Los restaurantes españoles no suelen prestar atención a cómo sirven el pan.

Los restaurantes españoles no suelen prestar atención a cómo sirven el pan.

Nutrición

La costumbre en los bares en España que convierte el pan en un peligro para la salud

El popular alimento es uno de los que tienen más riesgo de contaminación cruzada pero unas sencillas recomendaciones pueden evitarlo.

15 enero, 2023 02:57

Desde hace décadas, la seguridad alimentaria vela por evitar disgustos cuando se consumen alimentos, tanto si son preparados en establecimientos como si son comprados como materias primas. Es decir, vela por la calidad de los productos tanto si es una pieza de carne de una carnicería o un solomillo al cabrales en un restaurante. Ambos tienen que cumplir una serie de directrices y estrategias para asegurar que los alimentos son seguros para el consumo. Sin embargo, en ocasiones, esta queda comprometida.

Bares, qué lugares: te arreglan el café de la mañana, la celebración de turno, la cita de Tinder o la reunión anual con los excompañeros de clase. Allí se cuece de todo: tortillas, paellas y demás tapas, cañas, copazos, infusiones, mostos, platos combinados, bocadillos, fabada o un buen cocido. Valen tanto para un roto como para un descosido y, a pesar de que parte del ADN de estos establecimientos sea la cercanía y la familiaridad, también han tenido que ajustarse y ceñirse a los consejos de seguridad alimentaria. Aunque todavía queda una costumbre que escapa a estos escrutinios: las cestas de mimbre para el pan.

Existen multitud de bacterias que están aguardando el momento de contaminar y colonizar un alimento para colarse en el organismo y causar severos problemas. La regla de los cinco segundos no funciona, no esperan cinco segundos de cortesía antes de contaminar un alimento. "Cuando se nos cae una porción de comida al suelo, lo mejor es tirarla a la basura, por mucho que nos guste y no queramos desperdiciar ni un poco. No merece la pena enfrentarse a una infección por Salmonella o E. coli por comer el trozo de pizza que se cayó al suelo", explica Jesús Monge, técnico de seguridad alimentaria.

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Aaron E. Carroll, profesor de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana, describía en The New York Times la cantidad de gérmenes que puede arrastrar la suela de los zapatos al suelo de casas y establecimientos, incluso bacterias fecales, como señala Lisa A. Cuchara, profesora de ciencias biomédicas en la Universidad de Quinnipiac en Hamden, EEUU.

En los bares y restaurantes, la cesta de pan de mimbre es un enser tradicional en el que las porciones de pan circulan entre comensales y mesas, una circunstancia que ya lo acerca al concepto de contaminación cruzada. Sin embargo, el horror de este tipo de costumbre se complica.

Difícil de limpiar

El pan está en contacto directo con la cesta elaborada con un material difícil de limpiar, el mimbre, que además, por sus características (estar trenzado), dota a estas cestas o paneras de una arquitectura llena de huecos y recovecos donde se introducen todo tipo de trozos de comida, migas y otros elementos que pueden contaminar el pan. Así lo relata Mario Sánchez, tecnólogo alimentario y divulgador científico, en sus redes sociales.

Este tipo de recipientes que pasan de mano en mano y de mesa en mesa, se caen al suelo, se colocan sobre todo tipo de superficies, para después estar en contacto directo con alimentos que nos vamos a llevar a la boca. Esto incluso puede provocar contaminación cruzada, tanto por el contacto con una superficie como por unas manos sin lavar.

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"Cabe la posibilidad de que las cestas para el pan se hayan apoyado en algún momento sobre las encimeras en la cocina, un lugar en el que es habitual colocar alimentos crudos. Por lo que de regalo, te puedes llevar una infección por Salmonella, que en realidad procede de un pavo crudo que se colocó en la misma superficie”, añade Monge.

Es cierto que las bacterias necesitan de ciertas condiciones, como la humedad, para crecer, colonizarse y extenderse. Sin embargo, estas cestas pueden tener la presencia de cualquier patógeno como Staphylococcus aureus, Escherichia coli o Listeria, ya que las toca todo el mundo y acaban apoyadas por cualquier parte.

Por eso, según explica Sánchez, lo mejor es envolver al pan en servilletas, tanto de papel como de tela, para evitar que este entre en contacto con el recipiente. Además, desaconseja totalmente estas cestas tanto por el material como por su propia construcción, especificando que un cuenco o una cesta de plástico permite una desinfección mucho más rápida y sobre todo, exhaustiva.