Un sanitario vacuna a un paciente en una imagen de archivo.

Un sanitario vacuna a un paciente en una imagen de archivo. EFE

Salud Vacunas

Adiós a la vacuna de la gripe anual: el viaje hacia un pinchazo cada cinco años

La OMS se fija como objetivo desarrollar para 2027 una inmunización más eficaz. 

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Cuando aterriza el otoño, la caída de las hojas de los árboles y la bajada de las temperaturas dan comienzo a la cuenta atrás para la llegada de una nueva epidemia de gripe. Esta enfermedad vírica, una infección aguda de las vías respiratorias, registró el año pasado 490.000 casos leves, de los cuales 35.300 acabaron en hospitalizaciones. Como cada año, la campaña de vacunación ya ha arrancado en España pero la inmunización no termina de calar en el país.

Los expertos consideran que el hecho de tener que renovarla cada año, la baja inmunización del personal sanitario o que su eficacia no sea del 100% como en el caso de las vacunas infantiles, son las causas que frenan su despegue. En este contexto, ¿es posible que en los próximos años nos acerquemos a una vacuna más eficaz o universal?

Raúl Ortiz Lejarazu, director emérito del Centro Nacional de la Gripe de Valladolid, explica a EL ESPAÑOL en un encuentro organizado por la compañía farmacéutica Sanofi Pasteur, que en los próximos años será posible tener vacunas más efectivas y seguras. "En unos 15 años habrá una que no tendrá que administrarse anualmente, pero yo no hablaría de universal", explica Ortiz. El experto apoya su valoración en un análisis publicado por la OMS en 2018, Next generation influenza vaccines (La próxima generación de vacunas contra la gripe). 

En la publicación, el organismo internacional plantean dos objetivos. Para 2022, tener al menos una vacuna que brinde protección de amplio espectro durante al menos un año, y para 2027, conseguir un producto en avanzado estado de desarrollo que sea capaz de proteger de la gripe durante 5 años o más. Así, por ahora tendrán que esperar las inmunizaciones que no necesiten dosis de refuerzo o adaptaciones anuales. 

La gripe es una enfermedad que la gente joven y sana suele superar de forma leve en unos tres o cinco días, lo que provocada altos costes por las bajas laborales (la media es de tres días de absentismo). Cuando la coincidencia entre los virus en circulación (predominantes en los meses de noviembre a marzo) y los incluidos en la vacuna es alta, la efectividad de la inmunización entre menores de 65 años sanos oscila entre el 70% y el 90 %, según datos de Sanidad. 

Baja efectividad

Las consecuencias de la gripe pueden ser más graves para los mayores de 65 años o enfermos crónicos, que pueden desencadenar en ingresos hospitalarios e incluso la muerte. En la Unión Europea, se estima que cada año mueren unas 38.500 personas a causa de esta enfermedad o de sus complicaciones. Sin embargo, entre este grupo de población la efectividad de la vacuna baja hasta un 30% o un 40%. No obstante, los expertos en este virus coinciden en que, a pesar de que una persona vacunada se puede infectar, la dolencia será con mucha probabilidad menos grave. 

A pesar de las recomendaciones, la cobertura está lejos de ser la indicada. La pasada temporada se inmunizaron el 54% de los mayores de 65 años, según datos del Sistema de Vigilancia de la Gripe en España, mientras que la OMS recomienda que sea del 75%. Como apuntábamos, esto se debe en parte a que la vacuna, que el Ministerio de Sanidad receta a la población más vulnerable (incluidas embarazadas y personal sanitario), no termina de ser eficaz. Y es que el virus es muy rebelde, tiene mucha facilidad para mutar. Por esta razón, la inmunización tiene que actualizarse y administrase cada año.

La OMS se encarga de determinar qué cepas deben incluirse en el preparado en función de los virus que circularon el año anterior. Pero desde que se manda a fabricar la vacuna (meses antes de la temporada de gripe) y hasta que se pone en circulación, el virus puede varias. Por ejemplo, el año pasado resultó bastante ineficaz. Aunque incluía cepas del subtipo A H1N1, A H3N2, y del tipo B, en concreto del linaje Victoria, gran parte de los casos de gripe fueron provocados por una cepa que no estaba incluida en la vacuna, la B-Yamagata. 

Aunque como explica la OMS la vacuna puede mejorar en un futuro próximo, de momento es la fórmula más efectiva para prevenir la enfermedad y sus complicaciones. "Hay gente que piensa: '¿Para qué me la voy a poner si va a llegar una mejor?'. Pero es un error", explica Ortiz Lejarazu, defensor de la inmunización a todas las edades. 

Una pandemia global

Otro de los factores que impiden el despegue de la vacuna es la baja cobertura entre el personal sanitario. En España solo se inmuniza entre el 20%-30% de los trabajadores. El Grupo español de Estudio de la Gripe (GEG), que incluye personal de la Asociación Española de Vacunología o de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, exige en un reciente informe una mayor cobertura entre los sanitarios. Según los científicos, esta medida serviría para aumentar la confianza en la vacuna entre la población general y tomar conciencia sobre la importancia de esta enfermedad, que muchas veces se confunde con un resfriado. La conclusión de estos expertos es tajante: la cobertura entre los sanitarios "debe ser máxima". 

La OMS insiste en sus análisis en que esta enfermedad debe tomarse más en serio. La organización prevé que habrá una pandemia global, aunque no se sabe cuándo, dónde o cómo de grave será, y alerta de que no estamos preparados para afrontarla. Mientras que la producción de vacunas antigripales es suficiente para satisfacer la demanda estacional, la capacidad de fabricación ante una nueva pandemia es limitada, ya que el sistema es bastante lento.

"Si ocurriera mañana no estaríamos preparados, como nos pasó en 2009. La pandemia entró en España en el mes de abril y la vacuna no llegó hasta finales de septiembre. Por eso tenemos que tener métodos de fabricación más rápidos", reflexiona el director emérito del Centro Nacional de la Gripe de Valladolid. Ese año murieron unas 19.000 personas en todo el mundo. Mientras los laboratorios siguen trabajando, la OMS monitorea la circulación de los virus de la influenza, su nombre anglosajón, para detectar posibles cepas pandémicas a través de 153 instituciones en 114 países.