Las ostras son de los pocos mariscos que nos podemos encontrar durante todo el año y ahora con las vacaciones es difícil resistirse a darse un buen homenaje si se da la ocasión… pero hay que abrirlas, y para no destrozar la carne y hace falta cierta maña, que no todo se soluciona con fuerza en esta vida.

Y hoy, que parece que se me ha hinchado la vena sibarita os voy a enseñar cómo abrir las ostras como si fuéramos unos expertos. Al final vais a ver que no es nada difícil y que es solo cuestión de técnica.

Cómo abrir las ostras sin destrozarlas

Empezamos con nuestras ostras tal que así, cerradas a cal y canto.

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Lo ideal para abrirlas es utilizar un cuchillo específico para abrir ostras, de hoja muy corta y con el mango protegido por una pieza transversal tal como el que veis en la foto que viene a continuación. Aunque también podemos hacerlo con una buena puntilla que sea resistente.

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  1. Para evitar que se nos resbale la ostra y se escape el cuchillo que nos podría lastimar, lo que hacemos es colocar la ostra con la parte plana hacia arriba y la parte más estrecha -lo que sería la bisagra- apuntando hacia nosotros y sujetar la parte cóncava con una servilleta o un trapo doblado.
  2. Ahora hay que introducir con cuidado la punta del cuchillo entre las dos conchas por el lado más estrecho hasta localizar el músculo. En este momento hay que avanzar con el cuchillo hacia adelante mientras lo vamos moviendo de un lado a otro para ir “despegando” la carne de la concha superior.
  3. Cuando hayamos despegado el músculo de la parte superior de la concha giraremos ligeramente el cuchillo para hacer presión y separar la concha plana del resto para que quede la carne en la concha cóncava.
  4. Ahora vaciamos el agua que está en el interior de la ostra.
  5. Finalmente solo queda separar la carne con cuidado de no romper la concha para que el nácar no dé sabor a la ostra, que la estropearía.

Para que veáis que en el fondo tampoco es algo difícil os dejo un vídeo con el que os quedará clarísima la técnica:

Precauciones a tener en cuenta

Es importante asegurarse de que las ostras son completamente frescas ya que las vamos a consumir crudas, por lo que si alguna no tiene la concha completamente cerrada, o la carne no esta firme o tiene un aspecto lechoso o huele a algo que no sea un limpio olor a mar, hay que descartarla porque todos esos son síntomas de que la ostra no está en buen estado.

Y, aunque no vais a encontrar perlas, lo que sí, a partir de ahora, podréis abrir las ostras como auténticos profesionales.