Una cazuela con brócoli.
Entra en vigor en España a partir de 2027: la UE controlará el uso de pesticidas en uvas, plátanos, brócoli y huevos
Uvas, plátanos, aceite de oliva y huevos estarán bajo vigilancia europea por residuos de plaguicidas.
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Uvas de mesa, plátanos, brócoli, huevos y otros alimentos habituales de la cesta de la compra estarán sometidos desde el próximo año a un programa coordinado de análisis en toda la Unión Europea. El objetivo será comprobar qué residuos de plaguicidas contienen y si respetan los límites máximos establecidos para proteger al consumidor.
La medida aparece en el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/748, aprobado por la Comisión Europea el pasado 31 de marzo. Aunque la norma ya ha entrado formalmente en vigor, comenzará a aplicarse en todos los Estados miembros, incluida España, el 1 de enero de 2027.
El programa tendrá una duración de tres años, hasta 2029, pero los productos analizados cambiarán en cada ejercicio.
Durante 2027, los controles de origen vegetal se concentrarán en uvas de mesa, plátanos, pomelos, berenjenas, brócoli, melones, setas cultivadas, pimientos, trigo en grano y aceite de oliva virgen. A ellos se añadirán dos alimentos de origen animal: grasa de bovino y huevos de gallina.
En los huevos, además, Bruselas especifica cómo debe realizarse el análisis: deberá utilizarse el huevo entero una vez retirada la cáscara. La lista no implica que estos alimentos sean especialmente peligrosos ni que la UE haya detectado necesariamente un problema nuevo con ellos.
Forma parte de un sistema rotatorio. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) explica que el programa coordinado selecciona grupos de alimentos ampliamente consumidos y los vuelve a estudiar cada tres años, lo que permite comparar los resultados y comprobar cómo evoluciona la exposición de los europeos a los residuos de pesticidas.
España tendrá que analizar cada producto
El reglamento no se limita a enumerar alimentos. También establece el número mínimo de muestras que debe recoger cada país.
A España le corresponden 55 muestras por producto y año dentro de este programa coordinado. Alemania deberá analizar 106 por alimento, Francia 78 e Italia 75, mientras que los países con menor población parten generalmente de 12 o 15 muestras. En conjunto, el diseño europeo fija un mínimo de 683 muestras por producto entre los países participantes.
Además, en 2027 cada Estado deberá analizar diez muestras adicionales de alimentos infantiles elaborados a base de cereales. Los laboratorios buscarán una larga lista de sustancias. No todos los pesticidas tienen que analizarse en todos los alimentos, ya que el reglamento especifica determinadas combinaciones.
Por ejemplo, en 2027 el 2,4-D deberá analizarse específicamente en productos como uvas de mesa, pomelos, berenjenas y brócoli. El 2-fenilfenol, en cambio, tendrá que buscarse entre otros alimentos en pomelos y plátanos. También aparecen decenas de sustancias como abamectina, acetamiprid, azoxistrobina, boscalida o bifentrina.
Lo que se comprobará es si los residuos encontrados respetan los límites máximos de residuos (LMR) establecidos por la legislación europea. Estos límites no indican la cantidad de pesticida que un agricultor puede utilizar directamente sobre una planta, sino la concentración máxima de residuos permitida posteriormente en el alimento comercializado.
La EFSA recuerda que encontrar restos de un plaguicida tampoco significa automáticamente que un producto sea peligroso. Muchos alimentos contienen residuos cuantificables pero situados dentro de los límites legales establecidos tras las correspondientes evaluaciones de riesgo. Los últimos datos permiten ponerlo en perspectiva.
Precisamente los mismos alimentos que volverán a analizarse en 2027 ya fueron objeto del programa europeo en 2024. Entonces se estudiaron 9.842 muestras de berenjenas, plátanos, brócoli, setas, pomelos, melones, pimientos, uvas, aceite de oliva, trigo, grasa bovina y huevos.
El 98,8% cumplía la legislación europea. En un 43,1% no se encontraron residuos cuantificables y otro 54,5% contenía uno o varios residuos, pero dentro de los límites legales. Solo un 1,2% terminó considerándose realmente no conforme después de tener en cuenta la incertidumbre de las mediciones.
Cuando una muestra supera un límite tampoco se considera automáticamente ilegal. Los laboratorios aplican un margen por la incertidumbre de medición. Solo si el resultado continúa por encima del límite después de aplicar ese margen se considera oficialmente no conforme.
A partir de ahí sí pueden existir consecuencias. Los Estados miembros pueden imponer sanciones y, si se detecta un riesgo para la salud, retirar un producto del mercado, bloquear un lote o comunicar la incidencia al resto de países europeos.
La medida que comenzará a aplicarse en enero de 2027 no supone, por tanto, una prohibición nueva de pesticidas para uvas, plátanos, brócoli o huevos. Es un programa europeo de vigilancia destinado a comprobar qué residuos llegan realmente a los alimentos que compran los ciudadanos.