La abuela Felisa y unas patatas a la importancia
Felisa, abuela cocinera: "Las patatas más buenas no son las fritas, mejor con 2 huevos y una mezcla de ajo y perejil"
Convertir un simple picoteo en un plato que resuelve una comida completa es algo que solo una abuela puede conseguir.
Más información: Patatas a la importancia con butifarra, receta fácil para chuparse los dedos
- Total: 45 min
- Comensales: 4
Si eres de los que piensan que las patatas fritas no se pueden mejorar, quédate, porque esta receta es para ti.
Porque hoy vamos a ver cómo se convierten en patatas a la importancia y pasan de ser una simple guarnición o un picoteo para convertirse en las protagonistas absolutas del plato.
La receta es de Felisa, una abuela castellana, y ha llegado hasta TikTok de la mano de su nieta, It's Elvira (@elvirapadeal), que no ha dudado en compartir el paso a paso en su perfil.
El truco: primero freír y después guisar
Rebozar y freír no es el final de la receta, es solo el primer asalto. Ese paso sella la patata en una costra dorada y crujiente por fuera, todavía cruda por dentro, que aguanta sin deshacerse los veinte minutos que pasa después sumergida en la salsa.
Es en esa segunda cocción, tapada y a fuego bajo, donde la patata absorbe los sabores del guiso, y donde el almidón del interior termina de espesar una salsa adictiva.
El resultado no se parece en nada a una patata frita al uso. Aunque por fuera conserva los matices tostados de la fritura, por dentro queda cremosa y con mucho más sabor.
De guarnición humilde a plato de domingo
Las patatas a la importancia son uno de los platos más queridos del recetario de Castilla y León, con un origen que muchos sitúan en la provincia de Palencia, en la comarca de Alto Campoo.
Se popularizaron sobre todo en los años de posguerra, entre 1939 y 1959, cuando la patata era de los pocos alimentos que no faltaban en la despensa.
El nombre, que suena casi irónico para un alimento tan humilde, viene precisamente del cuidado del proceso: rebozar, freír y cocinar despacio en salsa convertía a la patata en protagonista, digna de las comidas señaladas, y no en la simple guarnición de siempre.
Hay incluso quien atribuye el bautizo a la escritora Emilia Pardo Bazán, aunque no hay rastro de la receta en sus recetarios publicados, así que el dato debe quedarse como leyenda.
Ingredientes
Para las patatas
- Patatas, 1 kg, 4 patatas grandes
- Sal, al gusto
- Huevos, 2 ud, para rebozar
- Harina de trigo, 100 g, para rebozar
- Aceite de oliva suave, cantidad suficiente
- Laurel, 2 hojas
Para la majada
- Ajo, 3 dientes
- Perejil fresco, 1 puñado
- Pan, 1 rebanada
Para la salsa
- Cebolla, ½ ud
- Coñac, ½ vaso
- Agua, cantidad necesaria
Paso 1
Pelamos y cortamos las patatas en rodajas gordas, de unos 2 cm de grosor. Las salamos y las dejamos reposar 5 minutos para que suelten el agua; después las secamos bien con papel de cocina.
Paso 2
Pasamos cada rodaja por harina, sacudimos el exceso y la pasamos por el huevo batido. A continuación, las freímos en abundante aceite de oliva bien caliente hasta que estén doradas por fuera. En este paso no buscamos que se cocinen por dentro.
Paso 3
Las vamos reservando en una cazuela aparte según las vamos sacando de la sartén, y reservamos el resto del huevo batido que sobre.
Paso 4
Mientras se van friendo las patatas, majamos en un mortero los ajos, el perejil y el pan frito hasta obtener una pasta homogénea. Añadimos un chorrito de agua para que ligue bien.
Paso 5
En una pequeña cantidad del aceite de freír las patatas, ya colado, pochamos la cebolla picada a fuego suave hasta que esté blandita y transparente. Añadimos el coñac y medio vaso de agua, y removemos.
Paso 6
Mezclamos el huevo sobrante del rebozado con un poco más de agua y lo incorporamos a la cazuela sin dejar de remover, hasta notar que la salsa empieza a espesar.
Paso 7
Incorporamos el majado y las hojas de laurel. Dejamos que hierva a fuego vivo hasta que haga chup-chup y se evapore el alcohol. Añadimos otro vaso de agua, ajustamos el punto de sal y esperamos a que rompa a hervir.
Paso 8
Vertemos el contenido de la sartén sobre las patatas reservadas en la cazuela. Tapamos y cocinamos a fuego medio-bajo unos 20 minutos, hasta que las patatas estén tiernas y no ofrezcan resistencia al pincharlas con un tenedor.
@elvirapadeal Receta cortesía de La Felisa que te cura todos los males. Patatas a la importancia 💛. #abuelasdetiktok #patatas #recetastiktok #castillayleon #patatasalaimportancia #fyp #españa ♬ sonido original - It’s Elvira
Otros guisos de patatas para triunfar
Aunque la patata llegó de América en el siglo XVI, no fue hasta finales del XVIII que se hizo popular en España casi por obligación para superar períodos de hambruna.
Ese origen humilde dio como resultado recetas que buscaban enriquecerlas con muy poco y cada región encontró su propia forma de hacerlo.
En La Rioja y Álava encontramos las patatas a la riojana, que son patatas cascadas -nunca cortadas con cuchillo, para que suelten más almidón- guisadas despacio con chorizo y pimentón, hasta que es la propia patata la que espesa el caldo sin necesidad de nada más.
Un poco más al sur, en Andalucía, donde la disponibilidad de aceite no solía ser un problema, las patatas a lo pobre son otro manjar que se prepara friendo patata y cebolla muy despacio en aceite de oliva, casi confitándolas, y solo al final se añaden ajo, perejil y un chorrito de vinagre en la misma sartén.
En Ávila son tradicionales las patatas revolconas, que se cuecen y se machacan hasta hacer un puré grueso que se liga con un sofrito de ajo y pimentón de la Vera, y se corona con torreznos de panceta bien crujientes.