Familia mirando en Eclipse solar

Familia mirando en Eclipse solar iStock

Ciencia

Henar Heras, oftalmóloga: “Algo tan hermoso y único como un eclipse no se puede llevar por delante nuestra vista”

La oftalmóloga que alerta del riesgo ocular del eclipse: gafas ISO, filtros intactos y nada de métodos caseros.

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Las claves

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La oftalmóloga Henar Heras advierte sobre el peligro de observar el eclipse solar del 12 de agosto sin protección adecuada.

Mirar el eclipse sin gafas homologadas puede causar retinopatía solar, una lesión irreversible en la retina que no siempre provoca dolor inmediato.

Las gafas de sol convencionales, radiografías o cristales ahumados no protegen; solo deben usarse gafas específicas con norma ISO 12312-2.

Navarra ha activado un protocolo sanitario para atender posibles lesiones oculares tras el eclipse, especialmente en población infantil.

A cinco días del eclipse total de Sol del 12 de agosto, millones de personas preparan ya sus gafas para mirar al cielo. El fenómeno será excepcional, pero observarlo incorrectamente puede dejar una lesión ocular que, en determinados casos, no tiene vuelta atrás.

Henar Heras Mulero, oftalmóloga especializada en retina y uveítis del Hospital Universitario de Navarra, resume en Onda Cero, en Más de uno Pamplona, la necesidad de extremar las precauciones con una frase directa: “Algo tan hermoso, tan único como un eclipse, no se puede llevar por delante nuestra vista”.

La especialista lleva meses participando en actividades divulgativas destinadas a explicar cómo observar el fenómeno con seguridad. El principal peligro aparece cuando se mira directamente al Sol durante las fases parciales sin utilizar filtros específicamente diseñados para este propósito.

Las gafas de sol convencionales no sirven, independientemente de lo oscuras que parezcan. Tampoco ofrecen protección adecuada las radiografías, los discos compactos, los cristales ahumados ni otros sistemas caseros que pueden reducir la luminosidad sin bloquear suficientemente la radiación peligrosa.

Para observar directamente el eclipse deben utilizarse gafas específicas que cumplan la norma ISO 12312-2 y estén en perfecto estado. Antes de colocárselas conviene comprobar que el filtro no presenta arañazos, dobleces, perforaciones, zonas claras o cualquier deterioro visible.

Retinopatía solar

Heras recomienda incluso adoptar una pequeña rutina para evitar exposiciones accidentales. “Las gafas se deben colocar mirando al suelo y solo una vez bien posicionadas puede levantarse la mirada”, explica. Para retirarlas, la operación debe realizarse exactamente al contrario.

La razón de tanta precaución se encuentra en la retina. Mirar directamente al Sol puede causar retinopatía solar, una lesión producida por la elevada cantidad de energía que alcanza especialmente la mácula, la región responsable de la visión central y del reconocimiento de los detalles.

Uno de los aspectos más engañosos es que la lesión puede producirse sin dolor. El observador no necesariamente siente una quemadura o una molestia inmediata que le obligue a apartar la vista, por lo que puede continuar exponiéndose mientras el daño se está desarrollando.

Los síntomas pueden aparecer varias horas después. Heras señala entre ellos una disminución de la agudeza visual, manchas fijas en el centro o cerca del centro del campo de visión y metamorfopsias, que hacen que las líneas rectas parezcan onduladas, dobladas o rotas.

La ausencia de ojo rojo o lagrimeo tampoco descarta el problema. La oftalmóloga recuerda que la retinopatía solar no dispone actualmente de un tratamiento específico y, aunque muchos pacientes mejoran progresivamente durante las semanas posteriores, algunas lesiones pueden resultar irreversibles.

Durante las fases parciales del eclipse habrá que mantener siempre las gafas colocadas. Únicamente quienes se encuentren dentro de la franja de totalidad podrán retirarlas cuando la Luna haya ocultado completamente la superficie brillante del Sol.

Ese intervalo será breve. En cuanto reaparezca la mínima porción del disco solar, la protección deberá volver inmediatamente a los ojos. Quienes observen el fenómeno desde localidades situadas fuera de la franja de totalidad nunca podrán mirar directamente sin gafas homologadas.

Los instrumentos ópticos requieren todavía más precaución. No debe observarse el Sol con prismáticos, telescopios o cámaras utilizando simplemente unas gafas de eclipse delante de los ojos. Estos equipos concentran la radiación y necesitan filtros solares específicos correctamente instalados.

Los menores también deberán permanecer supervisados. La curiosidad puede hacer que un niño levante las gafas durante unos segundos para comprobar cómo se ve el eclipse sin ellas, precisamente el tipo de exposición que los especialistas quieren evitar durante un acontecimiento tan esperado.

Navarra ha preparado incluso un protocolo sanitario específico. Atención Primaria y los servicios de Oftalmología de varios hospitales han recibido instrucciones para atender posibles lesiones durante los días posteriores, cuando podrían comenzar a aparecer pacientes que inicialmente no habían notado ningún síntoma.

La advertencia de Heras no pretende restar espectacularidad al eclipse, sino precisamente permitir disfrutarlo sin consecuencias. El próximo miércoles España vivirá uno de los fenómenos astronómicos más extraordinarios de las últimas décadas; proteger los ojos permitirá que ese recuerdo permanezca en la memoria y no en la retina.