Rodajas de salmón en una pescadería

Rodajas de salmón en una pescadería iStock

Actualidad gastronómica

España se queda sin salmones: "Contaminación, cambio climático, obras hidráulicas y sobrepesca aceleran el colapso"

La tardanza del campanu en el arranque de la temporada de pesca del salmón en Asturias ha disparado las alarmas.

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Imaginemos por un momento que vamos a un restaurante asturiano y pedimos salmón del río. El camarero nos mira, niega con la cabeza y nos dice que ya no les queda.

No hoy, no esta semana, quizá nunca más. Puede sonar a exageración, pero las cifras que arroja la temporada de pesca de 2026 en Asturias sugieren que ese escenario puede estar mucho más cerca de lo que nos gustaría admitir.

El biólogo marino y divulgador Arnau Subías, responsable de la selección de producto en los restaurantes Estimar del chef Rafa Zafra y alma del proyecto de divulgación GastroBio, ha lanzado un mensaje a través de su cuenta de Instagram (@gastro.bio) que debería hacernos reflexionar.

En un vídeo publicado coincidiendo con la apertura de la temporada salmonera en Asturias, Subías pone sobre la mesa una realidad incómoda: cada vez hay menos salmones en nuestros ríos, pero seguimos pescándolos.

Los datos son demoledores. La temporada 2026 arrancó el pasado 18 de abril, dos semanas más tarde de lo habitual, con la esperanza de que el retraso permitiese encontrar más ejemplares en los cauces.

Sin embargo, ha pasado ya casi una semana y el campanu, que es el primer salmón capturado cada año, sigue sin aparecer, a pesar de que cientos de pescadores llevan días intentándolo en las cinco cuencas salmoneras de la comunidad. El récord de tardanza, que se dio durante la temporada de 2025, ha sido superado.

Pero lo verdaderamente alarmante es la tendencia que se ha ido observando en este primer cuarto de siglo. En 2001 se capturaron 2.800 salmones en ríos asturianos.

En 2024, la cifra cayó a 340. Y en 2025 se tocó el mínimo histórico con apenas 130 ejemplares precintados, la inmensa mayoría en el Narcea. En el río Esva no se pescó un solo salmón. Estamos ante un colapso en toda regla.

Muchas amenazas y pocas soluciones

Subías lo resume de forma muy concisa en su vídeo: contaminación, cambio climático, presas y sobrepesca están empujando al salmón atlántico (Salmo salar) hacia el abismo. No se trata de un único enemigo, sino de la acción combinada de todas estas presiones.

Las obras hidráulicas, como presas, azudes e infraestructuras hidroeléctricas, actúan como barreras que impiden al salmón remontar los ríos para alcanzar las zonas de desove. Sin acceso a los tramos altos donde se reproduce, el ciclo vital de la especie se rompe antes de empezar.

La contaminación de origen agrícola, industrial y urbano degrada la calidad del agua. El salmón atlántico necesita cauces limpios, bien oxigenados y con temperaturas frías para completar su desarrollo. Cuando el agua se ensucia, los alevines tienen menos posibilidades de sobrevivir y los adultos encuentran un hábitat cada vez más hostil.

El cambio climático agrava la situación de forma especial en la península ibérica. Las poblaciones españolas ocupan el límite sur de distribución de la especie en Europa, lo que las convierte en las más vulnerables al calentamiento.

Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid publicada en Fisheries Research demostró que el aumento de la temperatura, tanto en agua dulce como en el océano, ha sido un factor determinante en el declive del salmón del río Sella a lo largo de más de seis décadas. Medio grado más puede ser asumible en un río noruego, pero en España resulta catastrófico.

La sobrepesca histórica ha terminado de cerrar el cerco. Aunque en los últimos años se han reducido cupos, esta temporada el Principado solo autoriza la captura de 154 ejemplares, frente a los 620 del año anterior, las organizaciones más conservadoras consideran que estas medidas llegan tarde y son insuficientes.

¿Tradición o extinción?

En este contexto, la asociación Saxífraga ha solicitado al Ministerio para la Transición Ecológica que el salmón atlántico se incluya en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como especie en peligro de extinción, lo que supondría la prohibición total de su pesca.

Según sus informes, en los últimos treinta años el salmón ha desaparecido del 50 % de los ríos donde estaba presente y sus poblaciones han caído un 70 % en apenas tres generaciones.

Arnau Subías plantea la pregunta que todos en el sector de la gastronomía y la pesca deberíamos hacernos: ¿tiene sentido seguir permitiendo la pesca del salmón atlántico o deberíamos parar y reducir todos los impactos que lo están llevando a la extinción?

Desde la cocina, desde la ciencia y desde el sentido común, la respuesta empieza a ser bastante evidente.