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Ciencia

Los científicos coinciden: el fenómeno en la corriente atlántica que aumentará las temperaturas en 2026

El fenómeno climático conocido como 'El Niño' podría ser mucho más intenso durante los años 2026 y 2027. Y sus consecuencias llegarían a ser irreversibles.

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Las claves

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Científicos advierten que 2026 podría ser uno de los años más cálidos registrados, debido a la intensificación del fenómeno 'El Niño' sobre un planeta ya sobrecalentado.

La combinación de calentamiento global y 'El Niño' amplificará fenómenos extremos como incendios, sequías, lluvias torrenciales e inundaciones repentinas a nivel mundial.

El calentamiento de los océanos y la desaceleración de la circulación atlántica amenazan con cambios irreversibles en los ecosistemas y un aumento del nivel del mar.

El calor extremo incrementa riesgos para la salud humana, y 2026 podría superar temporalmente el límite de 1,5ºC fijado en el Acuerdo de París, aumentando las amenazas climáticas.

La comunidad científica internacional ha lanzado recientemente un aviso inquietante en relación a los fenómenos climáticos que nos esperan durante los próximos años. De hecho, explican, 2026 podría convertirse en uno de los años más cálidos desde que existen los registros.

Esto provocaría un efecto dominó a nivel global. Asimismo, las consecuencias de estos cambios podrían ser irreversibles. Destacaría especialmente el conocido fenómeno de 'El Niño', el cual podría intensificarse de forma excepcional durante 2026 y 2027.

Si bien es cierto que este patrón climático es natural y se produce de forma periódica, el problema radicaría en que ahora su desarrollo es sobre un escenario completamente diferente: la Tierra está sobrecalentada por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.

Así lo sugerirían los datos recopilados por grupos de científicos como World Weather Attribution y otros organismos meteorológicos internacionales.

Según explican, la temperatura de la superficie oceánica en el Pacífico ecuatorial está aumentando rápidamente, una señal clásica del inicio de 'El Niño'. Los modelos climáticos sugieren incluso que pueda producirse un 'súper El Niño', comparable a episodios históricos de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, considerados como los más destructivos jamás registrados.

Cambiará para siempre

Pero el calor no sería la única preocupación. El problema sería la combinación entre el calentamiento global y 'El Niño', lo cual amplificaría fenómenos extremos en todo el planeta, como son los incendios forestales, sequías prolongadas, lluvias torrenciales, inundaciones repentinas y olas de calor sin precedentes.

De hecho, las cifras actuales ya muestran datos alarmantes: durante los primeros meses de 2016 ya se han quemado más de 150 millones de hectáreas por incendios forestales, siendo una cifra récord a nivel mundial y concentrándose especialmente en África y Asia.

Por su parte, los océanos también están enviando señales de alarma. En algunos estudios recientes ya se ha evidenciado que el contenido de calor oceánico se encuentra en niveles jamás vistos en miles de años.

Recordemos que los mares almacenan dióxido de carbono, pero también calor, llegando a concentrar más del 90% del exceso de calor generado por el cambio climático.

Sin embargo, todo tiene sus límites y consecuencias: aumento del nivel del mar, tormentas más intensas, acidificación de los océanos y pérdida masiva de biodiversidad marina.

Además, uno de los mayores temores para los expertos es que el próximo episodio de 'El Niño' provoque "cambios de régimen climático", es decir, modificaciones duraderas e irreversibles en los ecosistemas, además de patrones meteorológicos que lleguen a un punto de no retorno a pesar de que el fenómeno desaparezca.

De hecho, ya ha ocurrido parcialmente en anteriores eventos extremos, persistiendo las secuelas en los arrecifes de coral, selvas tropicales y ecosistemas marinos.

Asimismo, el calentamiento global también parece estar debilitando sistemas climáticos esenciales, como es la conocida desaceleración de la circulación oceánica del Atlántico o AMOC, fundamental para regular la temperatura y las precipitaciones en Europa y América.

Respecto a la salud humana, se sabe que el aumento de las temperaturas extremas incrementa el riesgo de mortalidad cardiovascular, respiratoria y cerebrovascular, especialmente en personas mayores y poblaciones vulnerables.

En este aspecto, la Organización Mundial de la Salud y numerosos estudios epidemiológicos ya consideran el calor extremo como una de las amenazas sanitarias más importantes de nuestro siglo.

Sin embargo, y a pesar de la gravedad de las previsiones, los expertos puntualizan que 'El Niño' no es la causa principal del problema, sino más bien un acelerador temporal de un sistema climático profundamente alterado por la actividad humana gracias al uso continuado de combustibles fósiles, entre otros factores.

En este aspecto, muchos investigadores coinciden en señalar que el año 2026 podría marcar un antes y un después, e incluso algunos modelos han llegado a sugerir que la temperatura media global supere temporalmente el límite de 1,5ºC fijado en el Acuerdo de París, una frontera considerada crítica para evitar los peores escenarios a nivel climático.