Imagen de archivo de un albañil reformando una vivienda.

Imagen de archivo de un albañil reformando una vivienda. E.E.

Ciencia

José Antonio, albañil en España: "Para la obra es mejor el calor, pero no tan extremo. La lluvia es lo peor que hay"

Este profesional asegura que las precipitaciones pueden llegar a paralizar completamente la actividad si se pone en riesgo la seguridad de la misma.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

José Antonio, albañil en Oviedo, destaca que el calor moderado es beneficioso para la obra, pero el calor extremo y la lluvia dificultan el trabajo.

Durante episodios de altas temperaturas, las empresas y trabajadores adaptan el ritmo y el horario para proteger la salud y evitar accidentes.

La lluvia supone un obstáculo mayor que el calor, ya que dificulta el uso de materiales y maquinaria y puede llegar a paralizar completamente las obras.

La normativa obliga a las empresas a tomar medidas de prevención ante fenómenos meteorológicos adversos, como adelantar la jornada, aumentar descansos o suspender la actividad.

Las olas de calor obligan cada verano a replantear la jornada laboral de miles de trabajadores al aire libre. Entre ellos se encuentran los albañiles, un colectivo especialmente expuesto a las altas temperaturas y a unas condiciones meteorológicas cada vez más exigentes.

José Antonio, albañil de Oviedo, conoce bien esa realidad tras años desempeñando su oficio. Acostumbrado a trabajar bajo el sol, sostiene que el calor facilita determinadas tareas, aunque advierte de que existe un límite que hace imposible continuar con seguridad.

Su experiencia cobró especial relevancia durante un episodio de temperaturas extremas registrado en Asturias, cuando el mercurio superó valores poco habituales para la región. Aquella situación obligó a numerosas empresas y trabajadores a adaptar el ritmo habitual de las obras.

El profesional explica que el calor moderado resulta incluso beneficioso para determinadas labores constructivas, ya que evita algunos inconvenientes derivados del frío o la humedad. Sin embargo, recalca que cuando las temperaturas alcanzan niveles extremos el rendimiento disminuye rápidamente.

La lluvia, un obstáculo

"Para la obra es mejor el calor, pero no tan extremo", resume José Antonio al describir las condiciones ideales para desarrollar su trabajo en declaraciones a COPE. A partir de determinados registros térmicos, asegura, la prioridad deja de ser avanzar en la construcción para proteger la salud.

Durante aquellas jornadas, los trabajadores decidieron interrumpir la actividad cuando las condiciones dejaron de ser asumibles. Según relató, permanecer expuesto al sol durante horas incrementaba el agotamiento y hacía mucho más difícil mantener la concentración necesaria para desempeñar tareas potencialmente peligrosas.

Paradójicamente, José Antonio afirma que existe un fenómeno meteorológico que considera todavía más problemático que las altas temperaturas. Desde su experiencia, la lluvia representa el mayor obstáculo para cualquier obra, ya que dificulta numerosos trabajos y puede llegar a paralizar completamente la actividad.

El agua afecta tanto a la seguridad como al desarrollo de diferentes procesos constructivos. Superficies resbaladizas, materiales que no pueden instalarse correctamente y maquinaria cuyo uso resulta más complejo convierten las precipitaciones persistentes en un enemigo habitual para el sector.

Las condiciones meteorológicas tienen una influencia directa sobre la planificación de las obras. Empresas y responsables técnicos deben adaptar horarios, reorganizar tareas o incluso suspender temporalmente determinados trabajos cuando la previsión anuncia fenómenos adversos que puedan comprometer la seguridad de las plantillas.

En España, la normativa de prevención de riesgos laborales obliga a las empresas a evaluar los peligros derivados de los fenómenos meteorológicos adversos. Cuando existe riesgo para la salud, deben adoptarse medidas organizativas que reduzcan la exposición de los trabajadores afectados.

Entre esas actuaciones figuran adelantar el inicio de la jornada, aumentar las pausas de descanso, facilitar agua potable y habilitar zonas de sombra. En situaciones especialmente severas, la interrupción temporal de la actividad constituye la medida preventiva más eficaz disponible.

La historia de José Antonio refleja el desafío cotidiano de quienes trabajan al aire libre. Para ellos, convivir con el tiempo forma parte del oficio, aunque el aumento de los episodios extremos obliga cada vez más a priorizar la prevención sobre cualquier calendario de ejecución.