Gato naranja.

Gato naranja. Freepik

Ciencia

Carlos Gutiérrez, veterinario: "Los gatos naranjas llevan mejor salir al parque con correa porque tienen menos miedo"

Los estudios atribuyen a los gatos naranjas una personalidad más sociable e inteligente, lo que facilita su aprendizaje dentro del hogar.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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Los gatos naranjas suelen mostrar mayor extroversión y menos miedo que otros felinos, lo que les permite adaptarse mejor a nuevas situaciones.

Según el veterinario Carlos Gutiérrez, estos gatos tienen una personalidad más atrevida y asumen riesgos con mayor frecuencia.

Estudios científicos indican que los gatos naranjas presentan un patrón atigrado en su pelaje y destacan por su inteligencia y sociabilidad.

Su menor percepción del riesgo facilita que acepten actividades como salir al parque con correa, aunque requieren aprendizaje previo y no siempre se recomienda.

Los gatos de color naranja llaman la atención por su aspecto, pero también por una serie de comportamientos que los diferencian de otros felinos. Según explica el veterinario Carlos Gutiérrez, diversos estudios científicos apuntan a que presentan rasgos muy particulares que influyen en su forma de relacionarse con las personas y con el entorno.

Uno de los primeros aspectos que destaca el especialista es el propio pelaje. Aunque muchas personas los perciben como de un color uniforme, los gatos naranjas prácticamente siempre presentan un patrón atigrado, aunque en algunos ejemplares las rayas resulten mucho menos visibles a simple vista.

Esa apariencia va acompañada de una personalidad muy característica. Carlos Gutiérrez explica que estos gatos suelen mostrarse más atrevidos que otros, una cualidad que les lleva a asumir riesgos con mayor frecuencia y a exponerse más a situaciones potencialmente peligrosas.

Precisamente por esa tendencia a confiar más en el entorno, los estudios indican que su supervivencia puede verse reducida en lugares donde abundan amenazas como el tráfico, los perros o cualquier otro peligro habitual presente en las zonas urbanas.

Mientras otros gatos buscan refugio ante cualquier ruido inesperado o estímulo desconocido, los ejemplares naranjas suelen mantener una actitud mucho más relajada. Esa menor percepción del riesgo forma parte de lo que el veterinario define como su particular manera de comportarse.

Extroversión e inteligencia

Otra de las conclusiones que más sorprendió al especialista durante la preparación de su análisis fue comprobar que los gatos naranjas acostumbran a ser especialmente extrovertidos. No suelen esconderse cuando hay visitas y aceptan con facilidad el contacto incluso con personas desconocidas.

Según explica Carlos Gutiérrez, esta actitud podría estar relacionada con su constitución física. Muchos gatos naranjas son de mayor tamaño y parecen mostrarse más seguros de sí mismos, lo que favorecería una mayor confianza para enfrentarse a nuevas situaciones.

Además de sociables, distintos trabajos científicos también les atribuyen un elevado nivel de inteligencia. Esa capacidad facilita el aprendizaje durante la convivencia con las personas y hace que comprendan con mayor rapidez las rutinas y normas establecidas dentro del hogar.

Esa facilidad para aprender también explicaría, según los estudios citados por el veterinario, por qué algunos gatos naranjas toleran mejor actividades como pasear con correa en un parque. Al tener menos miedo y adaptarse antes a los cambios, suelen aceptar esa experiencia con mayor tranquilidad.

Pese a ello, Carlos Gutiérrez insiste en que sacar a un gato a la calle requiere un aprendizaje previo y, aun así, no es una práctica que recomiende. Considera que pueden surgir situaciones peligrosas o aumentar innecesariamente el estrés del animal.