bañaremos con azúcar y/o canela para que se impregnen por completo y el azúcar quede adherido al buñuelo. Si espolvoreamos con azúcar glass, deberemos esperar a que el buñuelo enfríe para que así no se funda.

Resultado final

Los buñuelos son un dulce muy fácil de preparar y que gusta a todo el mundo.

Podéis variar la cantidad de limón y de azúcar para calibrar la acidez de la crema de limón a vuestro gusto. En todo caso, os recomiendo que para esta preparación no preparéis una crema de limón excesivamente ácida. Yo no soy muy de dulce y para unas tartaletas u otras preparaciones suele gustarme preparar lemon curds con un elevado sabor cítrico, pero para el relleno de los buñuelos le va mejor una crema más amable y sin exceso de acidez.

Si no os convence la crema de limón, siempre podéis acabarlos con rellenos más tradicionales, como una crema pastelera o nata montada, o comerlos sin rellenar ni nada. En serio, están tan buenos que no necesitan nada más.

¡Os dejo también alguna receta más otros tipos de buñuelos para que se os haga la boca agua!