Messi durante un partido.

Messi durante un partido. Reuters

Ciencia

Los psicólogos coinciden: Messi estalló durante la final del Mundial por un cúmulo de adrenalina y falta de descanso

El comportamiento de Lionel Messi durante la final del Mundial fue debido al desgaste del deportista y acumulación de cansancio.

Más información: Lara Ferreiro, psicóloga: "Messi sintió que el partido se le escapaba y su cerebro entró en supervivencia competitiva".

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Las claves

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Expertos en psicología deportiva explican que la reacción de Messi tras la final del Mundial se debió a un cúmulo de estrés, adrenalina y falta de descanso.

La tensión constante y la exigencia extrema del torneo llevaron a Messi a un estado de 'supervivencia competitiva', afectando su tolerancia a la frustración.

La selección argentina llegó a la final con una fatiga acumulada crítica por prórrogas previas, mientras que España se mostró más fresca y superior físicamente.

Los terapeutas deportivos consideran que la vulnerabilidad emocional tras la derrota es una respuesta humana saludable y necesaria para procesar el cierre de una etapa.

La frustración mostrada por Lionel Messi tras perder la final del Mundial ante España ha sido objeto de un profundo análisis por parte de expertos en psicología deportiva. Los especialistas coinciden en que la reacción del capitán argentino no responde a un colapso mental o médico, sino a una descarga emocional lógica.

El jugador llegó a su límite al someter su cuerpo y mente a niveles extremos de estrés competitivos durante un torneo de máxima exigencia. A pesar de contar con una enorme experiencia, la tensión de esta última competición fue constante y Messi estalló.

Los psicólogos explican que el cerebro de un deportista de élite entra en un modo de supervivencia competitiva cuando siente que un partido definitorio se le escapa de las manos. Esta tensión constante detona picos masivos de adrenalina que bloquean el descanso reparador y nublan la tolerancia a la frustración.

En el caso del argentino, esto se tradujo en reacciones inusuales de queja y un evidente desgaste físico sobre el terreno de juego durante los noventa minutos, y es que no fueron pocos los que notaron que Messi estaba jugando a medio gas y que no estaba al máximo nivel.

La fatiga emocional del Mundial

A la presión psicológica de disputar la que apuntaba a ser la última cita mundialista de Messi, se sumó un calendario físicamente demoledor para la selección. El combinado dirigido por Lionel Scaloni arrastraba una fatiga acumulada crítica tras disputar prórrogas consecutivas en las fases previas frente a Cabo Verde y Suiza, además del enorme desgaste que significó el cruce contra Inglaterra.

Esta falta de recuperación oportuna dejó al plantel en clara desventaja frente a un equipo español mucho más fresco, centrado y unido, que demostró tener una gran superioridad sobre el terreno de juego manteniendo la posición del balón constantemente, gracias a su técnica y también a una envidiable forma física.

Los terapeutas deportivos enfatizan que mostrar esta vulnerabilidad ante la derrota no debe catalogarse como una debilidad, sino como una respuesta humana saludable al cierre de una era histórica.

El vacío emocional que genera perder una final en los últimos minutos disuelve instantáneamente la adrenalina acumulada, transformando el agotamiento crónico en un duelo deportivo sumamente doloroso pero necesario para procesar el cierre de una etapa.

Al final, puede que esta sea la última vez que Messi acude a un Mundial como capitán, por lo que es también razonable y entendible que su cóctel de sentimientos le llevara a realizar ciertos comportamientos sobre el terreno de juego.