Tras décadas de negociación, la Unión Europea y el Mercado Común Suramericano, Mercosur, acaban de estrenar este 2026 firmando un acuerdo comercial.
Este paso formaliza la creación de una zona de libre comercio que eliminará progresivamente el 90 % de los aranceles entre ambos bloques, afectando a un mercado de 780 millones de personas.
Sin embargo, la entrada en vigor definitiva depende ahora de la ratificación del Parlamento Europeo, un proceso que se anticipa complejo y tenso.
El gobierno español, uno de los más interesados
El Gobierno español ha sido uno de los principales impulsores del pacto, defendiendo los intereses de una inversión nacional en la región que supera los 100.000 millones de euros.
El motivo es que el acuerdo favorecería, principalmente, a algunos sectores de la industria española (automoción, química y maquinaria) y a los productores de referencias dedicadas a la exportación como el aceite de oliva y el vino, que verán eliminados los altos aranceles sudamericanos y protegidas sus denominaciones de origen.
Sectores que se oponen
Pero el acuerdo no pinta igual de bien para todos y eso ha dado lugar a que, tras la firma, haya surgido una fuerte oposición liderada políticamente por Francia y socialmente por las organizaciones agrarias.
El sector ganadero y los productores de azúcar, arroz y cítricos denuncian el riesgo de competencia desleal por la entrada de cuotas de productos del Mercosur con normativas medioambientales y sanitarias menos estrictas.
Aunque para mitigar estos temores, el texto final incluiría salvaguardias que permitan suspender preferencias arancelarias si se detectan aumentos súbitos de importaciones que dañen la producción local, son muchos los profesionales de estos sectores los que no dudan en mostrar su malestar públicamente.
Los afectados hablan
Un buen ejemplo es el testimonio de Jacinto, un ganadero asturiano que, desde su cuenta de Instagram (@picotazos), ha compartido un vídeo en el que explica sin pelos en la lengua lo que va a suponer para su sector y para el consumidor final en España la entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur si, finalmente, es ratificado.
Jacinto, que habla en su propio nombre, lanza un mensaje que ha cosechado más de 5000 "me gusta" y unos cuantos centenares de comentarios.
En su intervención, explica de forma directa las razones por las que considera que el acuerdo generará una competencia desigual para la ganadería española.
Según señala, el problema no es la importación de carne en sí, sino las condiciones en las que esta se produce y llega al mercado.
"El problema viene con que no están en igualdad de condiciones", afirma en el vídeo, aludiendo a las exigencias sanitarias, laborales y medioambientales que se imponen a los productores europeos.
Jacinto insiste en que los ganaderos españoles deben cumplir controles estrictos sobre el manejo del ganado, el uso de fitosanitarios, el bienestar animal y los salarios, requisitos que, en su opinión, no se aplican con el mismo rigor a los productos procedentes de países del Mercosur. "De repente, van a meter en los supermercados carne que no pasa estos controles".
Esta diferencia, explica, tiene un efecto directo en los precios. "Si yo pudiera trabajar como trabaja esta gente, también la podría dar la carne mucho más barata", señala, subrayando que el coste de producción en España hace inviable competir con carne importada que no asume las mismas obligaciones.
Consecuencias a largo plazo
El resultado, añade, es previsible: los productos nacionales quedan fuera del mercado por ser más caros, aunque respondan a estándares más altos.
Jacinto también introduce la perspectiva del consumidor final. Reconoce que, ante dos productos similares en apariencia, la mayoría de las personas optará por el más barato. "No soy rico, soy una persona normal", afirma, mostrando comprensión hacia esa elección.
Sin embargo, advierte de que esta dinámica puede provocar el abandono de explotaciones ganaderas locales y una mayor dependencia exterior en el medio plazo.
Por eso, la conclusión de su mensaje es una invitación a informarse bien, con claridad y sin adornos, sobre las consecuencias del acuerdo, tanto para quienes viven del campo como para quienes compran sus productos.
