Nadie lo vio venir: expertos confirman el inesperado cambio histórico del Tyrannosaurus rex 33 años después
Paleontólogos estadounidenses desmontan lo que sabemos del Tyrannosaurus rex: ni lento ni torpe a pesar de sus 13 metros de largo y 4 de alto
Un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science asegura que el T. rex caminaba de puntillas, era más rápido y no era tan torpe.
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El Tyrannosaurus rex es uno de los dinosaurios más conocidos del mundo. Desde que Steven Spielberg estrenase Jurassic Park, este habitante del Cretácico ha aparecido en mil y una producciones cinematográficas, integrándose en el imaginario de todo el mundo y estableciéndose como un depredador titánico.
Siendo uno de los dinosaurios carnívoros más grandes y poderosos que habitaron la Tierra, se ha hablado largo y tendido sobre sus hábitos de caza y sus costumbres mediante la investigación de fósiles, y un reciente estudio publicado en la revista Royal Society Open Science confirma lo inesperado.
Gracias a esta investigación, nuestra comprensión de la biomecánica del también conocido como T. rex ha cambiado completamente: este colosal monstruo no era tan torpe como se pensaba anteriormente y se asegura que el dinosaurio no caminaba de manera proximal -con el peso y fuerza en el talón-, sino distal -de puntillas-.
Andaba de puntillas
El estudio, liderado por Adrian Tussel Boeye y compuesto por nombres como Kyle Logan Atkins-Weltman y J. Logan King, supone un cambio abismal sobre la concepción del T. rex, puesto que ahora sabemos que el temible dinosaurio andaba realmente de puntillas y que era un 20% más rápido de lo que se estimaba.
A pesar de alcanzar hasta 12-13 metros de longitud y unos 4 metros de altura hasta la cadera, pesando unas 14 toneladas como máximo, también se desvela ahora que no era en absoluto torpe ni patoso: gozaba de gran estabilidad gracias a su constitución corpulenta.
La biomecánica del Tyrannosaurus rex no era como pensábamos.
La investigación analizó la cinemática del contacto del pie con el suelo, determinando que este mecanismo permitía frecuencias de zancada más elevadas y una longitud de paso mayor. Los modelos de marcha del T. rex resultaron ser notablemente divergentes de los humanos y más cercanos a animales bípedos actuales como el avestruz.
Aunque pueda no parecer gran cosa, el estudio desmiente representaciones clásicas de la cultura popular -como las de la mencionada Jurassic Park y películas posteriores- que mostraban al animal con movimientos más pesados y planos. Es decir, que la pisada distal daba al T. rex más libertad de movimiento.
Todo gracias a esta biomecánica de tipo aviar, que por desgracia convierte cada una de las adaptaciones que hemos visto del dinosaurio en reflejos fallidos sobre cómo era realmente el depredador.
Aunque aún existe un debate científico sobre si era estrictamente un cazador activo o si también actuaba como carroñero aprovechando cadáveres, esta revolucionaria investigación refuerza la teoría de que el T. rex poseía unas características perfectas para realizar persecuciones de sus presas alcanzando grandes velocidades.