A última hora del día de ayer eran más de 1200 los afectados por el coronavirus, casi el doble de la cifra que se barajaba el día anterior, lo que supone un crecimiento que nos sitúa muy cerca de que el gobierno declare la pandemia como emergencia nacional.

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Madrid, la ciudad más afectada por la enfermedad, ya ha empezado a tomar medidas drásticas cerrando colegios y centros de día para mayores y ante la posibilidad de que la población tenga que aislarse durante unas semanas en sus casas muchos madrileños han aprovechado para aprovisionarse dando como resultado el desabastecimiento de muchos supermercados, algo que puede que no sea lo más acertado.

Y es que en estos casos, aunque el miedo es lícito, hay que hacer todo lo posible para que no cunda el pánico, pensad que estamos hablando de quedarnos unos días en casa, no de la necesidad de atrincherarnos en un bunker durante meses para sobrevivir a una guerra nuclear. Ayer te contábamos cómo preparar la despensa para una posible cuarentena, y hoy os hacemos hincapié en que antes de salir a comprar a lo loco, lo primero es revisar las alacenas y calcular qué es lo que realmente necesitamos.

Para que te sea más fácil hacer la lista, te recordamos cuáles son los alimentos que nunca deben faltar en una despensa. En general, estamos hablando de conservas de alimentos cuya temporada de consumo es corta y de los alimentos que apenas pierden sus propiedades nutricionales, como las legumbres o los pescados azules.

Pimientos asados y tomates en conserva

Tomate triturado ecológico

Las conservas tanto de tomate pelado, como troceado o triturado nos ofrecen un montón de ventajas en la cocina, para empezar son mucho más baratas que los tomates fuera de temporada y como están hechas con tomates de temporada están mucho más ricos. Nos ahorran trabajo a la hora de cocinar ya que aunque se trate de tomate crudo, en cualquiera de los casos, ya viene pelado.

Eso sí, os recomiendo utilizarlas de calidad y que no contengan ni sal ni azúcares añadidos. A la hora de cocinar, no notaréis la diferencia respecto a los tomates frescos. Otra cosa, si es para elaborar salsas os recomiendo la passata de tomate, que no es más que un tomate triturado al que se le ha eliminado parte del agua y las semillas, por lo que la salsa se hará más rápido y no tendrás que colarla después.

También sacan de muchos apuros unos buenos pimientos del piquillo asados, tanto a la hora de adelantar un sofrito como a la hora de utilizarlos como ingrediente principal con algún relleno. Eso sí, para garantizar el éxito, intenta comprar pimientos procedentes de Navarra, que son más caros que los que vienen de Perú, pero la diferencia de calidad se nota.

Legumbres en conserva, imprescindibles en cualquier ocasión

Garbanzos

Garbanzos, alubias y lentejas de bote son un auténtico salvavidas en la cocina, ya que las legumbres secas son unos de los alimentos que más tiempo de preparación necesitan -entre remojo y cocción son alimentos que siempre requieren planificar con mucha antelación-. En cambio, las legumbres ya cocidas en bote están ya listas para consumir, una auténtica bendición cuando en un momento de apuro decides preparar un hummus, una ensalada o incluso un guiso para un día fresquito.

Latas de atún y de sardinas

sardinas

La alegría de cualquier ensalada en verano, el relleno de una empanada que se puede hacer en un pispás, un paté, una quiche, una pizza, unos huevos rellenos bien fresquitos, un sándwich, el rock’n’roll más rápido para una pasta con tomate o una humilde tortilla de atún para una cena rápida y ligera de carbohidratos. Una buena conserva de atún o bonito es un must en la cocina de cualquier cocinillas que se precie. Lo único que hay que tener en cuenta es que de no ser una marca que utilice un buen aceite, es mejor opción elegir el que viene al natural y ya nos encargaremos nosotros de aliñarlo como se merece.

Las sardinas y sardinillas de lata en aceite, con o sin picante, también tienen sus ventajas. Podemos utilizarlas prácticamente de la misma forma que las latas de atún y son aún más baratas.

Maíz dulce 

Maiz

Siempre y cuando elijas una marca sin azúcares añadidos, es una buena opción para incluir la ración necesaria de carbohidratos en platos como sopas o ensaladas cuando no te apetece o no tienes tiempo de ponerte a cocer pasta, arroz o patatas.

Mejillones en escabeche o al natural

Mejillones cocidos

Los mejillones también son una buena opción a tener en cuenta especialmente si vives en algún sitio lejos del mar en el que el pescado suele estar por las nubes.

Personalmente creo que no hay mejillones de lata que estén más ricos que los frescos, pero aún así, los mejillones de  lata que vienen al natural me siguen pareciendo un producto muy interesante en la despensa para tener siempre a mano una ración de proteínas sin apenas grasas.

Alcachofas y corazones de alcachofas

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Si como yo, sois amantes de esta hortaliza, su temporada es tan breve que no os quedará más remedio que recurrir a congelados o conservas. Eso sí, con estas últimas hay que elegir bien la marca o probar varias hasta dar con una que nos guste, pues como la alcachofa se oxida mucho y es necesario añadir limón para evitarlo, muchas marcas saben a limón en exceso y no le gusta a todo el mundo.

Espárragos blancos

Espárragos

Unos espárragos blancos frescos son un verdadero placer gastronómico que, desgraciadamente solo nos podemos permitir unos pocos días en el año. Pero unas buenas conservas nos pueden alegrar muchos platos mientras esperamos a que llegue la siguiente temporada.  A la hora de elegirlos, os digo lo mismo que con los pimientos del piquillo, los que vienen de Perú, menor precio y menor calidad. Eso es así.

Habitas tiernas y judías verdes

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En el sur de España es fácil encontrarlas frescas cuando están en temporada y a mí me rechiflan, no solo las habitas, sino que me encantan hasta las vainas cocidas en ensalada – mi madre a eso lo llamaba ensalada de capotes, aunque nunca llegué a saber el origen de ese nombre-. La pena es que aquí en la otra punta del mapa es raro verlas en el mercado así que toca hacerse con ellas en conserva, bien al natural o bien en aceite

Arroces y pastas

Son fuente de carbohidratos por excelencia y las más conocidas por todo el mundo, aunque también nos valdrían alimentos como el bulgur, el mijo, el cuscús, la quinoa, el trigo tierno o la espelta. De sobra conocidos por su versatilidad a la hora de cocinar y, sin duda, los reyes de la cocina de crisis y de supervivencia.

Harina

Será fundamental si quieres comer pan con cierta frecuencia o si quieres hacerte una pizza casera. Si nunca has hecho pan, no te agobies, hay algunos panes como estas tortillas de trigo para las que solo necesitas agua, harina y sal y son tan fáciles que hasta las podría hacer un niño.

Perecederos de larga duración

Hay algunos productos perecederos que, si se conservan adecuadamente, pueden durar semanas. Estamos hablando de patatas, cebollas, calabazas y ajos dentro de los vegetales y fiambres y chacinas dentro de los productos de origen animal. En este grupo podríamos incluir también a los huevos muy frescos que, si no los sacamos de la nevera, nos durarán semanas.

Pescado congelado

Aparte de las conservas de pescado, el pescado congelado es una buena opción para emergencias, aunque debemos evitar cualquiera que esté utraprocesado en plan varitas de merluza, o filetes de pescado rebozados. Las mejores opciones son los filetes de merluza, bacalao o salmón.

Aceite

Decía mi abuela que habiendo aceite, huevos y patatas no se pasaba hambre en una casa. Afortunadamente no tenemos que llegar a esos extremos, pero un buen aceite que nos permita cocinar nunca puede faltar en la despensa.