Un plato de arroz a la cubana español

Un plato de "arroz a la cubana" español E.E.

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Cuba da una lección a España: el auténtico arroz a la cubana no se baña en salsa de tomate, se hace con carne picada

En Cuba no reconocen el arroz a la cubana que nos han vendido siempre en España.

Más información: José Andrés (56), chef español, tajante con el arroz a la cubana: “Para hacerlo perfecto no se puede usar plátano de Canarias”

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Para varias generaciones de españoles, el arroz a la cubana es un recuerdo de infancia.

El plato de comedor del colegio que celebrabas porque no tenía verduras, el tomate bañándolo todo y un huevo frito que, al romperlo y mezclarlo todo, sabía a gloria.

Sin embargo, basta preguntar a alguien nacido en Cuba para descubrir que el nombre no está tan claro, porque, sencillamente, no lo reconocen. El plato existe en nuestro imaginario como “cubano”, pero su nacionalidad es discutible.

Entre Canarias -donde se cree que se inventó-, España y el Caribe, la receta parece haber construido una identidad propia, que más que ser fiel a una tradición concreta obedece a una historia de viajes, adaptaciones y nombres heredados.

Hay que retroceder hasta el siglo XIX, cuando el escritor Samuel Hazard regresó a Estados Unidos después de haber vivido unos años en Cuba.

El autor norteamericano publicó en 1871 Cuba with pen and pencil, un libro en el que recoge sus vivencias en la isla. En dicha publicación, se explica que, para desayunar, eran habituales los huevos fritos con una cucharada de tomate

El auténtico arroz a la cubana

La cocina cubana es el resultado de casi cinco siglos de mestizaje gastronómico. Los españoles llevaron su cocina y los africanos junto con la inmigración china sumaron nuevos sabores. De esa fusión nació la cocina criolla cubana.

Lo que se imagina un cubano cuando le hablas de arroz a la cubana

Lo que se imagina un cubano cuando le hablas de "arroz a la cubana" Mer Bonilla

En la isla, el arroz es un pilar sagrado de la alimentación diaria. En las mesas cubanas, una comida no se considera completa si no hay arroz y frijoles.

Se pueden servir juntos o por separado en platos emblemáticos como el congrí o los famosos "moros y cristianos", un arroz cocinado con frijoles negros y su caldo. Es la base sobre la que se construye casi todo lo demás.

Y ese "todo lo demás" incluye viandas -yuca, boniato, malanga, patata- preparadas en purés o frituras, y proteínas como el cerdo asado, las enchiladas de langosta o camarones y, muy especialmente, el picadillo.

Este último es, posiblemente, lo más parecido a lo que nosotros llamamos "arroz a la cubana". En este caso, el arroz se acompaña con un guiso de carne picada y plátano frito, pero plátano de freír. La receta completa puedes verla pinchando en el siguiente enlace.

El auténtico plátano de freír

Aquí viene otro de los errores que cometemos en España y que los cubanos no entienden. Cuando preparamos nuestro supuesto "arroz a la cubana", aquí freímos el plátano dulce, normalmente de Canarias, que encontramos en el súper.

En Cuba, ese plátano -al que llaman "plátano de mano" o banana- se come crudo o en batidos, pero no se fríe.

Para freír se usa el plátano macho, que es más grande, más firme y con mucho menos azúcar. Si está verde, se hacen tostones, que son esas rodajas aplastadas y crujientes que en otros países llaman patacones; o mariquitas, que vendrían a ser el equivalente caribeño de las patatas chips.

Si está maduro, se corta en rodajas, se fríe y se sala. El resultado es completamente distinto al pegote dulzón y aceitoso que nos comemos cuando freímos un plátano de Canarias demasiado maduro.

¿Hay que dejar de llamarlo "arroz a la cubana"?

Definitivamente, no. El nombre ya forma parte de nuestra cultura gastronómica y pelearse con él es una batalla perdida.

Aun así, te recomiendo probar, al menos una vez, la receta de un auténtico "arroz a la cubana" acompañado de una buena ensalada de tomate y aguacate.

Y, si te sobra picadillo, va perfecto para presumir de táper al día siguiente en la oficina.