Dos amigas observan un eclipse parcial de Sol desde un mirador.

Dos amigas observan un eclipse parcial de Sol desde un mirador. Shutterstock

Ciencia

Un oftalmólogo alerta sobre lo que va a ocurrir ahora tras el eclipse: "Las urgencias estarán llenas de personas afectadas"

El especialista advierte que las lesiones pueden aparecer horas después de haber contemplado el astro rey sin los filtros adecuados.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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El oftalmólogo Santiago Abengoechea alerta de un aumento de urgencias por lesiones oculares tras el eclipse solar, especialmente en niños.

Mirar directamente al Sol sin protección puede causar daños irreversibles en la retina, incluso sin síntomas inmediatos.

Los síntomas de retinopatía solar pueden aparecer horas después e incluyen visión borrosa, manchas y distorsiones en el campo visual.

Solo las gafas homologadas ISO 12312-2 protegen adecuadamente; gafas de sol convencionales y métodos caseros no son seguros.

El eclipse total de Sol de este miércoles ha convertido a España en escenario de un acontecimiento astronómico excepcional, pero también ha activado las alarmas entre los oftalmólogos. Santiago Abengoechea teme una oleada de lesiones oculares tras la observación.

El especialista en retina y vítreo del Centro de Oftalmología Barraquer ha lanzado una advertencia contundente: "Las urgencias estarán llenas de personas afectadas, especialmente niños". Su preocupación se centra en quienes hayan mirado directamente al Sol sin protección adecuada.

Abengoechea ha explicado en el programa 97 segons, de 3Cat, que la retina constituye una estructura especialmente vulnerable porque sus células no tienen capacidad de regeneración. Por eso, una lesión provocada durante el eclipse puede convertirse en permanente e irreversible.

Nunca debemos mirar directamente al Sol, porque las lesiones pueden ser crónicas, durar toda la vida y no tienen tratamiento, señaló el oftalmólogo. El problema, además, puede comenzar sin síntomas evidentes y manifestarse cuando ya existe daño real permanente.

Aparecen horas después

La retinopatía solar puede aparecer después de contemplar el astro sin filtros adecuados. La retina carece de sensibilidad al dolor, de modo que quien ha sufrido una exposición peligrosa puede abandonar la observación pensando que no ha ocurrido nada.

Sin embargo, horas después pueden aparecer alteraciones como una mancha central en el campo visual, visión borrosa o distorsiones. El daño afecta a la zona responsable de la visión central y puede acompañar al paciente durante toda su vida.

El antecedente histórico preocupa. Después del eclipse solar de 1999 se documentaron numerosos casos de retinopatía solar entre personas que observaron el fenómeno sin protección. La experiencia demuestra que la fascinación por el eclipse puede terminar teniendo consecuencias graves.

Los menores representan, además, uno de los grupos que requieren mayor vigilancia. Según Abengoechea, sus ojos permiten que llegue más radiación hasta la retina, aumentando la vulnerabilidad. A ello se suma que pueden no comprender completamente el riesgo existente.

Por este motivo, el especialista considera fundamental la intervención de los padres. Deben explicar a los niños que nunca pueden mirar directamente al Sol y supervisar que cualquier observación se realice con material específicamente diseñado para proteger los ojos.

Las tradicionales gafas de sol tampoco sirven para contemplar un eclipse. Abengoechea advierte de que no ofrecen la protección necesaria frente a la radiación solar y que recurrir a ellas puede generar una falsa y peligrosa sensación de seguridad.

Lo mismo ocurre con métodos caseros como radiografías, cristales ahumados o negativos fotográficos. Ninguno garantiza una protección adecuada durante las fases parciales. Para observar el Sol directamente deben utilizarse exclusivamente gafas específicas que cumplan la norma internacional ISO 12312-2.

El objetivo, por tanto, no es renunciar a un fenómeno que tardará décadas en repetirse, sino contemplarlo correctamente. La prevención resulta sencilla frente a unas consecuencias potencialmente irreversibles: utilizar filtros homologados, respetar las indicaciones y extremar la vigilancia infantil.

El eclipse puede quedar en la memoria como una experiencia extraordinaria o como el origen de un problema permanente. Para Abengoechea, la diferencia dependerá de una decisión sencilla: proteger los ojos antes de levantar la mirada hacia el cielo.