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Cuando escuchamos hablar del apellido Arguiñano, el primero que nos viene a la mente es un Karlos Arguiñano que lleva más de tres décadas compartiendo sus recetas en televisión, siendo a sus 77 años uno de los rostros más conocidos de la televisión de nuestro país.

A pesar de que habitualmente es relacionado con su programa de televisión, realmente su labor profesional va más allá de la pequeña pantalla y de sus libros de recetas, pues tiene otros negocios como la Bodega K5, que está dirigida por su hija pequeña, Amaia, de 38 años.

Esta última es la única de la familia que tiene una titulación universitaria, concretamente con una ingeniería técnica mecánica y una ingeniería superior industrial especializada en materiales, lo que le ha permitido una serie de conocimientos que ha podido aplicar en la propia bodega.

Aunque ahora está al frente de la bodega que su padre tiene junto a otros cuatro socios, su etapa laboral comenzó en el mundo del motociclismo, donde ejerció como telemétrico, encargándose del control de los sensores de la moto. Hace siete años decidió dar un cambio a su vida y llegó al mundo del vino.

Amaia no siempre ha trabajado en empresas de la familia, ya que antes de abandonar de manera definitiva el mundo del motociclismo, trabajó durante un año en otro equipo de motos que no tenía nada que ver con el de su progenitor.

Lo que muchos no saben es que gran parte del éxito de los negocios familiares ha tenido como gran responsable a su madre, Luisi Ameztoy: “Mi madre ha trabajado más que todos y siempre en la sombra”.

Amaia Arguiñano ha querido seguir sus pasos, lo que dejó claro cuando comenzó a trabajar en la bodega, donde prefería estar alejada de los medios y las redes sociales, teniendo de esta manera un perfil mucho más discreto, manteniéndose en un segundo plano.

Un soplo de aire fresco para la Bodega K5

Amaia Arguiñano llegó a la Bodega K5 para aportar su conocimiento y hacer que el legado familiar adoptara un enfoque de gestión moderna y actual, y todo ello trabajando alejada del foco mediático que siempre ha acompañado a su familia, principalmente por la labor de su padre en televisión.

Nacida en Zarautz, es la más joven de los siete hijos que tienen Karlos Arguiñano y Luisi Ameztoy, y desde que era muy pequeña pudo ver los entresijos y el ritmo sin descanso de la hostelería y la restauración familiar. De hecho, comenzó pronto a colaborar en verano en el restaurante y hotel de la familia.

A pesar de que tenía todos los medios para poder meterse de lleno en un sector en el que trabajan la gran mayoría de sus hermanos (Eneko, Zigor, Martín, María y Joseba), al igual que su hermano Karlos, decidió alejarse para explorar su propia vocación lejos de la hostelería.

Sus estudios la llevaron a acabar trabajando durante siete años en el mundo del automovilismo, del que finalmente decidió alejarse para reconectar con sus raíces familiares y ponerse al frente de un proyecto con mayor carga emocional: la Bodega K5.

Situada en Aya, un espectacular paraje natural rodeado de montañas y viñedos frente al mar Cantábrico, en la provincia de Guipúzcoa, esta bodega camina ahora de la mano de la hija menor de Karlos Arguiñano, que ha supuesto un soplo de aire fresco para el proyecto.

Sus grandes conocimientos como ingeniera le han permitido adoptar nueva maquinaria, diseñar mejoras en las instalaciones e implementar nuevos controles de calidad, todo ello contribuyendo a que los txakolis de K5 se hayan convertido en referencias premium del sector.

Uno de los grandes logros de Amaia Arguiñano desde su llegada a la bodega familiar ha sido la creación del vino Kaiairen 2016, premiado en el concurso de Decanter 2023, un reconocimiento global. Además, ha incorporado interesantes propuestas como el vino espumoso Kilima.

La vida personal de Amaia Arguiñano

Amaia Arguiñano es recelosa con su vida privada, lo que lleva a que no haya demasiados datos acerca de su terreno más íntimo y personal. Más allá de su labor profesional, se sabe que lleva casada desde hace varios años, aunque la identidad de su pareja no ha sido revelada.

Junto a su marido, prefieren mantener una vida tranquila y alejada del foco mediático, algo que no es tan sencillo como pueda parecer, dado que tanto su padre como algunos de sus hermanos son habituales en la pequeña pantalla y otros medios de comunicación.

También se sabe que fue madre en el año 2022, pero sin conocer muchos más detalles. Amaia siempre ha tenido claro que prefiere no tener privilegios por ser hija de Karlos, y una clara muestra de ello es que utiliza el apellido materno para hacer reservas en restaurantes e incluso para organizar visitas a la bodega.

Su firme pensamiento y sus valores han permitido que haya podido disfrutar de una vida alejada de polémicas o informaciones acerca de su círculo más íntimo. Esto no quiere decir que no haya estado muy cerca de su familia, ya que existe un gran vínculo entre todos sus integrantes.

Amaia está habitualmente presente en las reuniones familiares que tienen lugar en el caserío de Zarautz, donde acude junto a su pareja e hijo para disfrutar de la compañía de sus padres, hermanos, cuñados y sobrinos, llegando a reunirse hasta treinta personas, especialmente en fechas especiales.