Una vista panorámica de Rianxo
Un paseo marítimo kilométrico y una empanada de berberechos de lujo: el pueblo de hace 4000 años ideal para aliviar el estrés
Un bonito pueblo marinero que mira al Atlántico del que se nutre para ofrecerle al viajero una gastronomía difícil de superar.
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En apenas dos semanas nos espera el puente del 1 de mayo, que nos brinda la oportunidad perfecta para organizar una escapada gastronómica por algún rincón singular de España.
¿Y qué mejor destino para librarse del estrés que un pueblo marinero con más de 4.000 años de historia, un paseo marítimo kilométrico asomado a la ría y una de las empanadas más singulares -y deliciosas- de toda Galicia?
Todas estas credenciales las reúne Rianxo, en la costa norte de la Ría de Arousa, en plena provincia de A Coruña y en el corazón de la comarca do Barbanza. Una villa que se asoma al Atlántico entre bateas, mejilloneras y barcos de bajura, con Catoira y sus torres al otro lado del agua.
Un pueblo que existía en el Neolítico
Rianxo es, además, un auténtico destino de turismo arqueológico: existen pruebas que demuestran que el actual territorio ya estaba poblado en el Neolítico, 4.000 años antes de Cristo.
En las laderas del monte Lioira, entre las parroquias de Leiro y Asados, se conserva una necrópolis megalítica con más de veinte túmulos; en las playas próximas se halló un cuenco de lámina de oro con decoración astral de la Edad del Bronce, y por todo el término se dispersan cerca de sesenta conjuntos de petroglifos con ciervos y figuras geométricas.
Más tarde llegaron los castros, la jurisdicción compostelana (Rianxo pasó a manos de Santiago en el año 934) y el linaje del almirante Paio Gómez Chariño, trovador y quinto almirante de Castilla.
A todo ello se suma su alma literaria, pues el pueblo fue cuna de Castelao, Manuel Antonio, Rafael Dieste y Avelino Díaz, cuatro escritores cuya pluma forma parte de la historia de las letras gallegas.
¿Qué comer en Rianxo?
La despensa de Rianxo viene directa de la ría: mejillones de batea, almejas, navajas, zamburiñas, xoubas (las famosas sardinillas de la Festa da Xouba, el 25 de julio), pulpo á feira, un buen churrasco a la brasa y el pan de millo cocido en horno de leña. Todo ello bien regado, cómo no, con un albariño frío de las Rías Baixas.
Pero si hay un plato que hay que comer sí o sí para entender este rincón del Barbanza es la empanada de berberechos con concha, una receta tan tradicional como sorprendente.
Y en Rianxo su templo indiscutible es la Panadería Pireta, regentada por Belén Franco Suárez, una panadería artesana con horno de leña que cada mañana perfuma media villa.
Los berberechos, que deben ser de Rianxo, bien lavados y aún vivos, se colocan dentro de la masa sin separarlos de su cáscara. Al entrar la empanada en el horno, las conchas se abren y sueltan el agua de mar que llevan dentro, de modo que la masa, sobre todo la de abajo, se empapa de ese sabor yodado e inconfundible.
El resultado es una empanada con alma marinera que muchos viajeros eligen llevársela en la maleta cuando abandonan el pueblo. En verano, mejor encargarla con antelación porque vuela.
Además de la de berberechos, en Pireta se hornean empanadas de xoubas, zamburiñas, pollo o atún, un pan de millo (maíz) espectacular y unos croissants descritos por los propios clientes como los mejores del mundo.
¿Dónde comer en Rianxo?
Este pueblo marinero, cuyo puerto y paseo marítimo es donde sucede la vida local, tiene una escena gastronómica pequeña pero muy solvente, con tres direcciones que son las mejor valoradas por los usuarios de la plataforma TripAdvisor.
La primera parada es el Café Bar Cofradía, en pleno Paseo Manuel Antonio 16, frente al puerto deportivo. Es uno de esos bares de barra y terraza con vistas al atardecer sobre la ría de Arousa, donde Marga y Suso ofrecen una cocina tradicional gallega, casera y con unos precios muy ajustados para todos los bolsillos.
Pulpo, zamburiñas (de las mejores que se comen en Galicia), calamares a la plancha, almejas y unas tapas de cortesía que acompañan a la caña. Perfecto para un aperitivo largo viendo entrar los barcos.
Una propuesta más creativa se encuentra en Curral do Marqués (Aldea Ourolo 107), un antiguo furancho reconvertido en casa rústica de piedra con jardín, ideal también para ir con niños. Su cocina es de producto, proximidad y temporada, y mezcla la tradición gallega con guiños viajeros.
Una apuesta que les ha servido para convertirse en uno de los mejor valorados de la villa: baozis de cocido, wok de marisco con volandeiras, croquetas de jarrete de ternera gallega, hamburguesas premium, bacalao confitado y milhojas con frutos rojos. Tiene opciones veganas, vegetarianas y sin gluten, y en su carta no falta la empanada de berberechos con concha.
Y si se busca taberna marinera de las de siempre, cita obligada en O Furancho de Rianxo (Rúa do Adro 2, justo detrás de la iglesia): mesas de madera, terraza junto al casco viejo, raciones generosas y una relación calidad-precio imbatible.
Imprescindible el pulpo ó furancho, las navajas a la plancha, el churrasco y su mítico flan de queso. Si se va en grupo, conviene reservar y encargar la parrillada de marisco.
Rutas a pie para descubrir Rianxo
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Recorre el paseo marítimo de Rianxo, casi dos kilómetros pavimentados desde el muelle de Setefogas hasta la playa de A Torre, acompañado de placas literarias con fragmentos de Castelao, Manuel Antonio, Dieste y Avelino Díaz.
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Continúa por la Senda Litoral Taragoña-Rianxo, cuatro kilómetros lineales entre pasarelas, bosques autóctonos y pequeñas calas hasta la desembocadura del río Beluso.
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Detente junto a los restos del Castelo da Lúa, antigua fortaleza templaria en la desembocadura del río Té, y asómate a sus vistas de la ensenada.
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Haz el paseo fluvial del río Té (PR-G 261), un sendero señalizado entre molinos, robles y fresnos que puede prolongarse hasta la cascada de Pozo Bastón.
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Sube al mirador de Castro Barbudo para disfrutar de una vista privilegiada de la ría de Arousa con Catoira al frente.
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Piérdete por el casco viejo visitando las casas museo de Manuel Antonio, Castelao y Rafael Dieste y la iglesia de Santa Columba.
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Acércate al Hórreo de Araño, el más largo de Galicia, con más de 400 años y sin un solo pie de apoyo.
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Completa la ruta arqueológica con los petroglifos de Os Mouchos, el Castro de Rianxiño y la necrópolis megalítica dos Campiños, en el monte Lioira.
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Remata la escapada con un paseo en barco por la Ría de Arousa desde el puerto para degustar mejillones recién sacados de las bateas.