José Andrés y Ferran Adrià en un montaje de El Español

José Andrés y Ferran Adrià en un montaje de El Español iStock

Aprende a cocinar

Ferran Adrià y el chef José Andrés coinciden: un bote de guisantes no mejora con aceite, la clave es un vaso de caldo

Si tienes un bote de guisantes (si son congelados también valen), no necesitas mucho más para preparar una cena ligera en menos de 5 minutos.

Más información: Ni jamón ni pimentón: el truco que aprendí de un chef para convertir un bote de guisantes en un plato exquisito

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José Andrés y Ferran Adrià se conocieron por unas gambas al ajillo cuando el asturiano daba sus pinitos en la cocina profesional. Un encuentro que derivó en la entrada de José Andrés como cocinero en el Bulli.

No es de extrañar entonces que en muchos platos de ambos veamos elaboraciones y técnicas similares. Es lo que sucede en la receta de hoy: una crema de guisantes que ambos preparan con guisantes congelados, pero que, perfectamente, puede prepararse con guisantes de bote.

La receta de Ferran Adrià la publicamos en COCINILLAS hace unos cuantos años y José Andrés compartió hace algunos meses en su boletín Longer Tables.

Una cena lista en 5 minutos

Se trata de una sopa que cumple rigurosamente con la etiqueta de "pocos ingredientes", ya que, en esencia, basta con disponer de uno solo -una bolsa de guisantes congelados o, en su defecto, unos guisantes de bote- acompañado de agua o caldo, que puede ser de pollo, de pescado o de jamón, como en la receta de Ferran Adrià, y algunos condimentos.

Con este punto de partida tan asequible y accesible es posible preparar, en menos de cinco minutos, una sopa para cinco o seis personas, que puede servirse tanto fría como caliente.

Una receta versátil que puede adaptarse fácilmente a los gustos de comensales muy diferentes. José Andrés, por ejemplo, sugiere coronar la sopa con pistachos tostados troceados y hojas de menta fresca.

Pero, sobre la misma base, el toque final admite numerosas variaciones, desde migas de crujiente de jamón como en la versión de Ferran Adrià, que aportan un delicioso umami, hasta huevo duro picado, que suma proteínas, o pipas de girasol si queremos una opción 100 % vegetal.

La menta, que da el toque fresco, puede sustituirse por eneldo, que combina fenomenal tanto con el guisante como con el huevo cocido, o por cilantro fresco acompañado de ralladura de lima o limón y copos de chile para darle un punto más fresco y picante.

Y, para los amantes de texturas cremosas, las opciones son también variadas. Se puede añadir un poco de nata si se sirve caliente, yogur griego en la versión fría o aguacate para quienes buscan una alternativa vegana rica en grasas saludables.

La sopa de guisantes de José Andrés

Para elaborar la crema, utilizamos: 1 kg de guisantes finos congelados o de bote, 1/2 cucharada de vinagre de Jerez, 1 litro de agua o caldo (hirviendo si los guisantes son congelados) y sal al gusto.

Para el toque final de José Andrés: unas gotas de aceite de oliva virgen extra, pistachos tostados troceados y hojas de menta fresca.

Comenzamos colocando en un robot de cocina, un procesador de alimentos o una batidora de vaso los guisantes, el vinagre de Jerez, una pizca de sal y el caldo.

Trituramos a alta velocidad hasta obtener una textura homogénea. Si queremos una sopa más fina, la pasamos por un tamiz o colador fino. Probamos y, si es necesario, ajustamos el punto de sal.

Si optamos por servir la sopa caliente, la calentamos en una cacerola a fuego medio durante dos o tres minutos para que coja temperatura, pero sin que llegue a hervir.

Aunque ahora que hace buen tiempo a mí, personalmente, me resulta más agradable tomarla a temperatura ambiente. También se puede dejar una o dos horas en la nevera si alguien prefiere tomarla fría.

Para servir, repartimos la sopa en cuencos y decoramos cada ración con pistachos triturados, hojas de menta fresca y unas gotas de aceite de oliva virgen extra.

Saciante y con pocas calorías

El resultado es un plato ligero y nutritivo, con apenas 120 kilocalorías por ración. Ciertamente, es una manera sencilla y rápida de consumir legumbres sin aportar un exceso de grasas o carbohidratos.

Con un huevo poché que se funda con la crema es una cena deliciosa casi para cualquier época del año, pero si queremos un menú más completo, podemos acompañarla de una pechuga de pollo o incluso tofu marinado a la plancha.

Y, para completar, un postre que no resulte pesado, como fruta fresca de temporada o un yogur sin azúcares añadidos.