Imagen de archivo de las manos de una paciente con artritis reumatoide.

Imagen de archivo de las manos de una paciente con artritis reumatoide. Europa Press

Salud

Revolución en el tratamiento de la artritis: científicas españolas descubren que la inflamación se frena con aceite de oliva virgen

La oleaceína, un compuesto natural del aceite de oliva virgen extra, también influye en los mecanismos que regulan la actividad de ciertos genes.

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Las claves

Investigadoras españolas han descubierto que la oleaceína, un compuesto del aceite de oliva virgen extra, reduce la inflamación en células humanas de las articulaciones.

El estudio demostró que la oleaceína disminuye los marcadores inflamatorios y puede influir en la regulación de genes implicados en la inflamación articular.

Los resultados, obtenidos en ensayos in vitro, sugieren que este compuesto podría ser una alternativa de apoyo en el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis y la psoriasis.

En España, la artritis reumatoide afecta a unas 300.000 personas, y la prevalencia de enfermedades articulares inflamatorias ha aumentado en las últimas décadas.

La artritis engloba a un grupo de enfermedades muy comunes en España que se caracteriza principalmente por la inflamación de las articulaciones. Los pacientes suelen recibir fármacos tanto para evitar que la enfermedad siga avanzando como para reducir el dolor.

Para este último objetivo, un grupo de investigadoras españolas acaba de descubrir una peculiar alternativa a la que no se había apuntado antes: el aceite de oliva virgen extra. En concreto, se trata de un compuesto de este producto del que ya se conocían sus propiedades antioxidantes.

Ahora, la utilidad de la oleaceína parece ir más allá, puesto que han demostrado que sirve para reducir la inflamación de células humanas de las articulaciones. También puede influir en los mecanismos que regulan la actividad de ciertos genes.

En el ensayo in vitro que han realizado utilizaron células sinoviales humanas. Su función es clave porque fabrican el líquido sinovial, que actúa como 'el aceite' que lubrica la articulación para que los huesos no rocen y alimenta al cartílago.

En enfermedades como la artritis reumatoide, sin embargo, el sistema inmunitario del cuerpo se confunde y envía células defensivas a la articulación. Cuando estas defensas atacan, las células sinoviales sufren una transformación radical y desencadenan el proceso inflamatorio.

No solo reduce la inflamación

Para saber si la oleaceína frenaba la inflamación, las células se trataron con varias concentraciones de este compuesto antes de activar una inflamación artificial con una molécula del sistema inmunitario que hace que las células comiencen a producir más compuestos inflamatorios.

Los resultados demostraron que las células tratadas con oleaceína producían menos marcadores asociados a la inflamación y al posible deterioro del tejido articular; por lo que se había logrado reducir algunas señales biológicas que indican que la inflamación está en marcha.

En el estudio, que se ha publicado en la revista Food & Function, no sólo midieron las sustancias que causan la inflamación, sino que también analizaron qué sucede dentro de la célula cuando se produce dicha reacción.

Comprobaron que este compuesto es capaz de influir en los mecanismos de control que funcionan como marcas epigenéticas. Por ello, además de disminuir las señales visibles de la inflamación, puede intervenir en el sistema que decide qué genes se 'activan' cuando la célula se inflama.

Este hallazgo refuerza el potencial de la oleaceína como estrategia nutricional de apoyo para mejorar la calidad de vida en patologías inflamatorias crónicas. El problema de estos pacientes no es solo el dolor que les produce la inflamación.

También existe la posibilidad de que el tejido de la articulación se acabe dañando de forma permanente si la inflamación destruye cartílago y hueso más rápido de lo que el organismo puede repararlos.

Pese a que se trata de un estudio in vitro, las autoras consideran que ayuda a entender mejor por qué compuestos del aceite de oliva podrían llegar a tener interés como apoyo en enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis y la psoriasis.

El siguiente paso, de hecho, será comprobar si el efecto que ya han observado también se mantiene en el caso de células procedentes de pacientes reales. En España, se calcula que hay unas 300.000 personas afectadas por la artritis reumatoide.

Una tendencia al alza

Tanto el diagnóstico como el tratamiento precoz pueden aliviar los síntomas y ralentizar la progresión de la enfermedad, pues las terapias actuales se centran en reducir la inflamación y preservar la función articular; aun así, hasta un 30% de los pacientes no responden bien.

Además, es la enfermedad articular inflamatoria crónica más común en nuestro país, por delante de la artritis psoriásica, con cerca de 200.000 pacientes. Ambas cifras han ido en aumento en las últimas décadas.

Los motivos principales de este incremento van desde una mejora en el diagnóstico hasta un envejecimiento de la población. El estilo de vida también desempeña un papel fundamental: factores como el tabaquismo o el estrés se han asociado a estas enfermedades autoinmunes.

El hecho de padecer artritis también se ha asociado con sufrir otras enfermedades; de hecho, duplica el riesgo cardiovascular. Pero no porque tengan más factores de riesgo, sino porque las lesiones de la artritis contribuyen a la formación de placas de colesterol.

Y aunque se suele asociar con edades más avanzadas, la artritis también afecta a los niños. Una de las formas más comunes en este grupo es la artritis idiopática juvenil, que en algunos casos puede causar incluso la pérdida de visión por causas que aún se desconocen.