Guille Rodríguez, cocinero, en un montaje de El Español iStock
Guille, cocinero: "Los huevos rellenos más ricos no llevan mayonesa, se hacen con 200 g de carne picada y bechamel"
Una receta que le da una vuelta al aperitivo clásico y lo transforma en un plato principal, perfecto para cualquier comida.
Más información: Pablo, cocinero: "Los huevos rellenos más ricos no llevan bonito, se hacen con 100 g de atún y 250 g de pulpo"
- Total: 30 min
- Comensales: 4
Hay recetas que, por alguna extraña razón, las acabamos haciendo siempre igual, a pesar del amplio abanico de opciones que nos ofrecen.
En España, si hablamos de huevos rellenos casi automáticamente pensamos en una fuente de mitades de huevos duros rellenos de una mezcla de atún y mayonesa. Pero las posibilidades del plato no terminan en ese recuerdo colectivo.
Guille Rodríguez propone darle un giro de 180 grados a la receta. El cocinero y youtuber, seguido por más de 650.000 personas, cambia el pescado por carne picada y beicon, y la mayonesa por bechamel.
La receta, asegura, puede estar lista en media hora y utiliza ingredientes habituales en cualquier cocina. Aunque exige algo más de elaboración que la versión fría, mantiene una de sus principales virtudes, pues no es un plato complicado en absoluto
La cocción del huevo
Este primer paso puede parecer el más sencillo, pero hacerlo bien marca la diferencia entre una yema en su punto y una yema con ese tono gris verdoso que aparece cuando la cocción se prolonga demasiado.
Guille indica que debe partirse de agua fría, sumergir completamente los huevos y añadir una pizca de sal -"el huevo es poroso y algo absorbe", explica- y un chorro de vinagre de vino blanco.
El vinagre cumple una doble función; facilita el pelado y, además, evita que el huevo se desparrame si la cáscara se agrieta durante la cocción. Una vez que el agua rompe a hervir, hay que contar 11 minutos para huevos tamaño XL.
Después, los huevos van directamente a un baño de agua fría para cortar la cocción y garantizar que la yema quede firme, pero sin recocerse.
Un relleno con mucho sabor
Mientras los huevos se cuecen, se puede empezar con el relleno. Un sofrito de cebolla al que se incorpora el beicon ahumado y la carne picada de vacuno.
El cocinero prefiere no utilizar la carne picada de las bandejas de supermercado: "Siempre recomiendo comprarla en la carnicería, recién picada; la textura y el sabor son distintos".
Aparte de sal y pimienta, la carne se sazona con comino molido, un matiz que no es obligatorio, pero que, según Guille, redondea la mezcla. Lo importante, insiste, es que el relleno tenga carácter: "Cuando lo probemos tiene que estar redondo de sabor".
El truco para una bechamel sin grumos
La bechamel es el elemento clave de esta receta, pues es el que la convierte en un plato de invierno.
Como siempre, importantísimo rehogar la harina para eliminar el sabor a crudo y, a diferencia de lo que suelen hacer otros cocineros, Guille no calienta previamente la leche.
"No hace falta calentarla antes si trabajamos con paciencia", apunta. En unos diez minutos espesa y adquiere la textura cremosa buscada. Por supuesto, aquellos que ya tengan su receta de bechamel favorita, pueden hacer uso de ella para incorporarla a este plato.
El toque final consiste en añadir queso rallado antes de hornear para convertir la bechamel en una salsa Mornay. Hecho esto, solo faltan 10 minutos de gratinado a 200 °C y tenemos el plato listo.
Ingredientes
- Huevos frescos grandes (XL), 10 ud
- Carne de vacuno picada, 200 g
- Cebolla mediana, 1 ud
- Bacon ahumado, 120 g
- Leche, 1 litro
- Mantequilla, 60 g
- Harina de trigo, 50 g
- Queso rallado para fundir, 150 g
- Aceite de oliva, 30 ml
- Vinagre de vino blanco, 15 ml
- Sal, al gusto
- Pimienta blanca molida, al gusto
- Nuez moscada rallada, 1 g
- Comino molido, 1 g (opcional)
Paso 1
Cocemos los huevos partiendo de agua fría con un puñado de sal y un chorro de vinagre. Llevamos a ebullición y contamos 11 minutos desde que el agua empiece a hervir. Si los huevos no son XL, con 10 minutos será suficiente si son L y 9 si son M.
Paso 2
Sumergimos los huevos en agua fría para cortar la cocción. Reservamos hasta que estén completamente fríos.
Paso 3
Pochamos la cebolla finamente picada con aceite de oliva y una pizca de sal a fuego lento hasta que quede tierna y ligeramente dorada.
Paso 4
Incorporamos el bacon picado y lo rehogamos con la cebolla hasta que suelte su grasa y empiece a dorarse.
Paso 5
Añadimos la carne picada, salpimentamos y echamos el comino. Cocinamos a fuego medio hasta que la carne esté bien hecha. Probamos, rectificamos de sal si hace falta y retiramos del fuego.
Paso 6
Preparamos la bechamel, para ello, fundimos la mantequilla, rehogamos la harina durante 5 minutos removiendo sin parar. Incorporamos la leche poco a poco sin dejar de remover durante unos 10 minutos, hasta que espese.
Paso 7
Sazonamos la bechamel con sal, pimienta y nuez moscada rallada. Mezclamos y retiramos del fuego.
Paso 8
Pelamos los huevos, los cortamos longitudinalmente y separamos las yemas de las claras. Picamos las yemas y mezclamos la mitad con el relleno de carne y 2-3 cucharadas de bechamel hasta obtener una mezcla cremosa.
Paso 9
Rellenamos las claras con la mezcla, procurando que queden bien colmadas.
Paso 10
Extendemos una capa fina de bechamel en la base de una fuente apta para horno y colocamos los huevos rellenos.
Paso 11
Mezclamos la bechamel restante con el queso rallado hasta obtener una salsa tipo Mornay y napamos los huevos con ella. Espolvoreamos más queso por encima.
Paso 12
Gratinamos a 200 °C durante 8-10 minutos, hasta que la superficie esté dorada. Dejamos reposar 2-3 minutos antes de servir.
Huevos rellenos gratinados de Guille Rodríguez
Los huevos rellenos, un clásico de la mesa española
El huevo relleno tiene una dilatada historia en la gastronomía de nuestro país, aunque su origen es difícil de precisar.
Las primeras referencias escritas a preparaciones similares aparecen en recetarios europeos a partir del siglo XIII, como el Liber de Coquina (Italia, ca, 1300), que propone una receta en la que se cuecen huevos, se sacan las yemas y se mezclan con mejorana, azafrán, clavo y queso; se rellenan las claras con esta pasta y se fríen en manteca.
En el libro The Good Huswifes Jewel (Inglaterra, 1585) de Thomas Dawson se propone rellenar huevos duros con una farsa (relleno) similar a la empleada para carnes.
En España, la receta se popularizó definitivamente durante el siglo XX, cuando la mayonesa, casera o comercial, se convirtió en el aliño habitual del relleno junto al atún en conserva.
Durante décadas, los huevos rellenos han sido un elemento fijo de aperitivos de boda, primeras comuniones y celebraciones familiares, especialmente la versión fría que casi todos conocemos.
Su sencillez y bajo coste, que los hacen accesibles para todo tipo de hogares, y su capacidad de prepararse con antelación son las claves de su éxito. Por eso no han pasado de moda y hoy en día siguen estando muy presentes tanto en las casas como en los menús de bares y restaurantes.