Bomberos forestales y unidades aéreas trabajan en la extinción de un incendio en la Sierra do Careón (Lugo).

Bomberos forestales y unidades aéreas trabajan en la extinción de un incendio en la Sierra do Careón (Lugo). Eliseo Trigo EFE

Ciencia

Los meteorólogos coinciden: el peligro de incendios durante el día del eclipse subirá a muy alto en amplias zonas de España

Este miércoles 12 de agosto, millones de personas se reunirán para presenciar el eclipse total de Sol, pero las condiciones ambientales generales no serán las ideales.

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Las claves

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El riesgo de incendios forestales será muy alto o extremo en amplias zonas de España durante el eclipse solar del 12 de agosto.

AEMET emplea un nuevo índice de peligro de incendios que considera no solo la temperatura, sino también la humedad del suelo, el estado de la vegetación y otros factores.

Aunque el eclipse provocará un descenso temporal de las temperaturas y cambios meteorológicos, esto no reduce significativamente el peligro de incendio por la sequedad acumulada del terreno.

La mayor afluencia de personas y vehículos en zonas naturales durante el eclipse aumenta el riesgo de que se produzcan incendios de origen humano.

Millones de españoles mirarán al cielo este miércoles 12 de agosto para contemplar un fenómeno muy poco común: el eclipse total de Sol. Sin embargo, mientras la Luna vaya ocultando al Astro Rey, la situación terrestre no será tan idónea como nos gustaría.

Y es que existirá una enorme facilidad para que se produzcan o propaguen incendios en la Península. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) para esta jornada niveles muy altos o extremos de peligro de incendio forestal en amplias zonas del país.

Esto, obviamente, no significa necesariamente que se vaya a producir un incendio, aunque sí existen condiciones más que favorables para que esto ocurra. Si aparece una fuente de ignición, el entorno y el ambiente harán el resto para que el fuego prospere y se propague.

Desde esta temporada, AEMET emplea un nuevo Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF), que no se fija únicamente en la temperatura que marca el termómetro.

Este sistema incorpora variables meteorológicas, pero también información sobre el estado de la vegetación, la humedad del suelo y los distintos tipos de superficie. En resumidas cuentas, intenta averiguar hasta qué punto el paisaje tiene probabilidades de arder.

Cómo cambia la meteorología

Y aquí es donde entra en juego una de las claves científicas de los incendios forestales: el fuego no depende solo del calor de ese día, sino de toda la historia meteorológica de los días e incluso semanas anteriores.

Pero este conocimiento no es nuevo, existen estudios como el que se publicó en Natural Hazards and Earth System Sciences sobre los factores meteorológicos asociados a los grandes incendios mediterráneos, donde ya se demostró que el riesgo no responde solo a condiciones meteorológicas inmediatas, sino también a otras variables que evolucionan más lentamente, como la humedad acumulada del suelo.

Así pues, aunque una tarde sea fresca, el monte puede persistir extremadamente seco y con gran facilidad para arder.

A su vez, saber esto es especialmente interesante durante un eclipse, dado que lo lógico es pensar que el bloqueo momentáneo del Sol reducirá de forma importante este peligro de incendio.

Y, de hecho, sucede algo similar: un eclipse sí es capaz de modificar durante unos minutos las condiciones meteorológicas próximas al suelo. Pero esto no es suficiente.

Recientemente, un experimento natural intentó comprobarlo. El pasado año 2024, se publicó una investigación en Geophysical Research Letters a raíz de un eclipse total registrado el 8 de abril de ese año.

Durante el paso de la sombra lunar se produjo un enfriamiento medio de 2,8ºC en la superficie, llegando a descensos máximos de hasta 6,8ºC. Además, se observó una estabilización de las capas bajas de la atmósfera, vientos más débiles, menor mezcla vertical y un aumento de la humedad.

Pero no es el único caso, dado que otro estudio previo, realizado a partir del eclipse solar de junio de 2021, registró descensos de temperatura de entre 0,5 y 2ºC en Islandia y Groenlandia, además de modificaciones de otras variables atmosféricas.

La magnitud del enfriamiento depende de factores como la proporción de disco solar ocultada, nubosidad del momento, viento y tipo de terreno. Pero aquí es donde vemos la paradoja del asunto: que un eclipse refresque momentáneamente el aire y el suelo no implica reducir el riesgo de incendio.

El motivo principal es el combustible: hojas, ramas, pastos y matorral seco que no se pueden recuperar de repente tras haber sufrido pérdidas hídricas durante largas jornadas de calor previas.

Tan solo uno o dos minutos de "calma" y protección solar no pueden arreglar días o semanas de terrenos secos. A todo esto debemos añadir un factor más que sí tiene relación directa con el eclipse: las personas.

Ese día habrá una mayor presencia de población y vehículos en muchas zonas naturales y rurales que multiplicarán el riesgo de que aparezca una fuente accidental de ignición, algo especialmente relevante en España y otros países mediterráneos, donde precisamente la actividad humana es la que está detrás de la mayoría de los incendios forestales.

En conclusión, durante ese eclipse solar se producirá una llamativa contradicción: durante unos minutos, la Luna reducirá la radiación solar, logrando reducir momentáneamente la temperatura e incluso alterar el viento, pero esta breve sombra no será capaz de contrarrestar el paisaje ya condicionado por los largos y calurosos días de verano previos.