Tengo la suerte de tener una huerta que me surte de todo tipo de hortalizas.  Y cómo no, este otoño he cogido un montón de calabazas de las que todavía tengo muchas en la despensa (aguantan perfectamente varios meses), así que en esta ocasión se me ha ocurrido usarlas para preparar esta quiche de calabaza y morcilla.

Ingredientes

  • Masa quebrada, 1 lámina
  • Morcilla de Burgos, 300 g
  • Calabaza, 400 g
  • Cebollas rojas o moradas, 2
  • Piñones, 20 g
  • Huevos (L), 2
  • Nata líquida, 300 ml
  • Mantequilla
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

Cómo hacer una quiche de calabaza y morcilla

01: Forramos el molde con la masa quebrada

Para hacer esta quiche de calabaza y morcilla necesitamos una masa quebrada que servirá de base de nuestra quiche o tarta salada. Lo más sencillo es comprar la masa quebrada ya elaborada, estirada y enrollada en cualquier supermercado, aunque también la podemos preparar nosotros en un pispás, ya que es una masa de elaboración muy sencilla y que necesita de ingredientes tremendamente básicos para su confección.

Una vez tengamos la masa extendida, untamos el molde con mantequilla derretida o en pomada y forramos el molde de nuestra quiche presionando la masa contra los bordes del molde para que cubra perfectamente cada hueco. Retiramos el exceso de masa con un cuchillo o pasando el rodillo sobre la masa en el borde del molde.

02: Horneamos la masa quebrada

El siguiente paso a seguir para la elaboración de esta quiche de calabaza y morcilla es hornear la masa quebrada. Para ello debemos pinchar primero toda la superficie de la masa con la ayuda de un tenedor u otro objeto punzante, para así permitir que el aire salga y así la masa quebrada no se hinche. Persiguiendo la misma finalidad, debemos también añadir peso sobre la masa para que esta no suba durante la cocción.

Colocamos un papel de hornear sobre la masa (para que lo que pongamos como peso no se pegue a la masa cruda), de modo que la cubra por completo, y sobre él una buena cantidad de algún elemento que pueda hornearse sin quemarse y que tenga un peso considerable. Lo más común es usar garbanzos o alubias, legumbres que usaremos únicamente para tal fin y que podremos reutilizar cada vez que horneemos una masa quebrada.

Horneamos la masa quebrada con las legumbres durante 20 minutos a 200º C. Una vez pasado ese tiempo, retiramos las legumbres con mucho cuidado (quemarán un montón), así como el papel de hornear. Terminamos de cocer la masa quebrada 5-10 minutos más para que se cocine bien en el interior.

03: Preparamos la base del relleno de nuestra quiche de calabaza y morcilla

Mientras la masa quebrada está cociéndose en el horno, podemos ir aprovechando para avanzar en la confección del relleno de calabaza y morcilla de nuestra quiche.

Cortamos las cebollas rojas en trozos regulares de 2-3 cm. Rehogamos la cebolla a fuego medio en una sartén con unas 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Para pelar la calabaza lo mejor es cortarla de modo que formemos un cilindro. Retiramos la piel de los laterales de este cilindro y usamos una de esas caras como base, de modo que sirva de apoyo seguro para retirar el resto de la piel. Una vez colocada así la calabaza, retiraremos la piel del contorno con la ayuda de un cuchillo cebollero.

Aprovechando que tenemos colocada la calabaza sobre una base plana, la cortamos en rectangulos de unos 3 cm. Giramos estos trozos para que se posen por su parte plana y volvemos a cortar la calabaza longitudinalmente en tiras de unos 3 cm. Ahora sí, cortamos estas tiras de calabaza perpendiculamente al último corte, de modo que obtengamos cubos regulares de calabaza de 3 cm de lado aproximadamente.

Añadimos los dados de calabaza cuando la cebolla lleve rehogándose alrededor de 10 minutos. Salamos y seguimos sofriendo la verdura a fuego medio. Una vez cocinada la retiramos del fuego para que se enfríe.

04: Terminamos de preparar la mezcla que hará de relleno de la quiche y rehogamos la morcilla

Batimos los huevos y añadimos la nata. Salpimentamos.

Por otro lado, quitamos la piel de la morcilla y la desmenuzamos con las manos en trozos irregulares, lo que hará que nuestra quiche de calabaza y morcilla presente un aspecto rústico y casero que la hará mucho más apetecible.

Salteamos la morcilla desmenuzada brevemente a fuego intenso y con una gota de aceite. Retiramos el exceso de grasa y dejamos que enfríe hasta que esté a temperatura ambiente.

05: Metemos al horno la quiche de calabaza y morcilla

Disponemos sobre la masa quebrada ya cocida la base de calabaza y de cebolla. Añadimos también un buen puñado de piñones y, sobre todo ello, la morcilla desmenuzada y rehogada. Por último, vertemos la mezcla de nata y huevo hasta cubrir por completo la quiche de calabaza y morcilla, lo que hará que la tarta cuaje y unifique todos los ingredientes en una suculenta tarta salada.

Introducimos nuestra quiche durante 30 minutos en un horno previamente precalentado a 180º C.

06: Servimos nuestra quiche de calabaza y morcilla

Servimos nuestra deliciosa quiche de calabaza y morcilla caliente o tibia.

Resultado final

Una quiche es una tarta salada derivada de la cocina francesa. La más importante y conocida es la quiche lorraine, una tarta de bacon, cebolla y queso mundialmente famosa.

Para la elaboración de esta original quiche de calabaza y morcilla hemos elegido otro tipo de ingredientes, todos ellos distintos a los que suelen formar parte de este tipo de tartas pero que cuentan con un sabor y unas cualidades que casan perfectamente entre sí y que los hacen unos ingredientes perfectos para formar parte del relleno tanto de una quiche, como en este caso, como también de una empanada, de unos paquetitos de masa brick o de cualquier preparación que se nos pueda ocurrir.

Las quiche, como otro tipo de tartas preparadas con masa quebrada, se prepara tradicionalmente utilizando un determinado molde, en general redondo y con el borde rizado, formando una especie de onda que queda genial, ya que la masa quebrada se adapta a la perfección a la forma del molde.

Lo ideal para la preparación de esta quiche de calabaza y morcilla es utilizar un molde de este tipo que sea desmoldable, pero si tenéis uno de una pieza, como el que he utilizado yo en el paso a paso de esta receta, un truco muy bueno es colocar dos tiras cruzadas de papel de hornear entre el molde y la masa para que esta no se pegue en el centro y así podamos sacarla del molde con facilidad.