La psicóloga María Padilla junto con un joven que se identifica con un lobo gris albino.

La psicóloga María Padilla junto con un joven que se identifica con un lobo gris albino. EFE Capital Psicólogos

Salud

María Padilla, psicóloga: "Los padres no dan cariño a sus hijos, si lo hicieran habría therians por otro motivo"

La experta cree que si los padres diesen amor a sus hijos, este movimiento seguiría existiendo pero como parte de una exploración de identidad.

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P. G. Santos
Publicada

Las claves

La psicóloga María Padilla señala que la falta de cariño por parte de los padres puede estar detrás del auge de los therians entre los jóvenes.

Ser therian puede responder a una búsqueda de refugio emocional, pertenencia grupal o incluso ser una reacción a traumas o carencias afectivas.

Padilla recomienda a los padres validar a sus hijos, pero también establecer normas y límites claros en la educación.

En entornos familiares seguros, la identificación como therian suele ser una exploración de identidad sin consecuencias negativas para el desarrollo social.

Puede que queden pocos en España que no sepan ya qué son los therians, como se conoce a las personas que, incluso siendo conscientes de ser humanos, afirman identificarse de manera interna con algún animal, al que imitan con gestos y apariencia.

Este movimiento, que arrancó en foros de Internet durante los años 90, no sólo ha tenido un impacto mediático, al viralizarse vídeos e imágenes de ellos, sino que también preocupa a los expertos por lo que puede suponer para los jóvenes.

"En algunas ocasiones sí que habrá falta de amor", ha señalado la psicóloga María Padilla en el programa Y ahora Sonsoles en referencia a los therians. Esta falta de amor, no obstante, también se puede representar a través de un partido de fútbol o incluso de las notas.

La psicóloga también ha aprovechado su aparición televisiva para hacer un llamamiento a los padres, a quienes recomienda que "tengan en cuenta que validar es lo primero". Pero luego se deben establecer "normas y límites claros".

Padilla no tiene dudas tampoco con que si los padres diesen amor a sus hijos, los therians no lo serían por falta de amor, sino por exploración de identidad, que sería parte de su etapa evolutiva y de su construcción social.

Y es que cuando un niño o adolescente crece en un entorno donde percibe carencias afectivas o problemas de apego, su desarrollo psicológico busca instintivamente distintas formas de protegerse.

Por ello el adoptar la identidad de un therian puede funcionar como un refugio emocional, con el que se desvincula de la identidad humana para adoptar la de un animal, y así escapar de una realidad que le es dolorosa.

También sirve como una búsqueda del grupo. Al sentirse desconectado de su núcleo familiar, el adolescente puede volcarse desesperadamente en subculturas de internet buscando un sentido de pertenencia y una familia elegida que lo acepte incondicionalmente.

Otra de las posibles causas es que se trate de una respuesta al trauma. En casos extremos, apartarse de lo humano es una respuesta psicológica al daño causado por otros de su misma especie.

Por el contrario, si ese mismo adolescente tiene sus necesidades afectivas cubiertas, la razón por la que podría interesarse en ser therian cambia radicalmente. Ya no es debido a una herida emocional, sino como parte de una construcción personal.

En un entorno seguro, ser therian puede ser simplemente una forma de conectar con otros jóvenes con intereses similares. Al tener una base familiar sólida, esta exploración suele integrarse en su personalidad adulta sin interferir con su funcionamiento social.

De ahí que Padilla no señale directamente a este movimiento, sino a las causas por las que estos jóvenes pueden llegar a identificarse como animales, siendo la falta de amor una de las posibles explicaciones al auge de los therians en nuestro país.