Irene Larraz y un bol de ensaladilla. Fotomontaje de El Español iStock
Irene, cocinera: "La ensaladilla más saludable no lleva atún ni mayonesa, sino 1 bote de garbanzos, 1 patata y 2 huevos"
Los garbanzos de bote son una solución práctica para hacer una ensaladilla rápida con extra de proteínas.
Más información: Los expertos coinciden: la cena de picoteo más saludable se hace con un bote de garbanzos, ajo y un poco de pimentón
- Total: 30 min
- Comensales: 2
Lo bueno de cocinar en casa es que te ganas el derecho de hacer tuya cualquier receta.
Puedes quitar ingredientes que no te gustan, puedes cambiarlos por otros que te encanten o que te parezcan más nutritivos y puedes crear nuevas versiones que, incluso, mejoren los platos originales.
Algo de eso ha hecho en la receta de hoy Irene Larraz con esta original versión de la ensaladilla rusa.
La cocinera que, junto a David García, está al frente del perfil @siempre.hambrientos en Instagram, prepara una ensaladilla en la que la patata es testimonial y los protagonistas son los garbanzos.
El truco: una salsa de huevo duro en vez de mayonesa
El cambio tiene dos ventajas; por un lado, que esta salsa lleva bastante menos aceite que una mayonesa, porque la cremosidad la aporta la yema cocida al deshacerse.
Por otro, que no lleva huevo crudo, algo que tranquiliza bastante si la ensaladilla va a pasar días en la nevera.
La piparra: el toque especial
Las piparras son guindillas verdes que se cultivan en Navarra y el País Vasco, y se recolectan en verano cuando aún están tiernas para conservarlas en vinagre.
Su gracia es que pican poco y perfuman mucho. Se venden en cualquier supermercado junto a los pepinillos y son bastante económicas.
El otro ingrediente que le da personalidad a la receta es el tomate seco, que aporta un sabor intenso, muy umami.
Cómo hacer ensaladilla de garbanzos
Ingredientes
- Garbanzos cocidos, 200 g
- Pechuga de pollo cocida, 80 g
- Patata cocida, 125 g, una mediana
- Pepinillos en vinagre, 2 ud
- Tomate seco, 18 g
- Cebollino fresco, al gusto
Para la salsa
- Huevos cocidos, 2 ud
- Pepinillo en vinagre, 1 ud
- Guindillas o piparras, 2 ud
- Mostaza, 1 cucharadita
- Aceite de oliva virgen extra, 1 o 2 cucharadas
- Vinagre, 1 cucharada
- Pimentón, 1/2 cucharadita
- Sal, al gusto
Paso 1
En una picadora o en un robot de cocina, ponemos los huevos pelados, el pepinillo, las guindillas, la mostaza, el aceite, el vinagre, la sal y el pimentón. Trituramos hasta que quede cremosa y homogénea. Si espesa demasiado, podemos aligerar con un poco de agua.
Paso 2
En un bol, machacamos ligeramente los garbanzos y la patata con un tenedor. No buscamos un puré, sino una textura rústica con algún tropezón.
Paso 3
Añadimos la pechuga desmenuzada, los pepinillos, el tomate seco y el cebollino bien picados.
Paso 4
Incorporamos la salsa y mezclamos para repartirla bien. Probamos de sal y de vinagre para rectificar si es necesario.
Paso 5
Podemos servirla fría de la nevera o dejarla atemperar unos minutos a temperatura ambiente para que despierten los sabores.
Otras recetas de verano con un bote de garbanzos
Hemos crecido pensando que los garbanzos y las legumbres en general solo se comían en potaje y, al llegar el verano, hasta no hace mucho se nos hacía cuesta arriba mantenerlos en la dieta.
Para que eso no pase, te dejamos unas cuantas ideas de recetas rápidas para que comer garbanzos en verano no sea un problema.
Hummus exprés. Solo tienes que triturar los garbanzos bien enjuagados y escurridos con una cucharada de tahini o crema de cacahuete sin azúcar, un diente de ajo, el zumo de medio limón, sal y un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra. Un truco para que quede muy cremoso es añadir también un cubito de hielo.
Empedrat. Desmiga con las manos un trozo de bacalao desalado y mézclalo con los garbanzos escurridos, el tomate en dados de un centímetro, media cebolleta en juliana muy fina y un puñado de aceitunas negras. Lo habitual es hacerlo con alubias de bote, pero con garbanzos también queda muy rico.
Aliña con aceite y un chorrito de vinagre y déjalo media hora en la nevera para que asiente.
Ensalada griega de garbanzos. Corta un pepino en medias lunas gruesas, un puñado de tomates cherry por la mitad, media cebolla morada en pluma finísima y media pastilla de queso feta en dados de dos centímetros.
Mézclalo todo con los garbanzos escurridos y unas cuantas aceitunas Kalamata y aliña con orégano seco y aceite de oliva.
Garbanzos crujientes al pimentón. Seca los garbanzos muy bien con papel de cocina y retira las pieles que se suelten para que no se quemen. Mézclalos con aceite, pimentón y sal y hazlos veinte minutos a 200 ºC, moviéndolos a mitad de cocción.
Garbanzos aliñados con ventresca. Reparte por encima de los garbanzos la ventresca en lascas, el huevo duro en cuartos, media cebolleta picada muy fina y un poco de perejil fresco picado. Aliña con tres partes de aceite por una de vinagre de Jerez y déjalos reposar una hora en la nevera.