Carmiña Villegas y una persona mojando pan en un par de huevos fritos

Carmiña Villegas y una persona mojando pan en un par de huevos fritos ZeynepKaya iStock

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Carmiña, experta en protocolo: "El huevo frito más elegante no se come con pan, mejor corta la clara y mezcla con la yema"

Una experta en protocolo y buenos modales en la mesa explica cuál es la forma más elegante de comer un huevo frito.

Más información: Adiós a los huevos que se rompen al freírlos: el sencillo truco para que queden siempre perfectos

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Las gallinas fueron domesticadas hace más de 10 000 años y, desde entonces, sus huevos se han convertido en uno de los alimentos más aprovechados por el ser humano.

Son baratos, nutritivos, aportan proteínas de alto valor biológico y admiten tantas preparaciones que resulta difícil cansarse de ellos.

Se pueden freír, cocer, escalfar, cuajar en tortilla, preparar a baja temperatura o utilizar como base para suflés y todo tipo de recetas. Además, tienen una ventaja que en la cocina del día a día nos salva mucho, y es que casi siempre están listos en pocos minutos.

El huevo frito, concretamente, ocupa un lugar especial dentro de cualquier recetario familiar. Para mucha gente es el recuerdo de la cocina de sus madres y abuelas, siempre dispuestas a freírnos uno no fuera a ser que nos quedáramos con hambre con la comida que ya había en la mesa.

Honestamente, yo siempre he pensado que casi cualquier cosa mejora con un huevo encima.

Los grandes cocineros también los tienen muy presentes y de ellos hemos aprendido técnicas para evitar que el huevo se pegue, para mantener la yema entera o para conseguir una clara inflada y con puntilla crujiente.

La yema termina de hacer el resto, porque al romperse se convierte en una salsa que termina mezclándose con todo lo que tiene alrededor.

¿Cuál es la forma elegante de comer un huevo frito?

Fuera de cualquier protocolo, cada uno tiene sus costumbres. Yo confieso que me encanta romper la clara y la yema y mezclarlo todo desde el principio, especialmente si debajo del huevo hay otra cosa, como patatas o arroz.

También hay quien prefiere ir mojando pan en la yema antes de comerse una clara rodeada de puntillas crujientes. Las dos formas tienen muchos defensores, pero ninguna de las dos hace gala del refinamiento necesario que exige el protocolo en la mesa.

Carmiña Villegas, empresaria colombiana especializada en el arte de la mesa, famosa por los vídeos que publica en Instagram sobre protocolo y buenos modales en la mesa, explica cómo comer un huevo frito de manera más formal, sin hacer barquitos con el pan ni convertirlo todo en un revoltillo.

Si se quiere añadir sal, ese es el primer paso. Carmiña explica que ella prefiere la sal en escamas por la textura que aporta, aunque la elección depende del gusto de cada uno.

Después se utiliza el cuchillo para hacer dos pequeños cortes en forma de cruz sobre la yema. La intención no es extenderla por el plato, sino abrirla lo suficiente para poder utilizarla como salsa.

A partir de ahí, se van cortando pequeños trozos de clara con el cuchillo y el tenedor y se pasan por la yema antes de llevarlos a la boca. Así se mantiene el plato relativamente ordenado y se consigue que cada bocado combine la clara con la parte más cremosa del huevo.